El impuesto que se quedó en la puerta
El ITBMS digital chocó de frente con la opinión pública y el Gobierno decidió ponerlo en pausa. Dicen que es temporal. Pero en política, cuando una medida tributaria recibe semejante baño de rechazo, más de uno comienza a preguntarse si la pausa no será para cambiarle el nombre, el traje… y volver a intentarlo.
Nadia, con el cerco encima
Las cuentas y bienes de Nadia Del Río siguen bajo medidas de secuestro. El caso no baja de temperatura y vuelve a colocar sobre la mesa el manejo de los recursos públicos. Hay quienes preguntan cuánto falta para que aparezcan nuevas piezas en este rompecabezas.
Meneses no logra juntar los expedientes
La jueza le cerró la puerta a la solicitud de unificar los procesos de Bernardo Meneses. El expediente de los auxilios económicos sigue caminando por separado, mientras el IFARHU continúa cargando con una pregunta incómoda: ¿quién vigilaba realmente la chequera?
Se va Mitchell Doens
La muerte de Mitchell Doens deja un vacío en la política panameña y abre el recuerdo de una generación que conoció el poder, las luchas internas y las transformaciones del PRD. Se fue una figura polémica y experimentada. Ahora comienzan los homenajes… y también las revisiones de la historia.
Las laptops siguen sin dar la talla
Cincuenta y cuatro mil computadoras, $28.48 millones y un contrato que todavía genera preguntas. El asunto no es solamente dónde están las laptops. La verdadera pregunta es quién calculó el tiempo de entrega y por qué el calendario terminó quedándole pequeño al contrato.
Río Indio: agua que divide
El Canal necesita agua. Panamá también. Y Río Indio aparece como una de las grandes apuestas para resolver el problema. Pero detrás de cada hectárea que podría convertirse en reservorio hay familias, comunidades y tierras con historias propias. La pregunta política será inevitable: ¿cuánto cuesta garantizar el futuro del Canal y quién pagará la factura social?
703 bajo el radar
La Policía reporta 703 aprehendidos en 72 horas. Un número que impresiona, pero que también obliga a preguntar cuánto de ese esfuerzo termina convertido en condenas, prevención y seguridad real en las calles. Porque llenar los partes policiales de cifras es una cosa; lograr que el ciudadano duerma tranquilo es otra.
