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¿Quién manda en Irán? Ni presidente ni ayatolá: Los hombres en la sombra que controlan el régimen

¿Quién manda en Irán? Ni presidente ni ayatolá: Los hombres en la sombra que controlan el régimen
Banderas iraníes expuestas en una tienda después del anuncio de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, en Karachi, Pakistán, el 9 de abril de 2026. EFE/EPA/SHAHZAIB AKBER

Sin un líder claro y con los militares al mando, el régimen se mueve a posiciones más extremas ante la desconfianza hacia Estados Unidos

El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, resultó herido en el bombardeo israelí del pasado 28 de febrero en Teherán en el que murió su padre, el ayatolá Ali Jamenei, su esposa y otros altos cargos del régimen. Mojtaba está hospitalizado desde entonces con heridas graves, según la inteligencia estadunidense, informó el diario La Razón.

No existe ningún testimonio ni imagen suya desde que fue elegido al frente del régimen de la República Islámica, sembrando una sensación de vacío que otros sectores parecen haber aprovechado para ponerse al frente de la gestión de la guerra.

Ante la falta de un líder claro y en medio del hermetismo del régimen, se cree que el país ha estado dirigido desde el inicio de la guerra por un Consejo de Comandantes Militares compuesto por unos 12 miembros, entre los que figuran los directores de las tres principales agencias de inteligencia. En previsión de que puedan ser aniquilados por Estados Unidos e Israel, ya tendrían todos ellos seis sucesores para su reemplazo.

Mojtaba Jameneí, que en su primer mensaje mostró un tono desafiante, llamó a mantener cerrado el estrecho de Ormuz, amenazó a las bases militares de Estados Unidos en Oriente Medio y aseguró que la “sangre de los mártires será vengada”. EFE/ Cuenta oficial del nuevo líder supremo en Telegram

Aunque no hay un conocimiento preciso de lo que está sucediendo en la sala de mando del régimen iraní, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Tel Aviv Alberto Spectorovsky asegura en declaraciones a LA RAZÓN que “el poder reside en la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, aún no está claro si se trata de un mando centralizado. El presidente nunca ostentó ese poder y los líderes religiosos han sido neutralizados. Da la impresión de que el régimen está mutando de un fundamentalismo religioso hacia una estructura híbrida de líderes revolucionarios y religiosos, pero ya sin la figura de un líder supremo.”

En la misma línea apuntaba el historiador israelí David Menashri en una entrevista con el diario La Razón: “El poder se está desplazando aún más hacia los sectores conservadores, especialmente hacia la Guardia Revolucionaria. Jamenei padre podía equilibrar y discutir con el sistema. El hijo no parece tener esa capacidad, si es que realmente tiene el control total”.

Es precisamente esa Guardia Revolucionaria la que ha redoblado en las últimas horas su apuesta por mantener el pulso de la guerra sin realizar concesiones al enemigo. La guerra que el régimen persa está librando contra Estados Unidos e Israel ha cumplido ya 50 días y su evolución depende más que nunca de unas inciertas negociaciones en Pakistán que ambas partes no terminan de concretar.

La decisión de alargar o detener el conflicto se dirime, según algunos observadores, entre dos facciones: Una civil y otra militar.

En la primera se posicionan el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, el presidente de la República Islámica, Massoud Pezechkian, y el probable presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, quienes apuestan por mantener negociaciones con Estados Unidos en Pakistán.

Enfrente estaría la élite de la Guardia Revolucionaria, liderada por el exministro del Interior, Ahmad Vahidi.

Alexander Grinberg, investigador del Instituto de Jerusalén para Seguridad y Estrategia, cree que la actual cúpula más radical de la Guardia Revolucionaria “no son tanto líderes militares con visión estratégica sino expertos en la creación de expedientes al estilo de la KGB”.

“Su enfoque se centra más en la intimidación, el chantaje verbal y la supervivencia del régimen que en una dirección militar profesional o estratégica para un conflicto a gran escala”, asegura ese experto en la República Islámica, cree que apunta a Mohammad Bagher Ghalibaf como una de las figuras cruciales del régimen por su “combinación de experiencia militar y administrativa”.

El telón de fondo de ese pulso interno es un escenario diplomático cada vez más enrarecido. Desde Teherán existe una gran desconfianza hacia la Casa Blanca.

No olvidan que Trump atacó su país el 28 de febrero mientras las dos partes dialogaban en Suiza. Además, los últimos acontecimientos no ayudan en el intento de asentar una paz duradera en Medio Oriente. El ataque estadunidense a un barco iraní el pasado lunes, sumado a las declaraciones contradictorias de Trump, ha endurecido la postura del régimen.

El diario Le Figaro, citando fuentes diplomáticas de Teherán, asegura que la jerarquía militar iraní es reacia a alcanzar una tregua permanente, y que para llevarla hacia este camino, los representantes menos radicales de Irán estarían pidiendo garantías a Estados Unidos a través de la mediación de Pakistán.

De todas ellas, la más importante sería el levantamiento del bloqueo estadunidense a los puertos iraníes, que está impidiendo la salida de petróleo iraní hacia Asia. Según Trump, esa situación le está generando $500 millones de pérdidas al día al régimen de los ayatolas.

También son exigencias iraníes el levantamiento de las sanciones a su economía, la repatriación de $30,000 millones congelados en cuentas en el extranjero y el fin de la guerra en Líbano, donde el principal socio iraní en la región, Hezbolá, comenzó a atacar a Israel como gesto de solidaridad.

Pese a la presión económica, Irán no parece dispuesto a ceder sin garantías. Trump y el régimen israelí de Benjamin Netanyahu, han asegurado que las capacidades militares iraníes han sido eliminadas en gran medida, pero el diagnóstico de algunas agencias de inteligencia estadunidenses sugiere que Teherán aún conserva en sus arsenales cientos de misiles balísticos de medio y largo alcance.

La inteligencia estadunidense ha reconocido recientemente que Irán aún conserva el 70% de sus reservas de misiles previas a la guerra, el 60% de sus lanzadores y el 40% de su arsenal de drones.

Si nada de ello se consigue en las próximas semanas, la guerra podría ser retomada aunque ninguna de las dos partes lo quiera.

Las fuentes diplomáticas iraníes citadas por Le Figaro sostienen que la República Islámica puede resistir otros seis meses gracias a su capacidad misilística, el resorte que más temor infunde en Israel y en los países del Golfo junto con el poder de los drones.

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