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Facebook y Twitter denuncian que China usó cuentas falsas para desinformar

Facebook y Twitter denuncian que China usó cuentas falsas para desinformar
Manifestantes en una de las protestas en Hong Kong, el 16 de agosto Lam Yik Fei para The New York Times

SAN FRANCISCO — China se ha apropiado del manual ruso para desinformar por medio de Facebook y Twitter: está desplegando estas tácticas para librar una acalorada guerra con la información en torno a las protestas que han convulsionado a Hong Kong.

En semanas recientes, desde perfiles en Facebook y Twitter creados en China se realizaron acciones coordinadas para amplificar mensajes e imágenes que retrataban a los manifestantes de Hong Kong como violentos y extremos, según acusaron las dos redes sociales el 19 de agosto. En Facebook, una publicación reciente de una cuenta ligada a China equiparó a los manifestantes con combatientes del Estado Islámico. Y un mensaje de Twitter decía: “No los queremos, gente radical de Hong Kong. ¡Ya váyanse de aquí!”.

Facebook y Twitter anunciaron que las cuentas fueron eliminadas: la primera vez que esas redes sociales han tenido que suspender perfiles vinculados a mecanismos de desinformación en China.

Facebook dijo que había eliminado siete páginas, tres grupos y cinco cuentas involucradas en la campaña de desinformación sobre los manifestantes de Hong Kong. Twitter borró 936 cuentas y aseguró que iba a prohibir que los medios respaldados por el Estado chino pagaran por la promoción de tuits, después de que China Daily y otras publicaciones que reciben apoyo del Estado colocaron anuncios que sugerían que los manifestantes eran patrocinados por “intereses de Occidente” y que eran violentos.

“Estas cuentas tenían el objetivo deliberado y específico de sembrar discordia política en Hong Kong, además de socavar la legitimidad y las posturas políticas del movimiento de protestas en el territorio”, dijo Twitter en un comunicado. “Con base en nuestras investigaciones intensivas, hemos conseguido evidencia confiable para sustentar que es una operación coordinada con respaldo estatal”.

La eliminación de las cuentas respaldadas por China es una señal de la escalada en las guerras de desinformación a nivel mundial. En 2015 y 2016, Rusia fue pionera en el uso de técnicas de desinformación por medio de Facebook, Twitter, Instagram y otras redes sociales; movió mensajes incendiarios en perfiles falsos con la intención de dividir a los estadounidenses en las elecciones presidenciales. Desde entonces, gobiernos de muchos otros países —entre ellos Bangladés, Irán y Venezuela— también han usado Facebook y Twitter para sembrar la discordia en sus países y en el extranjero.

China ha sido más discreto en su uso de Facebook y Twitter para propagar desinformación, de acuerdo con investigadores. Ambas redes sociales están bloqueadas en el país asiático y la gente pasa su tiempo en servicios y aplicaciones de mensajes locales como WeChat y Weibo. En general, el Partido Comunista de China no ha necesitado de las redes sociales más usadas en el hemisferio occidental porque ya ejerce un firme control sobre los mediosvinculados al aparato estatal y sobre el contenido por medio del llamado Gran Cortafuegos.

Sin embargo, la actividad reciente en Facebook y Twitter relacionada con las protestas de Hong Kong sugiere que Pekín estaría usando esos servicios para difundir su mensaje por fuera del Gran Cortafuegos cuando lo considera necesario. Facebook y Twitter no están bloqueados en Hong Kong, región china semiautónoma, y mucha gente los usa. Unos 4,7 millones de personas en el territorio se conectan a Facebook al menos una vez al mes, mientras que 448.000 utilizan Twitter, de acuerdo con eMarketer.

China aparentemente ya probó usar esas redes sociales para influenciar las elecciones en Taiwán de 2018, según Graham Brookie, director del Laboratorio de Investigación Forense Digital del grupo de investigación Atlantic Council. Brookie dijo que las campañas de desinformación de China solían tener un alcance menor que las rusas y se adherían mucho a un conjunto de objetivos de política exterior, entre ellos acercar a Taiwán y Hong Kong más al control de China continental.

“Los chinos han observado qué funciona y qué no en el contexto de las operaciones informáticas rusas”, mencionó Brookie. “China está tanteando el terreno para saber qué es eficaz y cómo puede salirse con la suya”.

La campaña de desinformación en contra de las protestas en Hong Kong también destaca porque muchos de los tuits estaban escritos en inglés y dirigidos a una audiencia mundial.

“Creo que intentan llegar a los angloparlantes en Hong Kong y al público más global que está observando”, opinó Adam Segal, director del Programa de Políticas Digitales y Ciberespaciales del Consejo de Relaciones Exteriores.

Los funcionarios de la embajada de China en Washington no respondieron a una solicitud para ofrecer comentarios.

Desde junio, cuando comenzaron las protestas en Hong Kong en contra de un proyecto de ley de extradición, el movimiento ha evolucionado. Según los organizadores de las manifestacicones, la protesta del 18 de agosto reunió a 1,7 millones de personas —prácticamente uno de cada cuatro hongkoneses, fuera de siete millones de habitantes—, que marcharon para desafiar una prohibición de la policía.

China ha respondido con propaganda que aviva sentimientos nacionalistas y antioccidentales, y ha dicho que las manifestaciones son un preludio del terrorismo. Algunos empresarios y multimillonarios de Hong Kong también han entrado a la refriega. El magnate Li Ka Shing pagó anuncios en diferentes periódicos en los que insta a los lectores: “Ama a China, ama a Hong Kong, ámate” y “Supera a la furia con amor”.

Twitter señaló que había descubierto las cuentas ligadas a China durante una investigación que duró varias semanas. Las cuentas trabajaban juntas para difundir mensajes que pudieran socavar las protestas de Hong Kong, y algunas de las cuentas usaban Twitter desde direcciones IP específicas y desbloqueadas, según la empresa. Debido a que no se permite el uso de Twitter en China, una dirección IP desbloqueada suele ser una señal reveladora de que las cuentas fueron aprobadas por el gobierno, afirmaron investigadores.

Aunque las 936 cuentas que Twitter finalmente eliminó fueron las responsables de propagar la mayor parte de la desinformación, la empresa señaló que también descubrió un grupo más amplio de 200.000 cuentas. Estas brotaron con rapidez una vez que Twitter comenzó a prohibir algunas de las primeras cuentas; la mayoría fueron detenidas antes de que pudieran difundir más mensajes, informó la empresa.

Mike Isaac colaboró con el reportaje desde San Francisco; Tiffany Hsu, desde Nueva York, y Chris Buckley, desde Pekín.

Kate Conger es reportera de tecnología en San Francisco. Cubre temas de privacidad, políticas públicas y ambiente laboral. Antes fue reportera sobre ciberseguridad en Gizmodo y en TechCrunch. @kateconger

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