La gira presidencial ocurre justo cuando el Gobierno enfrenta el debate más delicado de su administración: negociar o no con First Quantum un esquema que permita operar nuevamente la mina para financiar su cierre progresivo. El informe recomienda, pero la decisión política ahora está en manos del presidente
José Raúl Mulino inicia este domingo su gira por Singapur y Vietnam, una agenda oficial centrada en inversión, comercio, tecnología y cooperación internacional. Pero Panamá deja sobre la mesa un asunto que difícilmente desaparecerá durante su ausencia: el futuro de Cobre Panamá.
La Comisión Interministerial entregó al mandatario un informe con 17 recomendaciones y seis criterios. El documento no autoriza por sí mismo la reapertura de la mina. Lo que plantea es evaluar una negociación con First Quantum que permita una eventual operación bajo nuevas condiciones, con la mira puesta en financiar un cierre progresivo y ordenado.
La palabra que cambió el debate: negociar
Aquí está el verdadero giro político. El Gobierno ya no está discutiendo únicamente cómo cerrar Cobre Panamá. Ahora debe decidir si abre una negociación que podría permitir que la operación vuelva a generar recursos destinados al propio proceso de cierre.
La propuesta contempla que no aumente la huella minera y que esta se reduzca progresivamente, además de exigir mecanismos para financiar el cierre y la rehabilitación ambiental.
Pero todavía faltan respuestas fundamentales: qué condiciones tendría una eventual operación, cuánto tiempo duraría, cuál sería el marco jurídico y económico y qué ocurriría con las reclamaciones internacionales de First Quantum. Reuters señala que esos aspectos todavía no están definidos.
Mulino tiene el informe, pero también el costo político
El propio Gobierno reconoce que mantener indefinida la situación tiene un costo. El MICI señala que el país deja de generar, según sus cálculos, B/.6.85 millones diarios en divisas, mientras estima entre B/.2,600 millones y B/.3,400 millones el costo de un cierre sin acuerdo.
Eso coloca a Mulino frente a una decisión donde chocan tres dimensiones: economía, ambiente y política. La pregunta ya no es simplemente si Cobre Panamá debe abrir o cerrar.
La pregunta es:
¿Puede el Gobierno construir un acuerdo que permita manejar el cierre de la mina sin repetir el modelo contractual que provocó la crisis anterior y sin trasladar el costo a los panameños?
El dato político
Mientras Mulino busca en Asia inversiones y alianzas para posicionar a Panamá como centro logístico y tecnológico, en casa tiene pendiente definir uno de los mayores conflictos económicos, jurídicos, ambientales y sociales de los últimos años.
Y hay algo que no debe perderse de vista: la Comisión recomendó; Mulino decide.
