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Casa por casa y contra reloj: trabajadoras sociales del MIDES identifican las necesidades más urgentes de las familias damnificadas.

Casa por casa y contra reloj: trabajadoras sociales del MIDES identifican las necesidades más urgentes de las familias damnificadas.

Casa por casa, bajo el sol y hasta altas horas de la noche, un equipo de trabajadoras sociales del MIDES de la provincia de Herrera, recorren las comunidades afectadas por el sismo para conocer las necesidades de las familias y facilitar la entrega de ayuda humanitaria

Desde el viernes, cuando se registró el sismo, el MIDES a través de las trabajadoras sociales han atendido a más de 1,000 familias en la provincia de Herrera con artículos de primera necesidad: agua, alimentos secos, todas, ropa, leche de fórmulas entre otros enseres básicos.

La labor se coordina desde el Hogar María Auxiliadora de Chitré, donde 12 trabajadoras sociales voluntarias organizan la información recopilada en campo.

Todos los días las trabajadoras del MIDES se desplazan a los distritos de Los Pozos, Pesé, Ocú y Las Minas para evaluar las condiciones de las viviendas y documentar las necesidades de sus residentes.

Estas colaboradoras han llegado más de 30 comunidades de los corregimientos de La Pitaloza, El Cedro, Cerro Paja, Las Llanas, El Calabacito, Los Cerritos, La Arena, El Capurí y Los Pozos Cabeceran entre otros lugares donde se registró el epicentro del terremoto.

Toda la información recopilada se remite al Centro de Operaciones de Emergencia (COE), donde se consolida y comparte con los distintos ministerios para unificar esfuerzos, coordinar la respuesta interinstitucional y agilizar las inversiones y acciones necesarias.

Además de las evaluaciones sociales, el equipo ha brindado más de 50 intervenciones psicológicas a personas que han presentado cuadros de estrés y ansiedad ante las réplicas del terremoto.

Las jornadas comienzan temprano y, en algunos casos, terminan entrada la noche. Estas atenciones buscan acompañar a quienes enfrentan las consecuencias emocionales de la emergencia.

Los informes levantados en las comunidades son enviados al Hogar María Auxiliadora, donde otras voluntarias se encargan de registrarlos en una plataforma que permite organizar y priorizar los casos según criterios de urgencia. Esta información es fundamental para orientar la asistencia hacia las familias que más la necesitan.

Trabajadoras al servicio del país

Para la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, las trabajadoras sociales cumplen una función fundamental en esta emergencia, al recopilar información clave para identificar y atender las necesidades más urgentes de las familias afectadas.

“Gracias a su trabajo estamos llegando a las familias que necesitan ayuda inmediata, entregándoles artículos de primera necesidad, como catres, casas de campaña y alimentos secos, de acuerdo con las necesidades de cada hogar”, destacó la ministra.

Detrás de cada informe hay historias de solidaridad y compromiso. Una de ellas es la de Argelis Campo, de 46 años, quien se sumó como voluntaria motivada por el deseo de ayudar a las personas de su comunidad.

“Me siento comprometida porque esto pasó en mi pueblo, por eso estoy aquí”, expresó Campo, quien aseguró que continuará colaborando durante el tiempo que sea necesario.

Para ella, la emergencia es también una oportunidad para demostrar que la solidaridad se construye con acciones concretas. En medio de las jornadas de trabajo, el cansancio pasa a un segundo plano frente a la necesidad de acompañar a las familias que lo han perdido todo o que hoy enfrentan condiciones difíciles.

Gloriela Franco, de 60 años, comparte esa convicción. Asegura que no se necesita tener dinero para ayudar, sino voluntad y disposición para contribuir con quienes atraviesan momentos difíciles.

La respuesta que hemos brindado a nivel nacional

A nivel nacional las trabajadoras sociales del MIDES han visitado a 5,692 personas en las áreas de intervención, brindado 4,131 atenciones de trabajo social orientado a identificar necesidades, ofrecer contención emocional y dar seguimiento a las situaciones de vulnerabilidad que enfrentan las comunidades afectadas.

También se ha brindado acompañamiento en 55 albergues temporales que acogían aproximadamente a 3,827 personas damnificadas por la emergencia nacional.

La institución mantiene 323 colaboradores desplegados en la respuesta a la emergencia nacional, con presencia en seis provincias, la comarca Ngäbe-Buglé, la sede central y el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), en Howard.

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