La instalación de las 15 comisiones permanentes abrió una nueva batalla de poder en el Legislativo. Con las juntas directivas de cada comisión todavía por definirse, la atención se concentra en las instancias que tendrán en sus manos proyectos clave, ratificaciones y decisiones capaces de marcar la agenda política del país
La Asamblea Nacional vuelve a convertirse en escenario de negociaciones, alianzas y movimientos políticos. Tras la conformación de las 15 Comisiones Permanentes de Trabajo, el Legislativo entra ahora en una nueva etapa: la elección de las respectivas juntas directivas de estas instancias, donde se decidirá quién tendrá el control de las comisiones que marcarán buena parte de la agenda política y legislativa del tercer período de sesiones ordinarias.
La propia Asamblea Nacional confirmó que las nóminas de integración de las 15 comisiones fueron alcanzadas mediante acuerdos entre las diferentes bancadas. La presidenta del Legislativo, Shirley Castañedas, aseguró que hubo consenso en la conformación de las instancias y que, una vez integradas, cada comisión procedería a elegir sus respectivas juntas directivas.
Y ahí está precisamente el nuevo pulso. Porque una cosa es repartir los puestos dentro de las comisiones y otra, muy distinta, es decidir quién las preside.
La nueva batalla: ¿quién controla las comisiones?
La distribución de las presidencias puede convertirse en una pieza clave para medir el equilibrio de fuerzas dentro del Órgano Legislativo. Las comisiones son las verdaderas puertas de entrada de buena parte de las iniciativas que posteriormente llegan al Pleno. Allí se discuten, modifican, archivan o impulsan proyectos de ley y se ejerce una parte importante de la función fiscalizadora de los diputados.
Por eso, el control de determinadas comisiones puede tener un peso político considerable.
Una de las instancias que históricamente concentra mayor atención es la Comisión de Credenciales, Reglamento, Ética Parlamentaria y Asuntos Judiciales, responsable, entre otros asuntos, de analizar designaciones que deben ser sometidas a consideración del Pleno y de tramitar temas vinculados con el funcionamiento interno del Legislativo.
La propia Asamblea ha destacado en meses recientes el papel de esta comisión en procesos de ratificación de funcionarios y en el debate de reformas al Reglamento Interno. Entre los asuntos que ha abordado se encuentran designaciones para instituciones públicas y modificaciones relacionadas con el funcionamiento parlamentario.
En otras palabras: quien presida Credenciales tendrá una posición de enorme relevancia dentro del tablero legislativo.
Asuntos municipales, otra pieza de peso
Otra comisión que podría adquirir especial protagonismo es la de Asuntos Municipales, especialmente por el impacto que tienen las decisiones relacionadas con los gobiernos locales, la descentralización y la administración de recursos y competencias en los municipios.
En un país donde alcaldes y representantes de corregimiento manejan cada vez más responsabilidades y recursos públicos, esta comisión puede convertirse en un espacio de fuerte interés político.
Por eso, la definición de su presidencia y de su junta directiva será seguida de cerca por distintos sectores. El movimiento no es menor.
La composición de las comisiones puede determinar qué proyectos avanzan con rapidez, cuáles quedan en espera y qué temas terminan ocupando el centro de la discusión nacional.
Gobierno ya tiene su primera pieza
Mientras se completa el nuevo mapa de las comisiones, una de las primeras definiciones importantes ya ocurrió.
Este martes, la Comisión de Gobierno, Justicia y Asuntos Constitucionales quedó instalada para el tercer período de sesiones ordinarias y eligió al diputado Benicio Robinson como presidente, acompañado por Julio De La Guardia, como vicepresidente, y Luis Eduardo Camacho, como secretario.
La comisión tendrá bajo su responsabilidad el análisis de proyectos de ley de alto impacto para el país, de acuerdo con información oficial de la Asamblea Nacional.
Durante su instalación, Robinson adelantó que existe una amplia agenda de iniciativas para este período legislativo, muchas de ellas relacionadas con asuntos de sensibilidad e importancia nacional.
La elección de esta directiva añade una nueva pieza al complejo rompecabezas político que se está armando dentro del Legislativo.
El acuerdo de bancadas, bajo la lupa
El proceso de conformación de las comisiones fue producto de conversaciones entre las distintas fuerzas políticas representadas en la Asamblea.
De acuerdo con la información oficial, participaron representantes de Cambio Democrático, Realizando Metas, Partido Revolucionario Democrático, Partido Panameñista, Coalición Independiente Vamos y la Bancada Mixta Seguimos.
La distribución se realizó tomando en cuenta la proporción de cada colectivo, pero ahora llega el momento de determinar quién ocupará las posiciones de mayor poder dentro de cada comisión.
Y en política, como bien se sabe, la presidencia de una comisión puede valer tanto como un voto decisivo en el Pleno.
Credenciales, el foco de todas las miradas
La atención sobre Credenciales no es casual. Desde junio, cuando comenzaron las conversaciones para conformar las comisiones, el primer vicepresidente de la Asamblea, Manuel Cohen Salerno, había advertido sobre la importancia de tener instalada esta comisión debido a la necesidad de tramitar ratificaciones de nuevos funcionarios, además de otros asuntos de relevancia legislativa.
También señaló entonces que era urgente poner en funcionamiento las comisiones para evitar que la actividad legislativa se paralizara. Ahora, con las comisiones ya integradas, la pregunta cambia: ¿Quién tendrá las llaves de esas instancias?
Una nueva geometría política
La Asamblea Nacional comienza así un nuevo período con una configuración política que todavía está terminando de acomodarse. Las alianzas que permitieron alcanzar consensos para integrar las comisiones podrían mantenerse o cambiar cuando llegue el momento de elegir sus directivas. Y es precisamente ahí donde podría estar la verdadera negociación.
Porque detrás de cada presidencia hay capacidad para definir prioridades, administrar agendas, conducir debates y decidir qué proyectos avanzan hacia el Pleno. El Legislativo, por ahora, muestra una imagen de consenso en la conformación de las comisiones.
Pero la elección de sus juntas directivas podría revelar cuánto dura realmente ese consenso.
La gran pregunta que queda sobre la mesa es sencilla:
¿Estamos ante una reorganización administrativa de las comisiones o frente a un nuevo reacomodo de fuerzas políticas dentro de la Asamblea Nacional?
La respuesta comenzará a conocerse en los próximos días. Y mientras tanto, en los pasillos del Palacio Justo Arosemena, las calculadoras políticas ya están encendidas. Porque en la Asamblea, el poder no siempre está en el Pleno. Muchas veces, empieza en una comisión.
