El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dio este martes un espaldarazo diplomático y económico al líder golpista de Birmania (Myanmar), Min Aung Hlaing, con el que firmó en el Kremlin varios acuerdos de cooperación
“Las posturas de Rusia y Birmania coinciden o son muy cercanas. Defendemos firmemente los principios de la supremacía del derecho internacional, la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos”, comentó Putin al término de la reunión.
Esta es la tercera visita a Rusia de Min Aung Hlaing, el general que lideró el golpe de Estado en 2021. El líder birmano ya se reunió con Putin en Moscú en marzo y septiembre de 2025.
“Cooperamos activamente en la arena internacional y, sin duda, debemos trabajar en el ámbito económico. Existen buenas bases y proyectos en este sentido.
Las relaciones en materia de seguridad también se están desarrollando”, dijo el mandatario ruso a su par birmano.

Promesas de cooperación energética
Putin subrayó que Rusia y Birmania comparten unos “firmes” lazos de “amistad, asociación y apoyo mutuo”, lo que se traduce en la realización de “toda una serie de grandes proyectos conjuntos”.
De hecho, Rusia y Birmania firmaron este martes durante una ceremonia oficial en el Kremlin un memorándum de entendimiento en materia de energía, petróleo y gas, y una declaración para hacer frente a las sanciones internacionales y minimizar sus consecuencias negativas para la economía nacional.
Putin destacó al término de la reunión y la firma de documentos que ambos países tienen “buenas perspectivas para la organización en Birmania del suministro de gas licuado y no sólo en ese país, sino para el tránsito hacia los países vecinos”.
En la agenda bilateral también figura la construcción conjunta de una central eléctrica y una refinería en el sur del país asiático. “Las compañías rusas están dispuestas a sumarse a la prospección y extracción de hidrocarburos, incluido en la plataforma continental”, añadió.
En breve abrirá en la ciudad de Vladivostok, capital del Lejano Oriente ruso, un Consulado birmano, a lo que hay que sumar los centros culturales y religiosos que operan en otras partes de Rusia, como la región siberiana de Altái o la región de Moscú. Mientras, en línea con la tradicional política exterior rusa, en la mayor ciudad del país, Yangón, se construirá una iglesia ortodoxa.
La cooperación en defensa también figuró en la agenda de negociaciones. El director del Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar, Dmitri Shugáev, recordó que Moscú ya ha suministrado al país “muchos equipos”, además de cumplir con los existentes acuerdos de mantenimiento de los cazas Su-30 rusos en virtud de un contrato firmado hace casi una década.
Además, destacó que Birmania “tiene salida al mar”, por lo que Moscú está interesada en exportar equipos para la Armada birmana, cuyo interés demostró el pasado año su propio líder con el fin de garantizar el control sobre sus costas y las aguas colindantes, según comentó a la prensa rusa.
El líder birmano busca legitimación en el exterior
Se trata del quinto viaje al exterior de Min Aung Hlaing desde que en abril un Parlamento copado por militares lo nombrara presidente del país tras unas elecciones sin oposición ampliamente cuestionadas.
Previamente, fue recibido con honores por la India, China, Laos y, a principios de mes, por Tailandia, con el objetivo de romper el aislamiento internacional del régimen.
Min Aung Hlaing, quien se congratuló hoy por el nivel de las relaciones bilaterales y aseguró que Birmania es un país “fiable” para Rusia, también se reunió con el primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, y el jefe de la Cámara Baja del Parlamento, Viacheslav Volodin.
Mientras, el ministro de Desarrollo Económico de Rusia, Maxim Reshétnikov, adelantó que las partes pretenden diversificar el comercio y que Moscú está dispuesto a aumentar los suministros de productos petrolíferos y fertilizantes.
Rusia es uno de los escasos socios del Gobierno militar y uno de los mayores proveedores de armas del Ejército del país asiático. Putin también ha reforzado en los últimos años las relaciones con otros países de la región con regímenes autoritarios como Corea del Norte.
