EMERGENCIA CON LETRA CHIQUITA
La CSS activó la emergencia para agilizar compras y reparaciones tras el terremoto. Ojalá que la burocracia no sea más resistente que las paredes. Porque cuando se trata de atender al asegurado, ¡el tiempo también es medicina!
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EL CEMENTO DE LA ESPERANZA
Se anuncian materiales para reconstruir viviendas en las zonas golpeadas por el sismo. Ahora falta que los sacos lleguen a las manos correctas y no se queden haciendo turismo administrativo. ¡Que el cemento pegue y la ayuda también!
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TEMBLÓ LA TIERRA, NO LAS EXCUSAS
El terremoto dejó daños que todavía se están evaluando. La naturaleza sacudió las estructuras, pero también puso a prueba la capacidad de respuesta del Estado. ¡Que no haya que esperar otra réplica para que aparezca la eficiencia!
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LA ASAMBLEA, DE MUDANZA
Los diputados han tenido que mover sus sesiones por las evaluaciones de seguridad en el Palacio Justo Arosemena. Cambiar de edificio puede ser necesario; cambiar las malas costumbres legislativas, eso sí que sería una verdadera obra de reconstrucción. ¡A ver si también mudan las excusas!
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CLASES DE RECONSTRUCCIÓN
Con escuelas que sufrieron daños severos, miles de estudiantes enfrentan la incertidumbre de cuándo volverán a la normalidad. El país necesita aulas seguras, no promesas con matrícula de honor. ¡Que los pelaos no terminen pagando el año por culpa de los adultos!
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DONACIONES BAJO LA LUPA
Con los recursos de emergencia y las donaciones en juego, la transparencia no puede quedarse en un discurso bonito. Cada dólar debe tener destino, registro y explicación. Porque la solidaridad del pueblo no es una piñata para repartir a ciegas. ¡Cuentas claras y manos limpias!
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LLUEVE, TRANCAN Y NADIE SE APURA
En la capital, basta con que el cielo se ponga de mal humor para que las calles se conviertan en estacionamientos. Llueve, se inunda y el tranque se hace eterno. ¡En Panamá no necesitamos pronóstico del tiempo: necesitamos pronóstico de cuándo vamos a llegar!
