En un entorno marcado por la polarización y la violencia racista, el cineasta Elegance Bratton regresa con ‘By Any Means’, un crudo retrato sobre la opresión sistémica que cuestiona el rol de las instituciones y expone la dura realidad de una sociedad sin aliados perfectos
“Vivimos en tiempos de gran polarización en todo el mundo. Y, como saben, no existen los salvadores blancos en esta película, pero tampoco existen los aliados perfectos. Todos estamos implicados en estos sistemas que oprimen, incluso mientras nos oprimen a nosotros. Sin embargo, todos nos necesitamos mutuamente para derribar estos sistemas”, indicó el director en una entrevista con EFE.
La película, que se estrena este viernes en las salas estadounidenses -a las latinoamericanas empezará a llegar a finales de mes-, viaja al estado de Misisipi de 1966, una de las épocas más oscuras de EE.UU. marcada por una profunda tensión racial y una ola de brutales crímenes contra activistas civiles.
De ese ambiente surge Wayne Strider (Yahya Abdul-Mateen II), un agente especial del FBI que destaca por su integridad y su férreo compromiso con la ley dentro de una hostil estructura institucional.

Durante una misión para investigar el asesinato de líderes defensores de los derechos humanos, se verá obligado a cooperar con Greg Scarpa (Mark Wahlberg), un sicario de una mafia del que inicialmente desconfía, pero con el que transita desde una “cooperación a regañadientes” hasta depender el uno del otro para atrapar a los culpables.
Este recorrido moral supone el verdadero motor de la narrativa de esta película, cuyo principal arco reside en “qué sucede cuando la ley no puede hacer justicia”.
“Scarpa es una herramienta peligrosa, aunque justa, pero Wayne Strider debe decidir hasta qué punto puede usarla antes de convertirse en alguien como él.
Esa tensión nos afecta a todos. ¿Cuánto de nuestro destino estamos dispuestos a tomar en nuestras propias manos y en qué momento eso se vuelve problemático?”, ahonda.
¿Cuánto ha cambiado EE.UU. desde entonces?
El trasfondo de la película plantea una reflexión sobre la vigencia del racismo estructural y la polarización contemporánea, conectando los conflictos de 1966 con el debate político actual en Estados Unidos.
“No quiero restarle importancia al cambio que se ha producido. Ha habido muchos cambios. Por ejemplo, aunque la gente se queje de que el partido republicano siga ganando la mayoría del voto blanco, el 45 % de los estadounidenses blancos votaron por algo diferente y eso es una señal de cambio”, resume.
Pero, a pesar de los avances, “aquí estamos”, insiste el director. “La violencia contra la población negra se fomenta desde la Casa Blanca. Desde el cargo más poderoso del mundo, permite que insurrectos y criminales campen a sus anchas”, considera Bratton.
La huella de John Woo, Scorsese y Tarantino
‘By any Means’ bebe de cineastas y géneros cinematográficos que han inspirado la carrera de Bratton, entre ellos el cine hongkonés a través la mirada de John Woo, quien “utiliza la violencia como emoción y la acción como desarrollo de personajes”, dice.
A ello se suman el sello de célebres leyendas del séptimo arte como Martin Scorsese con su enfoque de la psicología criminal o la tensión y la volatilidad características de Quentin Tarantino.
“La película no termina cuando pelean, sino que los personajes siguen evolucionando a través de la lucha. Eso fue importante para mí”, concluye.
