El Gobierno expuso en Nueva York programas como Plan Libertad y defendió que la resocialización debe continuar después de que una persona abandona la prisión. Expertos del PNUD destacaron el papel de la familia, la comunidad y el sector privado

¿Qué ocurre con una persona cuando termina su condena y vuelve a la calle? Esa pregunta estuvo en el centro de un conversatorio sobre reinserción social en Nueva York, donde Panamá presentó ante expertos de Naciones Unidas su experiencia en materia de resocialización penitenciaria.
La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, sostuvo que el cumplimiento de una pena no debería limitarse al tiempo que una persona permanece dentro de una cárcel, sino preparar las condiciones para su regreso a la sociedad.
El objetivo, planteó, es que quien cumpla una condena pueda regresar a su comunidad y no vuelva a delinquir.
Tenemos que tener una persona que, cuando retorne a la sociedad, realmente desista de volver a delinquir”, afirmó Montalvo.
La cárcel no sería el final del proceso
Durante el encuentro, Panamá expuso programas de resocialización como Plan Libertad, mientras Montalvo defendió que la rehabilitación debe entenderse también como una herramienta vinculada a la seguridad pública.
El planteamiento parte de una premisa: una persona privada de libertad eventualmente regresará a la sociedad. Por eso, el proceso de preparación para ese retorno debería comenzar durante el cumplimiento de la condena.
Pero el Gobierno también puso el foco en quienes permanecen fuera de las cárceles.
Cada vez que tú tienes una persona privada de libertad, tú creas una familia en riesgo”, señaló Montalvo.
La estrategia presentada incluye el seguimiento del entorno familiar mediante visitas que buscan identificar problemas en las relaciones entre el privado de libertad y sus familiares.
ONU pone el foco en lo que ocurre después
Revai Makanje, líder Global y asesora de Estado de Derecho, Justicia y Seguridad de la Oficina de Crisis del PNUD en Nueva York, destacó precisamente la continuidad del proceso después de la salida de prisión.
Según Makanje, uno de los elementos relevantes de las experiencias presentadas por Panamá es que la rehabilitación no comienza ni termina en las paredes de una cárcel.
El acompañamiento debe continuar en la comunidad y, según explicó, requiere la participación de empresas, sociedad civil y otros actores del entorno donde regresará la persona.
Makanje había visitado centros penitenciarios de Panamá en marzo y señaló que durante esa visita pudo conocer tanto las dificultades del sistema como el trabajo de líderes comunitarios con jóvenes.
El reto: que el regreso no termine en otra condena
El debate planteado en Nueva York lleva la discusión penitenciaria más allá de las condiciones dentro de las cárceles.
El desafío es qué herramientas tiene una persona al recuperar su libertad: familia, comunidad, oportunidades de trabajo, acompañamiento y capacidad para reconstruir su proyecto de vida.
Para Makanje, el éxito de los procesos de rehabilitación también depende de que las personas no sean tratadas únicamente como receptoras de asistencia, sino que desarrollen un sentido de pertenencia dentro de sus comunidades.
En el encuentro participaron además representantes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y Pathfinders.
