La medida busca aliviar los costos de cierre y reactivar el mercado inmobiliario, pero su impacto dependerá de que la Asamblea apruebe la iniciativa y de que el ahorro llegue realmente al bolsillo de los compradores
Comprar una vivienda podría ser un poco menos costoso para miles de familias panameñas. El Consejo de Gabinete aprobó una propuesta para exonerar del Impuesto de Transferencia de Bienes Inmuebles (ITBI) las viviendas nuevas de hasta $120 mil, una medida que busca reducir el costo inicial de adquisición y dinamizar el mercado inmobiliario.
La iniciativa llega en un momento en que el acceso a la vivienda continúa siendo uno de los principales desafíos para las familias, mientras el sector de la construcción y los promotores inmobiliarios buscan recuperar el ritmo de ventas.
La propuesta contempla eliminar el ITBI sobre los primeros $120 mil del valor de las viviendas nuevas, lo que, de acuerdo con representantes del sector, permitiría reducir los gastos asociados al cierre de una operación inmobiliaria y facilitar el acceso de más compradores al financiamiento hipotecario.

¿Qué significa para quienes quieren comprar?
El ITBI es un impuesto que se aplica a las transferencias de bienes inmuebles. La eliminación propuesta podría representar un alivio para quienes están en proceso de comprar una vivienda dentro del rango establecido, especialmente para familias que deben reunir dinero no solo para el abono inicial, sino también para cubrir los gastos de cierre de la operación.
El alcance de la medida, sin embargo, dependerá de la aprobación y entrada en vigencia de la legislación correspondiente. Por ahora, se trata de una propuesta impulsada por el Ejecutivo.
Los gremios de la construcción y del sector inmobiliario han recibido positivamente la iniciativa y consideran que podría contribuir a reactivar las ventas de viviendas de menor costo y estimular nuevos proyectos habitacionales.
El impacto en el mercado
La decisión también tiene una lectura económica. Una reducción en los costos de adquisición puede facilitar que más personas completen el proceso de compra y, al mismo tiempo, incentivar la construcción de nuevos proyectos dirigidos a segmentos de ingresos medios y bajos.
El sector inmobiliario espera que la medida ayude a reducir las barreras financieras que enfrentan las familias al momento de adquirir su primera vivienda.
El impacto podría extenderse a toda la cadena de la construcción, desde promotores y bancos hasta empresas de materiales, contratistas y trabajadores vinculados a la actividad.

Una medida en medio de cambios en la política de vivienda
La propuesta se suma a los cambios que el Gobierno ha venido planteando en materia de política habitacional. En mayo, el Consejo de Gabinete aprobó presentar ante la Asamblea Nacional un proyecto para transformar el modelo institucional de vivienda, con un papel más definido para el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) y la Caja de Ahorros como banca social hipotecaria.
El objetivo declarado es avanzar hacia un sistema de financiamiento habitacional más eficiente y sostenible, con mayor participación público-privada.
En este contexto, la eliminación del ITBI para viviendas nuevas de hasta $120 mil se presenta como otra pieza de una estrategia para facilitar el acceso a la vivienda y estimular la actividad inmobiliaria.
La pregunta que queda sobre la mesa
La medida genera expectativas, pero también abre un debate: ¿cuánto del ahorro llegará realmente al comprador final?
Los gremios han respaldado la propuesta y han planteado que la exoneración debe beneficiar directamente al consumidor, evitando que el ahorro fiscal termine diluido en el precio final de las propiedades.
La discusión ahora se traslada al terreno legislativo. De aprobarse, el verdadero impacto de la medida se medirá no solo por el número de viviendas que logren venderse, sino por cuántas familias que hoy están fuera del mercado puedan finalmente cruzar la puerta de su propia casa.
El reto será que el alivio anunciado no se quede en el papel y que la reducción del impuesto se convierta en una oportunidad real para quienes todavía ven la vivienda propia como una meta difícil de alcanzar.
