Las negociaciones de Islamabad continúan con amenazas cruzadas, Líbano sigue bajo fuego israelí y el tráfico marítimo en Ormuz, prácticamente paralizado
La frágil tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán afronta una nueva prueba de fuego este sábado con el desarrollo de las primeras conversaciones directas en Islamabad, Pakistán, en un clima de máxima desconfianza empañado por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, la continuidad de los bombardeos israelíes sobre Líbano y las renovadas amenazas de Donald Trump, informó el diario La Razon.
El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, encabeza la delegación de Washington con Steve Witkoff y Jared Kushner, tras advertir a Teherán que “no intente jugar” con Estados Unidos, mientras la delegación iraní, liderada por el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, y el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, condiciona el diálogo a que el alto el fuego se extienda a Líbano. “O todo o nada”, ha sentenciado el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, anfitrión de unas negociaciones que se celebran bajo estrictas medidas de seguridad en el hotel Serena de la capital.
Mientras, el conflicto en Líbano no da tregua. Los bombardeo israelìes de esta semana, los más mortíferos desde el inicio de la guerra, han elevado la cifra de víctimas a más de 357 fallecidos y cerca de 6,300 heridos, según el Ministerio de Salud libanés.

Este viernes, al menos 13 miembros de las fuerzas de seguridad libanesas murieron en un ataque contra un edificio gubernamental en Nabatieh, y Hezbolá respondió con el lanzamiento de cohetes contra Tel Aviv y Ashdod. Netanyahu insiste en que Líbano “no forma parte del acuerdo de alto el fuego” y ha autorizado negociaciones directas con Beirut para el desarme de Hezbolá, previstas para la próxima semana en Washington.
El presidente Donald Trump ha elevado la presión dialéctica con un mensaje en Truth Social donde ridiculiza el estado de las fuerzas armadas persas, afirmando que Teherán “está perdiendo a lo grande”.
La publicación se produce en un momento de máxima incongruencia táctica, ya que coincide con la presencia sobre el terreno del vicepresidente JD Vance y su equipo, quienes se encuentran precisamente reunidos con representantes iraníes con la misión de cerrar un pacto de cese de hostilidades.
Trump, vaticinó que el estratégico corredor del Golfo Pérsico recuperará su fluidez habitual en un horizonte temporal cercano, una operación que, según sus palabras, se ejecutará con independencia del grado de colaboración que ofrezca el régimen iraní.

La afirmación cobra especial relevancia al recordar que, antes de que el conflicto en Medio Oriente interrumpiera el tráfico, por esa angosta franja de mar discurría aproximadamente el veinte por ciento del suministro global de crudo. Pese al escenario de bloqueo, en las últimas horas se ha constatado el movimiento de algunas embarcaciones surcando dichas aguas.
En paralelo, el mandatario norteamericano insistió en que el foco principal de los emisarios desplazados a la mesa de diálogo estará puesto en cercenar cualquier vía que permita a Teherán dotarse de capacidades nucleares de uso militar, tal y como ha adelantado la cadena CNN.
Este objetivo se perfila así como la prioridad absoluta de Washington en el marco de unas conversaciones donde la cuestión del estrecho parece concebirse como un escollo logístico que se resolverá al margen de los avances diplomáticos con la República Islámica.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha compartido detalles del intercambio telefónico que sostuvo recientemente con Mohamed bin Salmán, heredero al trono saudí, centrado en el volátil tablero de Medio Oriente. En un mensaje difundido a través de la red social X, el mandatario galo precisó que trasladó a Riad su respaldo sin fisuras a la pausa en las hostilidades, una tregua que, a su juicio, debe ser observada en su integridad y prorrogada sin dilación en el frente libanés.
Asimismo, ambos líderes abordaron la urgencia de devolver cuanto antes la normalidad al Estrecho de Ormuz, sin trabas y exento de riesgos para las embarcaciones.

El Ejecutivo de Abu Dabi ha calificado este sábado la reapertura del estrecho de Ormuz como una exigencia que trasciende los intereses particulares de cualquier Estado para convertirse en un deber mancomunado de la comunidad internacional.
A través de un comunicado emitido por su cartera de Exteriores con motivo de la participación del ministro de Estado Shakhboot bin Nayhan en la Conferencia del Océano Índico celebrada en suelo mauriciano, las autoridades emiratíes subrayaron que la obstrucción del tráfico naval y las continuas intimidaciones procedentes de Irán sobre esa vía marítima, por donde fluye una quinta parte del suministro mundial de crudo, han transformado la necesidad de una respuesta firme en un compromiso del que ya no es posible desentenderse.
Reza Amiri Moghadam, miembro de la delegación diplomática de la República Islámica desplazada a la capital pakistaní, ha utilizado su perfil público para encuadrar el propósito de las conversaciones en curso como una vía destinada a sofocar una contienda que define como ajena a cualquier marco legal.
En sus declaraciones, el enviado describe las hostilidades no solo como una agresión frontal contra el tejido social y el legado histórico del pueblo persa, sino también como un factor de perturbación que ha terminado por envenenar la ya frágil estabilidad que afecta tanto al entorno geográfico inmediato como al equilibrio de fuerzas a escala global.
