La Comisión Europea reconoció este lunes que los incendios contra los que están luchando países como España o Francia van “más allá de las capacidades de extinción” actuales y urgió a poner en marcha con antelación políticas en los territorios que limiten la biomasa que puede arder durante la temporada de incendios
“Necesitamos tener capacidades de respuesta adecuadas, pero sabemos que esa respuesta no es suficiente. Tenemos que hacer más sobre la gestión de los combustibles forestales e integrar diferentes políticas que permitan que la configuración del territorio reduzca el riesgo durante la temporada de incendios”, explicó un funcionario europeo en conversación con periodistas.
Sin este tipo de políticas, añadió el funcionario, será imposible responder a los incendios en la Unión Europea “incluso aunque multiplicáramos por cien los recursos actuales”.
El Mecanismo Europeo de Protección Civil se activó a finales de la semana pasada para apoyar la lucha contra los incendios en España, donde el terreno quemado se cifra ya en más de 80.000 hectáreas, con el despliegue de dos aviones Air Tractor Fireboss turcos, dos Canadair y catorce efectivos italianos, dos Canadair y 33 efectivos griegos y 41 vehículos y 134 efectivos portugueses.

“Somos muy conscientes de que la respuesta no es suficiente. Muchos de estos incendios alcanzan niveles que van más allá de la capacidad de extinción. Esto significa que es muy importante gestionar el combustible vegetal disponible en el territorio”, insistió el experto.
Pese a que las solicitudes de ayuda a través del Mecanismo hayan llegado en las últimas semanas, también desde Francia, el Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias (ERCC) de la UE llevaba ya semanas alerta ante la sucesión de olas de calor que, tal y como preveían, han secado la biomasa forestal mucho más de lo normal.
“Las altas temperaturas han contribuido a crear una convergencia de situaciones muy complicada”, incidió el funcionario.
Ante una temporada de incendios cada vez más prolongada, en el ERCC preocupa el perímetro de los fuegos, la altura de las llamas y la velocidad a la que se mueven; en Los Gallardos (Almería), el fuego avanzaba a unos seis kilómetros por hora mientras que los bomberos que trataban de contenerlo “no pueden reaccionar a más de 300 metros de avance a la hora”.
“Lleva tiempo extinguirlos, la gente sobre el terreno está cansada y el riesgo no está disminuyendo lo suficiente como para hacer las cosas más fáciles”, alertó.
Desde el ERCC, con sede en Bruselas, los expertos mantienen reuniones constantes con los Estados miembros para compartir el estado de situación sobre el avance de los incendios y el riesgo de que se produzcan focos nuevos, así como para decidir dónde destinar los limitados recursos de los que dispone el sistema.
“No siempre se trata de enviar diez aviones más. Necesitan ser aviones adaptados técnicamente a la orografía o a la infraestructura de recursos de agua en la zona. (Lo que se envía) tiene que estar bien integrado en la respuesta a nivel nacional”, explicaron.
A la actual flota “de transición” de 22 aviones y cinco helicópteros se le sumará en los próximos años una flota permanente de doce aviones y cinco helicópteros que aún están siendo fabricados en su mayoría; solo un helicóptero está ya disponible y posicionado en Rumanía y el resto llegarán de manera escalonada entre principios del año que viene y 2030.
En cualquier caso, insistió el experto, hay que “meterse en la cabeza” que no servirá de nada comprar uno, 24 o 50 aviones Canadair -diseñados para extinguir incendios forestales- si no se gestiona el bosque, porque “nada es suficiente” cuando se da una simultaneidad de incendios como la que viven España o Francia estos días.
“Es fácil olvidar que el año pasado se rompió el récord en la península ibérica, con 400.000 hectáreas quemadas en solo dos semanas. Sabemos que es algo que se va a repetir en el futuro si no cambiamos políticas que ya sabemos que no están a la altura de los eventos que estamos viviendo”, recalcó.
