La tregua espolea al régimen, que anuncia que restringirá el paso por Ormuz en vísperas de la negociación en Pakistán
En el segundo día desde el inicio de la tregua, el régimen de los ayatolás, que ha sobrevivido a seis semanas de guerra y se siente vencedora moral de la misma, sacaba pecho al negar que esté dispuesto a detener el enriquecimiento de uranio y baraja restringir el tránsito por el estrecho de Ormuz en vísperas del encuentro que reunirá delegaciones estadounidenses e iraníes mañana en Islamabad a fin de sentar las bases del fin de la contienda, informaron medios de prensa internacional.
Iniciada el 28 de febrero con una ofensiva aérea conjunta israelí y estadounidense, la guerra sumó el pasado martes 41 días consecutivos de bombardeo aliados contra el régimen de los mulás y de ataques de las fuerzas del régimen y sus fuerzas aliadas -con Hezbolá a la cabeza- contra sus vecinos árabes e israelí.
En declaraciones a la agencia de noticias ISNA, el jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohamad Eslami, negaba que su país vaya a detener el enriquecimiento de uranio pese a que es una de las principales exigencias de Estados Unidos e Israel en el marco del proceso de negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo que ponga fin a la guerra.
“Las pretensiones y exigencias de los enemigos para limitar el programa de enriquecimiento de Irán son meros deseos que se irán a la tumba”, aseveraba Eslami este jueves.

Además, el alto funcionario del régimen advertía de que “ninguna ley ni persona” puede detener a Irán. “Ninguna de las conspiraciones y acciones de los enemigos, incluida esta brutal guerra, han dado resultado. Ahora que pretenden llegar a una solución mediante negociaciones, lo hacen únicamente para su propio beneficio y el de los sionistas”, zanjaba.
Por otra parte, según informaba este jueves la agencia estatal rusa TASS citando fuentes de alto nivel en Teherán, el régimen iraní pretende restringir el tráfico por Ormuz a un máximo de 15 embarcaciones diarias.
Horas antes, y en el primer desafío a la tregua, la Armada iraní había amenazado con destruir los buques que trataran de transitar por el estrecho sin permiso gubernamental. Según un despacho de la agencia semioficial Fars, justamente 15 embarcaciones obtuvieron los citados permisos en las últimas 24 horas y atravesaron el estrecho de 34 kilómetros.
No en vano, el cierre de la arteria marítima, por la cual transita normalmente el 20% del crudo mundial, desde el inicio de la guerra ha causado importantes disrupciones en el tráfico de hidrocarburos y la subsecuente escalada de precio. Las consecuencias del bloqueo en la economía internacional, convertido en el epicentro del conflicto durante semanas, llevó al presidente estadounidense, Donald Trump, a exigir a Teherán un ultimátum bajo la amenaza de golpear masivamente infraestructura energética y civil iraní y hasta a anunciar que “acabaría con una civilización entera”.
Mientras decenas de miles de personas han salido a las calles de Teherán y otras ciudades iraníes para marcar el cuadragésimo día del martirio del anterior líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, el comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, Esmail Qa’ani amenazaba a Tel Aviv con “un severo castigo” después de la campaña de bombardeos israelíes de las últimas horas contra distintos puntos de Líbano, incluido Beirut, y acusaba al régimen de Benjamin Netanyahu de violar el alto el fuego
