ANALMO impulsará la productividad del arroz panameño, la incorporación de tecnología y la coordinación entre productores, industria y Estado para fortalecer la cadena agroalimentaria y garantizar un producto accesible y de calidad
Elevar la productividad del arroz panameño, acelerar la incorporación de tecnología, mejorar la información para planificar la oferta y fortalecer la coordinación entre productores, industria y Estado marcaron la agenda durante la presentación de la nueva Junta Directiva de la Asociación Nacional de Molineros de Arroz (ANALMO), presidida por Florentino “Tino” Ábrego, quien también preside la Cadena Agroalimentaria del Arroz.
El relevo gremial ocurre en un momento particularmente relevante para la actividad. El arroz registra uno de los mayores niveles de consumo dentro de la dieta nacional y su cadena conecta producción, transporte, procesamiento, comercialización y empleo, principalmente en las provincias. Durante el encuentro, el viceministro de Desarrollo Agropecuario (MIDA), José Aníbal Rincón, señaló que la industria molinera representa alrededor del 7% del producto interno bruto agroindustrial y genera miles de empleos directos e indirectos.
“Hablar de arroz es hablar de Panamá. Detrás de cada hectárea sembrada existe una cadena que genera inversión, empleo y actividad económica. Nuestro desafío es elevar la productividad, incorporar tecnología y trabajar con reglas claras para que el campo y la industria puedan fortalecerse juntos y garantizar un arroz seguro, accesible y de calidad para los panameños”, expresó Florentino “Tino” Ábrego, presidente de ANALMO.

Ábrego encabeza una Junta Directiva integrada por Raúl Palacios, vicepresidente; Ivanna Quintero, secretaria; Olmedo Moreno, tesorero; y John Charles, Alejandro Girlando y María Isabel de Anguizola, como vocales.
MICI: menos tiempo para revisar reglamentos técnicos
Durante su intervención, el ministro de Comercio e Industrias (MICI), Julio Moltó, puso el foco en la capacidad instalada de la industria nacional y en la actualización de las reglas que inciden sobre su competitividad. El titular del MICI informó que, después de más de 450 horas de trabajo técnico y dos meses de consulta pública, fueron aprobados 28 instrumentos normativos, proceso que permitió reducir aproximadamente en 80% los tiempos de revisión. Para el arroz se avanzó en tres instrumentos técnicos, entre ellos la actualización de los Reglamentos Técnicos 74 y 75 para arroz en cáscara y arroz pilado.
“Cuando trabajamos juntos, con criterio técnico y escuchando a los sectores, podemos avanzar con mayor agilidad y dar respuestas concretas”, aseguró Moltó. El ministro también destacó que la capacidad de recibir, procesar, fortificar, empacar y comercializar arroz representa inversión, infraestructura, tecnología y empleo, con un efecto que trasciende los molinos hacia transportistas, proveedores, técnicos y empresas de servicios.
Por su parte, el viceministro Rincón sostuvo que el fortalecimiento de la actividad requerirá planificación sustentada en datos, innovación tecnológica y coordinación público-privada, particularmente frente a los riesgos climáticos y de mercado. “Creemos firmemente en las reglas claras, en la planificación basada en datos y en el impulso a la innovación tecnológica para mitigar los riesgos climáticos”, señaló Rincón.
Productividad y certidumbre: los temas que marcaron el panel
La discusión técnica continuó con el panel “Producir, transformar y alimentar: construyendo una cadena arrocera más sostenible”, moderado por el economista y exviceministro de Desarrollo Agropecuario, Alexis Pineda. Participaron Miguel Ángel Arvelo, representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Panamá; Arnulfo Morales, vicepresidente de la Asociación de Agricultores de Granos con Riego y Tecnología (AAGRART); y Efraín Sang, gerente de Procesadora de Granos Chiricanos, S.A., en representación del sector industrial.
La conversación dejó una agenda concreta: mejorar la información sobre inventarios, siembra, cosecha y procesamiento para reducir la incertidumbre; ampliar la transición hacia sistemas de riego; incorporar genética, semillas certificadas y tecnologías de precisión; asegurar materia prima de calidad a costos competitivos; modernizar los molinos y fortalecer la planificación ante la apertura comercial. También se abordó el contrabando como una distorsión para productores e industriales que operan dentro de la formalidad.
Reconocimiento a dos generaciones de la industria
En el marco del encuentro, ANALMO reconoció a Ivanna Quintero, presidenta saliente del gremio, por su liderazgo y contribución a la seguridad alimentaria del país, al fortalecimiento de la industria molinera y al impulso de la asociación, la cual lideró durante dos periodos consecutivos.
Quintero afirmó que “el campo y la agroindustria no son fuerzas opuestas; son eslabones interdependientes de una misma cadena. El reto ahora es medir mejor, planificar con mayor anticipación y actuar con una visión de largo plazo, porque productor, agroindustria y Estado tenemos responsabilidades distintas, pero necesitamos una visión común para construir una cadena arrocera sostenible y competitiva”, concluyó.
Asimismo, Alejandro Girlando recibió el Premio Juventud al Dinamismo e Impulso de la Industria Molinera, por su iniciativa, visión y espíritu emprendedor y como representante de una nueva generación vinculada a la innovación y al desarrollo de la actividad.
