Con traje, pelo negro y un aspecto idéntico a su creador, un androide se movía este jueves con soltura en el escenario para inaugurar en Tokio el ‘Humanoids Summit’, descrito como el mayor evento de este tipo, con más de una treintena de empresas en su primera edición en Asia
“Los seres humanos crean discriminación porque tienen cuerpos físicos. Sin embargo, los avatares pueden liberar a los humanos de estas limitaciones”, afirmó el japonés Hiroshi Ishiguro, responsable del gemelo robótico ‘Geminoid’, un humanoide diseñado a su imagen y semejanza.
Considerado como uno de los pioneros de la robótica contemporánea, Ishiguro fue el encargado de presentar una de las últimas versiones de este robot, mientras aventuraba en su ponencia un futuro donde la convivencia entre las personas y estas máquinas era posible.
En un evento de dos días centrado en debatir la “comercialización, producción en masa y asignación de capital”, según los organizadores, a la demostración de Ishiguro siguieron las de compañías como Toyota o la estadounidense Boston Dynamics, deseosas de enseñar los avances de la inteligencia artificial (IA) física.
Esta tecnología busca dar la capacidad a máquinas como robots o vehículos de percibir e interactuar con el mundo en tiempo real, gracias a cámaras, sensores y radares que les permiten comprender incluso órdenes e instrucciones de personas.

Unos robots muy humanos
En el recinto unos prototipos peleaban, otros se centraban en tareas mecánicas, mientras alguno bailaba y saludaba a los curiosos que se acercaban por los puestos, protagonizados por unos androides que, según dijo a EFE un portavoz de la firma china LimX Dynamics, cada vez son “más humanos”.
En su puesto, un robot llamado Oli movía sus articulaciones en un baile improvisado. “Es uno de los androides más queridos por la gente, porque es el más parecido a un humano”, explicó el portavoz mientras demostraba las funcionalidades de un robot centrado en el entretenimiento.
Pero hablar o saludar no es el único propósito de estos androides, hay alguno que incluso se anima a jugar al baloncesto. “Los ingenieros que trabajaban en la fabricación de automóviles querían romper con la sensación de estancamiento que se respiraba en la empresa”, explicó en una de las conferencias Tomohiro Nomi, jefe de la unidad de Investigación en Robótica Humanoide de Toyota.

En su ponencia, Nomi presentó la séptima generación de su robot Q7, una saga que comenzó en 2017 como proyecto experimental, y que este jueves demostró de nuevo las habilidades de esta máquina que corre, bota la pelota y encesta decenas de lanzamientos desde el lado opuesto de la cancha.
“Vivimos en una época en la que no conocemos la respuesta correcta, así que estamos avanzando en el desarrollo de robots por múltiples vías”, describió el investigador japones, que calificó a los robots como “socios” en lugar de “meras herramientas”.
Junto a Toyota o Boston Dynamics, más de treinta empresas como Honda o Panasonic se congregaron en el Takanawa Gateway Convention Center de la capital japonesa en el arranque de esta nueva edición del evento, que se prolongará hasta el viernes y que en los años anteriores ha pasado por Silicon Valley y Londres.
