La violencia regresaba a la región con los bombardeos estadunidenses contra intereses iraníes en Ormuz
Después de otra jornada entre lo insólito y lo surrealista marcada por un nuevo cruce de fuego entre Estados Unidos e Irán en el Estrecho de Ormuz, la tregua entre Washington y la República Islámica de Irán se tambalea y aleja aún más la posibilidad de que las partes cierren en ausencia de violencia un acuerdo -un memorando de entendimiento- que debería ser la base para una ulterior negociación sobre el más espinoso de todos los dossieres: El programa nuclear del régimen de los mulás, informó el diario La Razón.
Horas después de que el presidente estadunidense, Donald Trump, evitara con una llamada -que fuentes cercanas a la Casa Blanca describen como mínimo de tensa- al régimen de israelí de Benjamin Netanyahu, un nuevo bombardeo de las Fuerzas de Defensa sobre los suburbios de Beirut -la guerra sigue en el sur de Líbano-, la violencia regresaba a la región con los bombardeos estadunidenses contra intereses iraníes en el Estrecho de Ormuz, epicentro del conflicto iniciado el 28 de febrero pasado.
Esgrimiendo “defensa propia” tras detectar “actividad agresiva” de las fuerzas iraníes, el Comando Central de Estados Unidos aseguró haber atacado unas instalaciones militares de la isla de Qeshm y haber neutralizado numerosos misiles y drones de las fuerzas armadas del régimen.

Por su parte, las fuerzas iraníes, que aseguraban que un petrolero de su país había sido atacado cerca del Estrecho de Ormuz además de una torre de comunicaciones situada al sur de la isla de Qeshm, no iban a tardar en responder, y de nuevo lo harían contra sus vecinos árabes del Golfo.
Esta vez los drones y misiles iraníes -hasta tres decenas- alcanzaron el aeropuerto internacional de Kuwait, dejando un muerto -ciudadano indio- y decenas de heridos, además de causar importantes daños materiales, y el cuartel general de la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin.
Para los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, unidad de élite de las fuerzas del régimen y hoy poder de facto en el seno de un régimen descabezado que está viendo ascender a una nueva generación, los ataques contra Kuwait y Bahréin deben “servir como lección” a la Administración Trump. Medios iraníes también informaron que la Armada de la Guardia Revolucionaria atacó con misiles un buque identificado como Panaya (que navega bajo bandera liberiana).
Con todo, ni el cruce de fuego este miércoles ni los reproches y amenazas que vienen marcando la relación entre Washington y Teherán desde hace semanas, han supuesto la ruptura definitiva de los canales de comunicación.
Horas después del cruce de ataques, el propio Trump desmentía en la red Truth Social las informaciones que apuntaban a que el régimen había dejado de transmitir mensajes a la mediación pakistaní para asegurar que las “conversaciones entre nosotros han sido continuas, incluido hace cuatro días, hace tres días, hace dos días, hace un día, y hoy”.
En un podcast del diario The New York Post, el mandatario aseveraba que se encuentra en la encrucijada -como admitiera otras veces- de alcanzar un acuerdo u optar por “hacerlo de otra manera”, que, en sus palabras, “no sería una forma agradable”. El mandatario sugería, de nuevo, una intervención militar a gran escala que “acabaría con todo” y pondría punto final a “las conversaciones” y “las tonterías”.
“Los ataques de hoy no significan necesariamente el final de la tregua, pero sí muestran que no era una paz consolidada, sino una pausa táctica sostenida por el miedo a una guerra regional incontrolable. Irán intenta demostrar que aún puede alterar el equilibrio y elevar el coste de cualquier presión, aunque esa fuerza revela también su debilidad: no puede permitirse una guerra larga”, afirma el analista político iraní Ehsan Rahimi.
“Según la lógica del análisis del politólogo estadunidense Bruce Bueno de Mesquita, la tregua sobrevivirá si negociar bajo tensión sigue siendo menos costoso que escalar. Hoy no está muerta, pero sí mucho más frágil”, concluye.
