El balance preliminar de SINAPROC registra 7,933 viviendas evaluadas, 576 centros educativos afectados y daños en hospitales, carreteras y edificios públicos. Mientras avanza la reconstrucción, 3,827 personas permanecen en albergues, según el reporte gubernamental del 18 de octubre
El terremoto del pasado 9 de octubre continúa dejando al descubierto la magnitud de los daños en Panamá. El balance preliminar n.º 15 del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), con corte al sábado 17 de octubre, contabiliza 26,018 personas afectadas y 7,933 viviendas evaluadas, de las cuales 1,952 presentan daños totales.
Las cifras reflejan una emergencia que va más allá de las estructuras dañadas: miles de familias necesitan recuperar sus hogares, mientras las autoridades deben atender afectaciones en centros educativos, instalaciones sanitarias, vías de comunicación y edificios públicos.
El proceso de reconstrucción ya está en marcha, pero la dimensión del desastre plantea una pregunta central: ¿cuánto tiempo necesitarán las comunidades afectadas para recuperar condiciones seguras de vivienda y servicios esenciales?

Viviendas: casi dos mil con daños totales
El reporte de SINAPROC ofrece el siguiente desglose de las 7,933 viviendas evaluadas:
- 1,952 viviendas con daños totales.
- 2,952 viviendas con daños moderados o parciales.
- 1,124 viviendas con daños leves o menores.
La suma de estas categorías es de 6,028 viviendas. Por tanto, quedan 1,905 inmuebles evaluados que no están desglosados en esas tres categorías en los datos disponibles. Esta diferencia debe aclararse con la institución antes de publicar una clasificación exhaustiva de todas las viviendas inspeccionadas.
El informe también distribuye a las personas afectadas según la gravedad de los daños reportados en sus hogares:
- 6,322 personas vinculadas a viviendas con daños totales.
- 16,071 personas vinculadas a viviendas con daños moderados o parciales.
- 3,625 personas vinculadas a viviendas con daños leves.
Estas tres cifras suman las 26,018 personas afectadas reportadas en el balance.
La clasificación de daños será determinante para establecer qué inmuebles pueden repararse, cuáles requieren una evaluación estructural más profunda y dónde será necesario construir nuevas viviendas.

Educación, salud e infraestructura también sufrieron daños
El terremoto afectó instalaciones que resultan esenciales para la recuperación de las comunidades. El informe preliminar registra daños en:
- 576 centros educativos.
- 42 centros de salud.
- 44 iglesias.
- 87 edificios públicos.
- 69 vías y puentes
Las afectaciones educativas pueden dificultar la continuidad de las clases, mientras que los daños en instalaciones sanitarias pueden complicar el acceso a la atención médica en las zonas afectadas.
En el caso de las carreteras y los puentes, las inspecciones y reparaciones resultan importantes para mantener el acceso de los equipos de emergencia, el traslado de suministros y la comunicación entre las comunidades.
El balance disponible no detalla el grado de afectación de cada instalación ni permite establecer cuántas permanecen fuera de servicio. Esa información será necesaria para conocer el impacto operativo de la emergencia.

Personas lesionadas y población que requiere atención especial
El reporte preliminar contabiliza 27 personas lesionadas. También identifica grupos que pueden necesitar atención diferenciada durante la emergencia:
- 85 mujeres embarazadas.
- 1,026 personas con discapacidad.
Estos registros son relevantes para planificar la asistencia médica, el traslado hacia lugares seguros, la accesibilidad de los albergues y la distribución de ayuda humanitaria.
La información disponible no permite concluir que todas las personas registradas en estos grupos permanezcan en albergues ni que todas necesiten evacuación. Para determinar sus necesidades concretas se requiere información adicional de las autoridades responsables de la atención.
3,827 personas permanecen en albergues
La emergencia habitacional continúa mientras miles de personas esperan una solución para regresar a sus hogares.
El Ministerio de Desarrollo Social informó el domingo 18 de octubre que aproximadamente 3,827 personas permanecían alojadas en 55 albergues, distribuidos en seis provincias y la comarca Ngäbe-Buglé.
La atención contempla alimentación, asistencia médica y acompañamiento social y psicológico.
La permanencia de estas personas en albergues pone el foco sobre una etapa menos visible de la emergencia: garantizar condiciones dignas mientras se inspeccionan las viviendas y se desarrollan las reparaciones o construcciones necesarias.
Las cifras de albergues corresponden al reporte del 18 de octubre, mientras que el balance de viviendas y daños de infraestructura tiene corte al día 17. Por ello, deben leerse como registros de momentos distintos y no como una fotografía estadística tomada simultáneamente.

Reconstrucción: el desafío será convertir los anuncios en viviendas entregadas
El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) informó que se iniciaron trabajos de demolición, remoción de escombros, reparación y construcción de viviendas en comunidades afectadas.
El Gobierno también anunció una primera asignación de 1,300 soluciones habitacionales a cuatro empresas, con un costo estimado de aproximadamente B/.32,500 por solución.
Si se aplica ese costo unitario a las 1,300 soluciones anunciadas, el monto de referencia sería de B/.42.25 millones. Este cálculo no equivale a una certificación de contratos firmados, pagos realizados ni gasto ejecutado; esos datos deben verificarse mediante la documentación oficial.
La reconstrucción plantea varias tareas: identificar a las familias beneficiarias, verificar la condición de los terrenos, asegurar que las viviendas cumplan las normas técnicas aplicables y establecer plazos de entrega verificables.
También será importante conocer cuántas de las 1,300 soluciones corresponden a viviendas completamente nuevas y cuántas familias recibirán materiales o asistencia para reparar sus inmuebles.
La seguridad no puede quedar en segundo plano
La recuperación exige que las viviendas sean evaluadas antes de autorizar el regreso de sus ocupantes. Una estructura con daños importantes puede necesitar una inspección especializada, mientras que los inmuebles con pérdida total requieren una solución distinta.
El Miviot ha señalado que las nuevas construcciones deben ubicarse en terrenos seguros y que no se reconstruirá en áreas consideradas inhabitables por riesgos como inundaciones o deslizamientos.
La reubicación, cuando sea necesaria, debe acompañarse de información clara para las familias sobre los terrenos disponibles, los servicios básicos, el acceso a escuelas y centros de salud y las condiciones de entrega de sus nuevas viviendas.
La rapidez de la respuesta es importante, pero también lo es evitar que las familias regresen a estructuras inseguras o sean trasladadas a lugares que dificulten sus actividades cotidianas.
Las preguntas que deben responder las autoridades
Con miles de viviendas evaluadas y decenas de instalaciones públicas afectadas, el seguimiento de la emergencia necesita información pública periódica y verificable.
Entre los datos pendientes de mayor importancia están:
- Cuántas viviendas fueron declaradas inhabitables mediante evaluación técnica.
- Qué explica la diferencia entre las 7,933 viviendas evaluadas y las 6,028 clasificadas en las tres categorías divulgadas.
- Cuántas familias ya recibieron materiales, reparaciones o nuevas viviendas.
- Cuántos contratos se han formalizado para ejecutar las primeras 1,300 soluciones habitacionales.
- Cuánto dinero se ha comprometido, cuánto se ha pagado y qué mecanismos de auditoría se aplican.
- Cuántos centros educativos y de salud permanecen fuera de servicio.
- Cuál es el balance actualizado de personas en albergues y cuándo podrán regresar a sus hogares.
Estas preguntas no presuponen irregularidades ni incumplimientos. Permiten distinguir entre las evaluaciones realizadas, las ayudas anunciadas y los resultados que efectivamente reciben las comunidades.
La recuperación se medirá en hogares seguros
El balance preliminar confirma la magnitud de la emergencia: más de 26 mil personas afectadas, 1,952 viviendas con daños totales y cientos de instalaciones educativas, sanitarias y públicas perjudicadas.
Pero el número de inmuebles inspeccionados no equivale al número de viviendas reparadas, así como el anuncio de nuevas construcciones no significa que las familias ya hayan recibido sus llaves.
La próxima etapa debe concentrarse en actualizar los datos, publicar los resultados de las inspecciones y explicar cómo avanzan los trabajos en cada comunidad.
El terremoto dejó miles de hogares golpeados. La verdadera medida de la respuesta será cuántas familias recuperan una vivienda segura, cuánto tarda esa solución y cómo se garantiza que los recursos públicos se traduzcan en resultados concretos.
