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La propaganda china se renueva con una aplicación sobre Xi Jinping

La propaganda china se renueva con una aplicación sobre Xi Jinping

CHANGSHA, China — Dentro de una tienda de accesorios para pesca ubicada en una transitada calle de la ciudad, el propietario, sentado detrás del mostrador, presiona con total frenesí su celular. Intenta mejorar su puntaje en una aplicación que no tiene nada que ver con cañas de pescar, carretes ni carnada.

La obsesión del propietario, Jiang Shuiqiu, de 35 años, un veterano del ejército, se relaciona con un tema muy distinto: quiere ganar puntos en Study the Great Nation, un nuevo aplicativo diseñado para promover al presidente Xi Jinping y al partido gobernante, el Partido Comunista. En cierta forma, podría compararse con el Libro rojo de Mao, aunque en una versión de alta tecnología. Jiang le dedica varias horas del día a esta aplicación, en la que revisa las noticias sobre Xi y aprende más acerca de las teorías socialistas.

Decenas de millones de trabajadores, estudiantes y servidores públicos chinos utilizan Study the Great Nation, en muchos casos presionados por el gobierno. Es parte de un amplio programa de Xi para fortalecer su control ideológico en la era digital y reafirmar la primacía del partido –como hizo Mao en su momento– como el centro de la vida de China.

“Debemos amar a nuestro país”, aseveró Jiang, uno de los usuarios con las puntuaciones más altas en la aplicación en Changsha, la capital de la provincia sureña de Hunan. “Cada vez somos más fuertes”.

Si bien muchos han adoptado la aplicación como una expresión de patriotismo, otros la consideran una carga impuesta por funcionarios exagerados y una señal más del creciente culto a la personalidad creado alrededor de Xi, quien quizá sea el líder más poderoso de China desde la época de Mao.

“Emplea nuevos medios para afirmar la lealtad a su persona”, opinó Wu Qiang, analista político de Pekín, quien comparó la aplicación con el pequeño libro de citas de Mao que tuvo una amplia circulación durante la caótica y violenta Revolución Cultural.

Desde su lanzamiento este año, Study the Great Nation se ha convertido en la aplicación más descargada de la tienda digital de Apple en China. Según las noticias del Estado, cuenta con más de cien millones de usuarios registrados, un alcance que envidiarían los creadores de cualquier aplicación nueva.

Claro que esas cifras se deben al apoyo del partido, que les ordenó a miles de funcionarios de toda China asegurarse de integrar la aplicación en la rutina diaria de cuantos ciudadanos sea posible, les guste o no.

En las escuelas, los estudiantes con puntajes bajos en la aplicación son víctimas de burlas. En las oficinas de gobierno se organizan sesiones de estudio y se obliga a los trabajadores que se rezagan a escribir informes con críticas a su desempeño. Las empresas privadas, con la esperanza de ganarse el favor de los funcionarios del partido, clasifican a sus empleados con base en cuánto utilizan la aplicación y les otorgan a los de mejor desempeño el título de “estudiante estrella”.

Muchas empresas ahora les exigen a sus empleados enviar a diario capturas de pantalla para documentar cuántos puntos han ganado.

Aunque la propaganda está presente en todos los ámbitos de la vida en China, los expertos afirman que Study the Great Nation es diferente porque el gobierno está forzando a la población a utilizarla y castiga a quienes hacen trampa o quedan rezagados.

La aplicación les otorga puntos a los usuarios por mantenerse al día en cuanto a las noticias sobre Xi. Ver un video sobre su reciente visita a Francia, por ejemplo, otorga un punto. Lograr una puntuación perfecta en una serie de preguntas sobre sus políticas económicas vale diez puntos.

La aplicación apareció justo en un momento en que Xi, quien ascendió al poder en 2012, encabeza una serie de medidas severas para controlar la libre expresión en China: ha encarcelado a muchísimos activistas, abogados e intelectuales y ha impuesto nuevas restricciones a los medios noticiosos. Xi ha hablado con frecuencia sobre su impresión de que es necesario contar con protecciones contra las amenazas en línea. Advirtió que el partido podría perder el control del poder si no domina los medios digitales.

“No es posible alcanzar la seguridad nacional si no se tiene seguridad en internet”, subrayó Xi en un discurso este año. “Si no tenemos éxito en internet, no podremos mantener el poder en el largo plazo”.

David Bandurski, uno de los directores de China Media Project, explicó que la aplicación es un mecanismo que le permite a Xi garantizar que las familias chinas se involucren en la vida del partido en una época en la que muchos ignoran la propaganda por considerarla artificial e irrelevante.

“Ser leal al partido”, señaló Bandurski, “quiere decir ser leal a Xi Jinping”.

En cierto sentido, Study the Great Nation evoca la era de Mao, cuando el retrato del presidente estaba presente en las salas de los hogares y las familias estudiaban febrilmente sus palabras. Aunque Xi todavía no llega al nivel de grandiosidad de Mao, sí ha aplicado las tácticas de Mao para lograr que lo consideren una fuerza singular y transformadora.

La aplicación incluye una serie de televisión titulada Xi Time y citas de Xi acerca de temas como la creación de un ejército fuerte y el “sueño chino” de prosperidad y fortaleza. También recomienda historias sobre Xi en la pantalla de entrada y envía notificaciones para resaltar “frases doradas” de sus discursos más recientes. Incluso el nombre de la aplicación en chino es un juego de palabras con el nombre de Xi.

La aplicación, que también ofrece contenido más sencillo sobre la cultura tradicional, historia y geografía de China, presenta una versión censurada de los acontecimientos actuales. No incluye temas como la detención masiva de musulmanes en China.

En la Universidad Hulunbuir al norte de China, los funcionarios de la escuela monitorean las puntuaciones de más de 1100 maestros y estudiantes que utilizan la aplicación como parte de las acciones de la institución para difundir las ideas de Xi, conocidas en China como el “Pensamiento de Xi Jinping”.

“Todos estudian voluntariamente y tienen puntuaciones muy altas”, comentó Bai Mei, instructor de ideología en la universidad.

No todos muestran el mismo entusiasmo. En algunas entrevistas, tanto estudiantes como empleados se quejaron de que los superiores los reprenden en público si tienen puntuaciones bajas. Otros mencionaron que sus jefes los amenazan con aplicar deducciones a su salario o retenerles bonos si no usan la aplicación con más frecuencia. No quisieron dar sus nombres por temor a represalias, pero algunos han expresado su inconformidad en línea.

“¿Qué fenómeno es este?”, escribió un usuario de Weibo, un sitio popular de redes sociales, que se quejó por una deducción en su salario. “¡Dios mío! ¿Qué le pasó al partido?”.

Los críticos de Xi consideran que se trata de un tipo de intrusión en la vida privada de los ciudadanos chinos que el partido había tratado de evitar desde la era de Mao. La aplicación dificulta ignorar los mensajes del partido, pues otorga recompensas solo cuando se lee un artículo completo o se reproduce un video por lo menos durante tres minutos.

“No puedes evitar ponerle atención”, indicó Haiqing Yu, profesor de la Universidad RMIT en Australia dedicado a investigar los medios chinos. “Es una especie de vigilancia digital. Lleva la dictadura digital a otro nivel”.

En Changsha, que por coincidencia está a solo una hora del hogar de infancia de Mao, los medios noticiosos locales han elogiado a Jiang, el propietario de la tienda de accesorios para pesca, por sus puntuaciones altas. Algunas veces responde preguntas de la aplicación con su esposa durante la cena, también con ayuda de su hijo de 9 años.

Jiang comentó que su adiestramiento militar fue la inspiración para dedicarse por completo a la aplicación y que, gracias a que la usa, su patriotismo ahora tiene raíces más profundas.

“El presidente Xi sueña con un gran renacimiento”, aseveró. “Cuando los jóvenes son fuertes, la nación también lo es”.

Albee Zhang colaboró con la investigación desde Changsha y Pekín y Elsie Chen, desde Pekín.

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