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Roberto Sánchez modera su discurso para vencer a Keiko Fujimori

Roberto Sánchez modera su discurso para vencer a Keiko Fujimori
El candidato presidencial peruano del partido izquierdista Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, habla durante un acto político este sábado, en Huaycan (Lima). EFE/ Renato Pajuelo

El heredero político del izquierdista Pedro Castillo se centra en conquistar el voto rural en Perú

Roberto Sánchez era hasta hace unos años un casi anónimo congresista y ministro de Turismo y Comercio Exterior del apresado expresidente Pedro Castillo.

Hoy es el candidato de la izquierda y de los sectores de centro que repudian el retorno del fujimorismo a Palacio de Gobierno. Es el llamado a derrotar por cuarta vez consecutiva a la heredera Keiko Fujimori y evitar así que se ciña la banda presidencial, informa el diario La Razón.

Para bien y para mal, amigos y enemigos lo llaman el heredero de Pedro Castillo. Y para honrar ese legado, el candidato tomó prestado el sombrero de campesino que el expresidente usó en campaña y con el que logró arrasar en las zonas andinas más empobrecidas y vencer en ajustados resultados en el 2021 a la hija del dictador Alberto Fujimori.

La historia se repite. Roberto Sánchez en campaña ha recorrido los mismos pueblos y ha cosechado los mismos votos de Castillo.

Fotografía de archivo del expresidente de Perú, Pedro Castillo. EFE/ Paolo Aguilar

En efecto, su estrategia territorial fue determinante en el resultado del 12 de abril pasado. Recorrió las 25 regiones y 67 provincias del país, con cinco visitas a

Cusco y tres a Puno, Huancavelica, Junín y Piura, concentrándose en el sur y centro del Perú, zonas golpeadas por la represión de las protestas que siguieron a la caída de Castillo, donde fueron asesinadas 50 personas, seis menores entre ellas.

En la campaña Sánchez aparece con el mismo sombrero de campesino que convirtió a su mentor en símbolo del Perú rural.

Por eso se dice que, si Sánchez llega a ganar, será con los votos del exmandatario Castillo. Y será la revancha del voto rural, de aquellos electores, que consideran que el Congreso liderado por Fuerza Popular, de Keiki Fujimori, dirigió un complot para destituirlo.

La candidata presidencial peruana Keiko Fujimori. EFE/ Renato Pajuelo

“Yo sí he trabajado toda mi vida, honro a mi familia y he estudiado en escuelas y universidades públicas, yo no tengo tíos que me paguen los estudios”, le dijo Sánchez a Fujimori hace unos días cuando se enfrentaron cara a cara el día del debate presidencial televisado y donde Sánchez dejó noqueada a Fujimori, más que por sus propuestas por los ataques. Y es que con esa frase lapidaria se refería al sanbenito que se le achaca a la hija del exdictador de no haber trabajado nunca y sólo cobrar el 10% de diezmo del sueldo de sus congresistas, que ella misma ha reconocido y de hacer dinero con los fondos de campaña.

“Keiko Fujimori reaparece y postula cada cinco años para hacer caja con el dinero de los fondos de campaña donde ha sacado millones de empresas como Odebrecht y las grandes compañías peruanas a las que luego beneficia con leyes”, advirtió Daniel Salaverry, ex congresista de Keiko Fujimori, quien ahora apoya a Sánchez.

El día del debate, Sánchez también se refirió a la conflictiva historia familiar de Fujimori, quien tomó el cargo de Primera Dama a los 19 años, luego de que Alberto Fujimori expulsara de Palacio a su madre, luego de que ella denunciara corrupción dentro del gobierno.

Mientras Sánchez dice representar a los pueblos olvidados, a los niños con anemia, a los agricultores, a los laburantes pobres, asegura que Keiko Fujimori representa a la derecha más conservadora y potentada, la de los grandes empresarios mineros, agroexportadores y también monopolios empresariales y otros grupos de poder económico, que se han visto beneficiados con leyes tributarias y de incentivos, promovidos por la bancada de Fuerza Popular de Keiko Fujimori.

Sánchez, de 57 años, es un psicólogo de profesión que alguna vez quiso ser alcalde de Huaral, una provincia limeña rural y que se ha paseado por casi todas las plataformas de izquierda. Fue el ministro favorito de Pedro Castillo, pero en la hora decisiva de su vacancia no votó en contra, sino que se abstuvo, no obstante, en campaña dice ser la encarnación del exmandatario, de quien ha tomado su impronta y parte de su equipo.

Su trayectoria política más visible fue precisamente como congresista y exministro. Renunció al cargo de ministro el 7 de diciembre del 2022, horas antes de que se aprobara la vacancia presidencial por el intento de autogolpe de Estado emprendido por el exmandatario Castillo. Es el hijo mayor de Santiago Sánchez y Sabina Palomino. Su padre es originario de Apurímac y su madre de Ayacucho, región que ha proyectado una fuerte influencia en su vida. En sus relatos personales y materiales de campaña, Sánchez destaca los valores que le inculcó su madre desde niño. Según sus propias palabras, ella le enseñó a salir adelante repitiéndole constantemente que no debía ser “ni flojo, ni mentiroso, ni ratero”.

Pese a ello, actualmente enfrenta seis expedientes fiscales, entre ellos uno que le imputa malos manejos en los fondos de campaña de su agrupación Juntos por el Perú y que involucra también a su hermano, quien era el destinatario de las cuentas.

Con el 100% del escrutinio de la primera vuelta, Sánchez sumó más de dos millones de votos (12,%), superando a Rafael López Aliaga por apenas 21,000 sufragios y accediendo a la segunda vuelta del 7 de junio frente a Keiko Fujimori, quien lideró la primera vuelta con el 17,1% de los votos de un electorado fujimorista duro e invencible, anclado básicamente en el recuerdo del padre, que derrotó el terrorismo y la inflación en los 90.

La noticia del pase a la segunda vuelta de Sánchez fue todo un parto y en medio de denuncias de irregularidades del organismo electoral y se conoció casi en simultáneo con la apertura del proceso judicial sobre el presunto desvío de fondos del partido.

Sánchez, para conseguir más votos, se ha movido al centro izquierda y ha suavizado su discurso y plan de gobierno, que sus detractores los emparentaban con el chavismo. Y ha alejado de su lado a Antauro Humala, hermano del expresidente Ollanta Humala, quien protagonizó una asonada contra una comisaría donde mató a dos policías y por la que purgó ocho años de prisión. Esa moderación le ha permitido contar en la segunda vuelta con el apoyo de excandidatos de izquierda democrática y de centro, como Alfonso López Chau y Mesías Guevara.

Según la ultima encuesta de opinión sólo 2 puntos separan a Sánchez de Fujimori, lo que pronostica que será otra vez, como cada cinco años, una riña voto a voto.

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