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Lucy Molinar deja el Meduca: una renuncia marcada por el ruido de las computadoras

Lucy Molinar deja el Meduca: una renuncia marcada por el ruido de las computadoras
Foto: Ensegundos.com.pa

La mañana del miércoles comenzó distinta en el Ministerio de Educación. Desde temprano, el movimiento en la sede de Cárdenas anticipaba que algo estaba por ocurrir. Lucy Molinar había reunido a su equipo más cercano y, horas después, el país conocería una decisión que cerraba 25 meses de gestión: la ministra de Educación había decidido dejar el cargo


No fue una salida anunciada con días de anticipación ni acompañada de un relevo inmediato. Fue una renuncia presentada al presidente José Raúl Mulino, aceptada por el mandatario y comunicada posteriormente por la propia Molinar en una conferencia de prensa.

El Ministerio de Educación confirmó oficialmente la dimisión, aunque su comunicado institucional no detalló las razones de la salida ni anunció de inmediato quién asumiría el despacho.

Pero había un tema que atravesaba la escena: las computadoras.

 

El ruido que terminó pesando

Molinar no presentó su salida como una admisión de irregularidades. Por el contrario, defendió la gestión realizada y sostuvo que los cuestionamientos sobre los procesos de adquisición debían ser investigados.

 

Hay mucho ruido en algunos temas, particularmente en el tema de las computadoras”, explicó durante la conferencia.

 

Y luego dio la razón central de su decisión: prefería “dar un paso al lado” para permitir que las investigaciones avanzaran y que los procesos pudieran aclararse.

La exministra confirmó además que había solicitado la intervención del Ministerio Público, al que consideró la instancia adecuada para determinar qué ocurrió.

La precisión es importante: hasta el momento, la renuncia no equivale a una acusación ni establece que haya existido un delito. Lo que existe es una controversia alrededor de procesos de adquisición y una solicitud de investigación que deberá ser esclarecida por las autoridades competentes.

 

Una compra que pasó de proyecto educativo a crisis política

El episodio de las computadoras había comenzado como uno de los proyectos tecnológicos de la administración Molinar.

El objetivo declarado era reducir la brecha digital y dotar a docentes y estudiantes del sistema público de herramientas tecnológicas. Sin embargo, el proceso terminó bajo cuestionamientos públicos.

Según información publicada por canales de televisión locales, la estrategia tecnológica del Meduca pasó por diferentes mecanismos de contratación y licitación. Entre los procesos señalados figura un contrato por 28.4 millones de dólares para 54,000 computadoras destinadas a docentes.

La controversia creció precisamente cuando el Meduca había comenzado a entregar equipos a educadores.

El 4 de agosto inició la distribución de computadoras portátiles con inteligencia artificial a docentes del sector oficial, dentro de la estrategia de modernización tecnológica del sistema educativo.

Lo que debía convertirse en una bandera de modernización terminó transformándose en el principal foco de cuestionamientos alrededor de la ministra.

 

Una renuncia después de otra

La salida de Molinar tampoco ocurrió en un vacío administrativo. Un día antes había trascendido la renuncia del viceministro administrativo Roberto Sevillano, funcionario cuya área tenía responsabilidad sobre asuntos presupuestarios, logística, compras e infraestructura.La coincidencia temporal aumentó las interrogantes sobre lo que estaba ocurriendo dentro del Meduca.

La salida de Molinar se produjo, además, después de la renuncia de la viceministra de Infraestructura Delia Herrera, dejando al ministerio en medio de una serie de movimientos en su estructura superior.

Y mientras la titular dejaba el cargo, una pregunta quedó flotando en los pasillos de Cárdenas:

¿Quién tomará las riendas de un ministerio que no puede detenerse?

Porque las escuelas siguen abiertas, los docentes siguen trabajando y los estudiantes siguen esperando respuestas sobre infraestructura, tecnología, formación y calidad educativa.

“Aferrarse a la silla” no era una opción

Molinar intentó cerrar su etapa reivindicando el trabajo de su equipo. Después de 25 meses, aseguró sentirse satisfecha con los avances alcanzados y rechazó la idea de permanecer en el puesto por apego al poder.

 

Estar aferrado a la silla es el gran error de muchos, que no quiero cometer”, expresó.

 

También destacó proyectos vinculados con infraestructura escolar, formación docente, innovación, conectividad y transformación curricular. Su mensaje fue claro: se marchaba convencida de que había dejado procesos encaminados y de que la nueva administración debía darles continuidad.

 

La otra batalla: la verdad frente a los señalamientos

La salida también estuvo acompañada de una denuncia de Molinar contra lo que calificó como información “malintencionada”. La exministra sostuvo que había preferido no entrar en confrontaciones públicas y que serían las investigaciones las encargadas de determinar la verdad sobre los cuestionamientos.

Ahí comienza ahora otro capítulo. El Ministerio Público tendrá que determinar qué alcance tiene la denuncia presentada y si existen elementos que ameriten investigaciones adicionales. Mientras tanto, las interrogantes sobre los procesos de compra permanecen abiertas.

La política, como suele ocurrir, ya comenzó a escribir sus propias interpretaciones.

 

Un ministerio que queda ante una nueva prueba

La renuncia de Lucy Molinar deja al gobierno de José Raúl Mulino frente a una decisión de alto impacto. El próximo ministro no recibirá un despacho en blanco. Encontrará proyectos en marcha, compromisos presupuestarios, problemas históricos de infraestructura, demandas docentes y una agenda de transformación educativa que requiere continuidad.

También heredará una controversia que ya está bajo el foco público. La salida de Molinar, por tanto, no cierra el caso de las computadoras. Lo abre.

Porque ahora la pregunta ya no es solamente por qué renunció Lucy Molinar.

La pregunta que queda sobre la mesa es qué ocurrió realmente con esos procesos de contratación, quién tomó las decisiones, si todo se hizo conforme a las reglas y qué determinará finalmente la investigación solicitada por la propia exministra.

Por ahora, los hechos confirmados son concretos: Lucy Molinar renunció el 12 de agosto de 2026, el presidente Mulino aceptó su dimisión, el Meduca confirmó oficialmente su salida y la exministra pidió que el Ministerio Público investigue los cuestionamientos relacionados con las computadoras.

El resto tendrá que responderlo la investigación.Y mientras tanto, en las aulas panameñas, la discusión vuelve a donde siempre debió estar: en los estudiantes.

Porque los ministros pasan. El sistema educativo permanece.

Ilustración: N. Fernández, Ensegundos.com.pa

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