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Mulino pide un frente común contra los cárteles y advierte que el narcotráfico ya amenaza la soberanía

Mulino pide un frente común contra los cárteles y advierte que el narcotráfico ya amenaza la soberanía
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino. Foto: EFE/ Carlos Lemos

El presidente José Raúl Mulino lanzó este jueves un llamado a los países del hemisferio para articular una respuesta regional contra el narcotráfico y el crimen organizado, durante la apertura en Panamá del Foro de la Coalición de las Américas Contra los Cárteles, iniciativa conocida como el “Escudo de las Américas”

Ante ministros, autoridades de seguridad y altos mandos militares de una veintena de países, Mulino sostuvo que la lucha contra las organizaciones narcocriminales no puede abordarse de manera aislada. Producción, tránsito, distribución y consumo —planteó— forman parte de una misma cadena que exige una respuesta coordinada.

 

 

El mayor enemigo que hoy enfrenta la región es el narcotráfico, el narcoterrorismo y sus ramificaciones delictivas”, afirmó el mandatario durante su intervención.

 

El encuentro reúne a representantes de 20 países de América y el Caribe, entre ellos Estados Unidos, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.

Por Estados Unidos participan el secretario de Guerra, Pete Hegseth; el comandante del Comando Sur, general Francis Donovan; y el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak.

 

Con el narcotráfico no se negocia”

 

El discurso de Mulino tuvo un tono particularmente duro contra las estructuras del crimen organizado. El presidente aseguró que los cárteles han desarrollado mecanismos para penetrar instituciones públicas y financiar estructuras destinadas a proteger sus intereses.

 

Con el narcotráfico no se negocia y no se pacta”, sostuvo.

 

Según Mulino, las organizaciones criminales cuentan con capacidad económica para intentar influir en gobiernos, sistemas de justicia y otros espacios de poder, lo que convierte al fenómeno en una amenaza que trasciende el tráfico de drogas.

Para el mandatario, cualquier estrategia que deje fuera a alguno de los eslabones de la cadena del narcotráfico está condenada a ser insuficiente.

 

Una estrategia parcial solo llevará a un nuevo fracaso”, advirtió.

Panamá pone la soberanía en el centro

Uno de los principales planteamientos del presidente fue marcar distancia entre cooperación internacional y pérdida de soberanía.

Mulino aseguró que la nueva coalición no representa una amenaza para la soberanía de los países participantes. Por el contrario, sostuvo que el verdadero riesgo para los Estados proviene de la expansión de las organizaciones narcocriminales.

 

Lo que sí representa una clara amenaza a la soberanía nacional es el narcotráfico”, afirmó.

 

El presidente vinculó además el avance del crimen organizado con el crecimiento de las pandillas y su penetración en comunidades, especialmente por la disputa territorial y el control de actividades ilícitas.

 

La posición estratégica de Panamá

Mulino también colocó sobre la mesa la particular posición geográfica de Panamá, cuya condición de punto estratégico para el comercio internacional lo convierte, al mismo tiempo, en un territorio de interés para las redes criminales.

Frente a ese escenario, destacó tres elementos que, según dijo, sostienen la estrategia panameña: voluntad política, capacidad operativa de los organismos de seguridad y cooperación internacional.

Mencionó específicamente el trabajo de la Policía Nacional, el Servicio Nacional Aeronaval (Senan) y el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront).

El mandatario aseguró que, durante los últimos 18 meses, Panamá ha destinado 174 millones de dólares para fortalecer las capacidades tecnológicas y logísticas de sus estamentos de seguridad, como parte de los acuerdos alcanzados con Estados Unidos.

También resaltó la cooperación estadounidense en distintas áreas, incluyendo apoyo para la limpieza de sectores de la selva del Darién afectados por el tránsito migratorio y la entrega de ambulancias, hospitales y escuelas para comunidades rurales y de difícil acceso.

 

Una coalición frente a una amenaza regional

El foro busca consolidar mecanismos de cooperación entre los países participantes frente al narcotráfico, el narcoterrorismo y las estructuras criminales vinculadas a estos fenómenos.

Más allá del discurso político, el desafío planteado en Panamá es operativo: cómo compartir información, fortalecer las capacidades de inteligencia, coordinar acciones y cerrar espacios a las organizaciones que aprovechan las fronteras nacionales para expandir sus operaciones.

Al cerrar su intervención, Mulino instó a los representantes de los países participantes a mantener una estrategia común.

 

Sumando fuerzas en esta lucha que es de todos”, pidió.

 

El mensaje deja planteada una premisa que Panamá busca convertir en política regional: los cárteles no reconocen fronteras; la respuesta de los Estados tampoco debería hacerlo.

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