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Irán ataca Kuwait y Bahréin mientras EE UU bombardea una isla en Ormuz

Irán ataca Kuwait y Bahréin mientras EE UU bombardea una isla en Ormuz

Washington asegura haber neutralizado misiles y drones iraníes dirigidos contra Kuwait y Bahréin, mientras Teherán reivindica ataques contra intereses estadounidenses en la región

El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán experimentó en las últimas horas una nueva y peligrosa escalada tras una sucesión de ataques, represalias y acusaciones cruzadas que han vuelto a situar al Estrecho de Ormuz en el centro de una de las crisis más delicadas de Medio Oriente, informó el diario La Razón.

El intercambio de acciones militares incluyó ataques estadunidenses contra instalaciones iraníes, el lanzamiento de misiles y drones por parte de Teherán contra objetivos vinculados a Washington y la activación de sistemas de defensa aérea en varios países del Golfo, en un episodio que refleja el deterioro acelerado de la situación regional.

El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció que llevó a cabo lo que describió como “ataques de autodefensa” contra una estación de control terrestre militar iraní situada en la isla de Qeshm, enclave estratégico ubicado en el Estrecho de Ormuz.

Según el comunicado estadunidense, la operación fue ejecutada junto a fuerzas aliadas y se produjo después de que Irán lanzara varios misiles balísticos hacia países vecinos de la región.

Washington aseguró que supuestamente ninguno de esos proyectiles alcanzó sus objetivos. De acuerdo con la versión estadunidense, tres misiles dirigidos contra Bahréin fueron interceptados por las defensas aéreas conjuntas de ambos países, mientras que otros dos lanzados hacia Kuwait cayeron antes de alcanzar sus blancos o se desintegraron durante el vuelo. No hay versiones independientes para confirmar esa información.

El CENTCOM también informó de la supuesta destrucción de tres drones de ataque iraníes que, según su relato, suponían una amenaza para embarcaciones civiles que navegaban por aguas regionales. Apenas hora y media después, el mando militar estadunidense comunicó una nueva oleada de drones iraníes dirigida contra instalaciones y fuerzas norteamericanas en Kuwait, ataque que también habría sido neutralizado sin causar víctimas ni daños materiales.

La tensión se trasladó rápidamente a los países vecinos. Bahréin activó las sirenas de alerta y pidió a la población que buscara refugio en lugares seguros, mientras que el Ejército de Kuwait confirmó que sus sistemas defensivos estaban respondiendo a amenazas aéreas. Las autoridades kuwaitíes llegaron incluso a advertir a la población sobre la posible caída de restos de proyectiles interceptados y pidieron evitar cualquier contacto con fragmentos o materiales desconocidos.

Sin embargo, la versión iraní difiere sustancialmente de la ofrecida por Washington. La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) aseguró que las acciones emprendidas por Teherán fueron una respuesta directa a una ofensiva estadunidense previa contra un petrolero iraní que navegaba cerca del estrecho de Ormuz.

Según el cuerpo militar iraní, una aeronave estadunidense atacó la sala de máquinas del buque, provocando daños en la embarcación.

La denuncia coincide parcialmente con una información difundida previamente por el propio CENTCOM, que reconoció haber disparado un misil contra un buque cisterna sin carga y con bandera de Botsuana que navegaba en dirección a la isla iraní de Kharg, principal terminal petrolera del país.

Estados Unidos justificó la acción alegando que la embarcación ignoró repetidas advertencias en el contexto del bloqueo marítimo vigente.

Como represalia, la Guardia Revolucionaria afirmó haber lanzado misiles navales contra el buque Panaya, al que identificó como perteneciente a intereses estadunidenses y vinculados a Israel.

Además, Teherán denunció el ataque estadunidense contra una de sus torres de comunicaciones en la isla de Qeshm, una acción posteriormente confirmada por el propio CENTCOM. Según las autoridades iraníes, esta ofensiva fue respondida con una serie de ataques mediante misiles y drones contra una base aérea estadounidense situada en un país de la región y contra el cuartel general de la Quinta Flota de Estados Unidos, ubicado en Bahréin.

Washington rechazó esas afirmaciones y sostuvo que ninguno de esos objetivos fue alcanzado.

El intercambio de golpes se produce en un momento especialmente delicado. Aunque las hostilidades entre ambos países se han intensificado en las últimas semanas, la situación adquiere ahora una dimensión más preocupante por la implicación directa de infraestructuras estratégicas, rutas marítimas esenciales para el comercio energético mundial y países aliados de Estados Unidos en el Golfo.

La crisis coincide además con señales contradictorias sobre el estado de las conversaciones entre Washington y Teherán. Mientras medios iraníes habían informado de una supuesta suspensión de las negociaciones, Trump, negó públicamente que el diálogo estuviera roto, lo que añade incertidumbre sobre la posibilidad de una salida diplomática a corto plazo.

Por ahora, ninguna de las dos partes parece dispuesta a rebajar el tono. Estados Unidos insiste en que sus operaciones responden a necesidades defensivas y de protección de sus fuerzas y aliados. Irán, por su parte, sostiene que actúa en respuesta a agresiones previas y acusa a Washington de haber iniciado la actual cadena de enfrentamientos.

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