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"Ahora o nunca": La oposición húngara se une para intentar derrocar a Viktor Orban

"Ahora o nunca": La oposición húngara se une para intentar derrocar a Viktor Orban
Primer ministro húngaro, Viktor Orbán. EFE/EPA/ZOLTAN FISCHER

Con una participación récord prevista del 80%, el país decide este domingo si mantiene su alineamiento con Rusia o busca recomponer lazos con Europa

Hungría celebra este domingo unas elecciones legislativas que tendrán un insólito seguimiento a nivel internacional, y en las que el primer ministro nacionalista Viktor Orbán, en el poder desde el 2010, no llega por primera vez como favorito, informaron medios de prensa internacional.

Las encuestas independientes apuntan a una posible victoria opositora del partido conservador TISZA, dirigido por Peter Magyar. Aunque desde las filas del gobierno confían en que haya sorpresa y se imponga la coalición formada por Fidesz, el partido de Orbán, y los demócratas-cristianos del KDNP.

Los analistas esperan una participación fuerte, de hasta el 80%, al término de una campaña particularmente intensa.

En estas semanas, el servicio de inteligencia fue acusado de intentar sabotear al partido TISZA, y el canciller húngaro, Peter Szijjarto, asumió que defiende los intereses de Rusia en la UE, tal como expuso una investigación de medios europeos basada en el filtrado de conversaciones telefónicas.

El canciller alemán, Friedrich Merz. EFE/EPA/RONALD WITTEK

El ministro, entre otras cosas, habría aunado argumentos para intentar justificar el levantamiento de ciertas sanciones europeas impuestas a Moscú por la invasión de Ucrania, y habría dicho a su homólogo ruso Serguéi Lavrov: “Estoy a su servicio”.

Orbán arremetió reiteradamente contra Ucrania durante la campaña, y sigue bloqueando un préstamo europeo a Kiev de $115,000 millones, lo que el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, calificó de “acto flagrante de deslealtad”.

El argumento de Budapest viene del lado de la energía: el país dejó de recibir petróleo ruso a través de un oleoducto que atraviesa la vecina Ucrania, y que resultó dañado por los bombardeos de Moscú.

El gobierno húngaro acusa al ucraniano de estar tardando adrede en repararlo. Orbán dirige un país de menos de 10 millones de habitantes, pero goza de una “importancia desproporcionada” a nivel global, resalta Jacques Rupnik, profesor emérito de Sciences Po París.

Visto de fuera, el principal punto en juego para la comunidad internacional está en si Hungría sigue siendo “benevolente” para con los intereses rusos, o si muestra “deseos de recomponer las relaciones con la Unión Europea”, de la que forma parte desde 2004, apunta Rupnik.

Orbán cuenta con el apoyo expreso del gobierno de Donald Trump -este martes y miércoles recibe en Budapest a su vicepresidente, JD Vance- y es un referente para la ultraderecha europea, así como para líderes latinoamericanos afines.

En marzo recibió en Budapest al presidente argentino Javier Milei, y en febrero se entrevistó con José Antonio Kast antes de que asumiera la presidencia de Chile.

En los últimos cuatro años, la popularidad del líder nacionalista se ha deteriorado por el estancamiento económico y una serie de escándalos. La novedad de esta campaña es que no logró dictar los temas de debate, ante una oposición “muy eficaz que ha obligado al complaciente partido gobernante y a su líder a competir y a defenderse”, destaca el analista político Peter Farkas Zarug.

Peter Magyar, un exaliado de Orbán que ambiciona una amplia mayoría parlamentaria, promete en caso de victoria “un cambio de sistema”: luchar contra la corrupción, mejorar los servicios públicos, rescatar la calidad democrática de las instituciones.

Para ello, el político opositor de 45 años (por los 62 de su rival) eligió como lema la consigna histórica de los revolucionarios húngaros: “Ahora o nunca”.

En las legislativas del domingo participarán sólo cinco partidos, el número más bajo desde la democratización del país en 1990 tras la era comunista.

Varios partidos eligieron no concurrir, para favorecer la concentración de voto entre la oposición y propiciar un giro.

Las encuestas apuntan a que, además de los dos bloques de Orbán y Magyar, entrará en la cámara, de 199 diputados, el partido ultraderechista

Nuestra Patria. En la capital, muchos electores dijeron tener claro lo que van a votar.

En cuanto al desarrollo de los comicios, han cundido temores respecto a su pulcritud.

Un documental publicado el mes pasado decía que la coalición de gobierno va a presionar a 500,000 personas con bajos recursos para que los voten.

Y algunas oenegés alertaron de la posible manipulación del voto de los húngaros en el extranjero. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha desplegado una misión de observación electoral, por segunda vez consecutiva.

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