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Paranoia sin precedentes en el Kremlin

Paranoia sin precedentes en el Kremlin
El dictador ruso Vladimir Putin.

Putin teme ser asesinado por parte de ucranianos y extrema las medidas de seguridad en todos los actos públicos

Vladimir Putin se ha instalado en un estado de paranoia total. El dictador de Rusia teme ser asesinado o convertirse en víctima de un complot e incluso de un intento de golpe de Estado. Así lo pone de relieve una información del Financial Times construida a partir de informes de la inteligencia europea y fuentes anónimas rusas, en la que se pone de manifiesto que el Servicio Federal de Protección (FSO) ha endurecido al máximo los protocolos de seguridad en el Kremlin.

El diario británico asegura que Putin -cuyo índice de aprobación se ha visto considerablemente reducido entre los rusos- pasa mucho tiempo en búnkeres subterráneos, incluido uno en la región de Krasnodar, desde donde gestiona la guerra en Ucrania, mientras su servicio de prensa publica videos pregrabados.

Además, el presidente habría reducido su círculo de confianza a un grupo mínimo de “halcones”. Se trata de evitar contactos con empresarios o miembros secundarios de la administración.

El dictador habría reducido según esta versión sus viajes y ya no visita sus residencias en Valdai ni en la región de Moscú. Existe miedo a una conspiración interna.

Más que ataques ucranianos, la inteligencia europea considera que Putin teme más un golpe o una conspiración de las élites políticas rusas, algo parecido a lo que sucedió con Yevgeny Prigozhin, antiguo amigo de Putin, acusado de intentar orquestar un golpe de Estado en Rusia.

Uno de las amenazas más recurrentes sería la posibilidad de un intento de asesinato mediante drones. Cabe recordar que los drones ucranianos son cada vez más eficaces. Hoy mismo uno de esos aparatos ha logrado golpear un rascacielos en Moscú.

El FT recuerda el ataque ucraniano preparado durante más de un año por el Servicio de Seguridad de Ucrania, con un grupo de 117 drones lanzados contra cuatro bases aéreas rusas, incluso una de ellas situada en el Círculo Polar Ártico. La operación dejó un total de 41 aviones rusos dañados.

Fuentes consultadas por FT, aseguran que han aumentado los controles al personal cercano. Al parecer, los visitantes del Kremlin pasan por dos niveles de monitoreo. El personal cercano tiene prohibido usar móviles con internet o transporte público, y se han instalado cámaras de vigilancia en casas de cocineros, fotógrafos y guardias. El periódico estima en el último año se ha renovado a casi el 90% del personal de servicio personal.

Otros medios publican hoy al hilo de la información del FT que Putin usa un tren blindado camuflado que circula por una red de vías secretas hacia sus residencias, evitando así los desplazamientos en avión que son más fáciles de rastrear.

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