La Fiscalía de Teherán presentó esta sábado cargos contra los organizadores y responsables de un maratón por la participación de mujeres sin el velo islámico, cuyas imágenes se hicieron virales en las redes sociales
“Debido a la celebración de un evento denominado ‘Maratón de Teherán’, en el que no se respetaron las normas religiosas y legales, con la intervención de la Fiscalía de Teherán se abrió un proceso judicial”, informó la agencia Mizan, del Poder Judicial iraní.
Mizan no precisó qué normas concretas fueron incumplidas ni indentificó a las personas contra las que se presentaron los cargos.
La carrera de 10 kilómetros se celebró ayer en el parque Velayat, en el sur de la capital iraní, en categorías masculina y femenina, y las imágenes difundidas en redes sociales mostraron a numerosas participantes con ropa deportiva y sin velo.
El hecho desató polémica en medios ultraconservadores, como la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, que criticó a los responsables y organizadores de la carrera.
Sin embargo, la Federación de Atletismo iraní afirmó que antes del comienzo de la carrera se pidió a las participantes que firmaran un compromiso por escrito para respetar el hiyab y las normas islámicas de conducta y que a cada una de las atletas se le entregó un pañuelo para cubrirse la cabeza.
Según la Federación, la carrera se llevó a cabo tras obtener “todos los permisos necesarios”.
El caso recuerda al ocurrido en diciembre del año pasado en la isla de Kish, donde unas 5.200 personas participaron en un maratón dividido en categorías masculina y femenina y numerosas mujeres corrieron sin el hiyab obligatorio.
La Fiscalía de Kish abrió entonces un proceso contra los organizadores por supuesto incumplimiento de las normas y, al día siguiente de la carrera, anunció el arresto de dos de sus responsables, que más tarde quedaron en libertad bajo fianza, pero sometidos a medidas de supervisión judicial y a una prohibición de ejercer su actividad laboral.
La participación de mujeres sin hiyab en la competición de Teherán se produjo dos días después del cuarto aniversario de la muerte de Mahsa Amini, bajo custodia policial tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico.
La muerte de Amini, de 22 años, provocó unas protestas de marcado tono feminista que al grito de “mujer, vida, libertad”, pidieron el fin de la República Islámica y que solo desaparecieron tras una represión estatal que causó al menos 500 muertos y 22.000 detenidos.
Desde entonces, muchas mujeres continuaron con una suerte de desobediencia civil, con féminas que se negaban a cubrirse el cabello a pesar de las detenciones y castigos como la confiscación de vehículos.
Ahora, en las grandes ciudades del país se vive una relajación de las restricciones de vestimenta probablemente no vista desde la llegada de la República Islámica, con muchas iraníes que han abandonado completamente el velo y visten como ellas deciden.
