La campaña costó más de $13 millones, pagados en su mayoría por los aliados de Trump, en comparación con $1 millón gastado en las del 2024
El presidente Donald Trump obtuvo este martes una victoria en su propio partido y demostró de nuevo que quien no se somete a sus dictados, lo paga caro.
En las elecciones primarias al Senado estatal de Indiana, el mandatario consiguió que cinco de sus siete candidatos obtuvieran la victoria, informó un análisis del diario El País.
El presidente los propuso para vengarse de los senadores actuales, que se atrevieron a oponerse a su propuesta de rediseñar el mapa electoral del Estado.
Unas elecciones estatales que pasarían inadvertidas se convirtieron en un barómetro del apoyo al presidente entre sus votantes. Y Trump salió victorioso.
“Cualquier republicano que vote en contra de esa importante redistribución de distritos -que podría tener un impacto en la propia Estados Unidos- debería ser desafiado en las primarias”, advirtió Trump en redes sociales en noviembre, en la que se refirió a dos senadores como “republicanos solo de nombre”.

El plan de Trump para la redistribución de distritos le habría facilitado al Partido Republicano ganar los dos escaños de la Cámara de Representantes por Indiana, que están en manos de los demócratas, dice el diario El País, en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. La Cámara estatal aprobó el nuevo mapa, pero no pasó en el Senado porque algunos legisladores republicanos se unieron a todos los senadores demócratas para rechazar el proyecto de ley. Trump se apuntó la revancha apoyando a sus contrincantes.
La relevancia de la contienda electoral en Indiana disparó el gasto en publicidad de los candidatos. La campaña costó más de $13 millones, pagados en su mayoría por los aliados de Trump. En elecciones anteriores los gastos no llegaron a $1 millón, lo que ofrece una muestra de lo que el republicano se jugaba en las urnas.
El senador Travis Holdman -legislador desde hace 18 años y representante del área de Fort Wayne- atribuyó su derrota no a su voto en contra de la redistribución de distritos estatales en diciembre, sino a los más de $1.3 millones en publicidad de ataque que fueron financiados por comités organizados por el gobernador de Indiana, Mike Braun, y el senador Jim Banks.
“Bienvenidos a la política de Washington D. C. en Indiana, porque esto significa que eso es lo que se avecina”, afirmó. “Hice lo que mis electores me pidieron que hiciera, y eso me costó mi puesto”, añadió.

Estas elecciones pusieron a prueba si los votantes están dispuestos a desoír los deseos del presidente y a dar a sus representantes electos el margen necesario para tomar un rumbo diferente. Grupos aliados de Trump, como el Club for Growth y Turning Point, se emplearon a fondo en la campaña para movilizar a los votantes leales al mandatario.
El cofundador de Turning Point, Charlie Kirk, que fue asesinado en septiembre, ya había advertido que su grupo trabajaría para destituir a los titulares que votaran en contra del nuevo mapa. El activista de ultraderecha fue decisivo en la movilización de los votantes jóvenes en las elecciones presidenciales del 2024.
El diario El País publica que cuando faltan seis meses para las elecciones de mitad de mandato de noviembre, la popularidad del presidente ha caído en picada, augurando un mal resultado para el Partido Republicano, que se juega la mayoría de la que disfruta en el Congreso.
El manejo de la guerra en Irán y la economía, han lastrado el respaldo a Trump, según todas las encuestas. La última publicada, realizada por The Washington Post-ABC News-Ypsos, muestra que el 66% de la población desaprueba la gestión del conflicto y solo un 34% aprueba su desempeño en materia económica.
El precio de la gasolina se ha disparado como consecuencia del ataque a Irán y un 76% se muestra insatisfecho con la evolución del costo de la vida.
