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Científicos afirman que el cambio climático y sus consecuencias se están acelerando

Científicos afirman que el cambio climático y sus consecuencias se están acelerando
ARCHIVO - Llenado de cubos de agua de una bomba de agua gubernamental en el pueblo de Lamhata, devastado por la sequía, en Uttar Pradesh, India, el 11 de junio de 2019. El cambio climático y sus efectos se están acelerando, con la acumulación de desastres relacionados con el clima, temporada tras temporada. (Bryan Denton / The New York Times)

Más incendios devastadores en California. Una sequía persistente en el suroeste de Estados Unidos. Inundaciones sin precedentes en Europa y África. Una ola de calor en, de todos los sitios posibles, Groenlandia.

El cambio climático y sus consecuencias se están acelerando, y los desastres relacionados con el clima se siguen acumulando una temporada tras otra.

“La situación está empeorando”, afirmó Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la cual emitió el 3 de diciembre su informe anual sobre el estado del clima global, concluyendo así una década de lo que la OMM describió como calor excepcional a nivel mundial. “Es más urgente que nunca proceder con acciones de mitigación”.

Sin embargo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para combatir el cambio climático requerirá de medidas drásticas, afirmó Taalas. “La única solución es eliminar los combustibles fósiles de la producción de energía, las industrias y el transporte”, afirmó.

Los océanos se están calentando y sus niveles están subiendo con más rapidez, poniendo a más ciudades en riesgo de inundaciones o algo peor. Los glaciares se están derritiendo a un ritmo que muchos investigadores no esperaban ver en varias décadas. La cantidad de hielo marino del Ártico se ha reducido con tanta rapidez que la región podría tener veranos sin hielo para la década de 2030.

Incluso el mismo suelo se está calentando más rápido. El suelo permanentemente congelado, también conocido como permafrost, se está descongelando a mayor velocidad, amenazando con liberar grandes cantidades de carbono almacenado que, a su vez, podría empeorar el calentamiento, en un proceso que los científicos denominan bucle de retroalimentación climática.

En un artículo de opinión reciente, publicado en la revista Nature, científicos del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático en Alemania y algunas otras instituciones, alertaron que la aceleración de la pérdida de hielo y otros efectos del cambio climático han “acercado peligrosamente” al planeta a cambios abruptos e irreversibles, conocidos también como puntos de inflexión. Entre ellos, afirman los investigadores, se encuentra el colapso de al menos una parte de la capa de hielo de la Antártida occidental —la cual podría terminar elevando el nivel del océano un metro o más— o la pérdida de la selva amazónica.

“En nuestra opinión, la consideración de los puntos de inflexión ayuda a definir que estamos en una emergencia climática”, escribieron.

El impacto social también se está acelerando, a decir del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, esta semana en Madrid, antes de la inauguración de la conferencia climática anual de la ONU. “Los desastres naturales relacionados con el clima se están volviendo más frecuentes, letales y destructivos, y están teniendo mayores costos humanos y financieros”, afirmó.

En los eventos climáticos extremos individuales u otros desastres, puede ser difícil separar por completo los efectos del calentamiento global de aquellos causados por la variabilidad natural del clima y otros factores. Por ejemplo, el calentamiento puede empeorar los incendios forestales —seca la vegetación y la hace más inflamable— pero las prácticas de gestión forestal, así como las decisiones sobre dónde construir, también afectan el nivel de devastación.

Sin embargo, un número creciente de estudios ha demostrado la influencia del calentamiento global en muchos desastres. Las olas de calor de Europa en junio y julio, las precipitaciones extremas en Texas durante la tormenta tropical Imelda en septiembre, la sequía que provocó la crisis de agua conocida como “día cero” en Ciudad del Cabo en 2018, se encuentran entre los muchos eventos que se han vuelto más probables, más intensos o ambos, gracias al cambio climático.

Consecuencias como la pérdida de hielo marino, las olas de calor más severas o los cambios en los patrones de precipitaciones, fueron pronosticadas hace tiempo por científicos y descritas en informes como los del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y las Evaluaciones Nacionales del Clima realizadas por investigadores federales de Estados Unidos.

“Mucho de lo que estamos viendo coincide perfectamente con lo que se espera del cambio climático”, dice Philip B. Duffy, físico y presidente del Woods Hole Research Center, el cual estudia el medioambiente.

La raíz de los cambios yace en el proceso básico del calentamiento global. A medida que el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero se acumulan en la atmósfera, estos retienen más calor irradiado por la superficie del planeta tras absorber la luz del sol.

El informe anual sobre el estado del clima a nivel mundial de la OMM que se dio a conocer en la cumbre de Madrid dice que esta década, con casi toda certeza, será la más calurosa que se haya registrado. La segunda mitad de la década fue mucho más calurosa que la primera, con temperaturas globales casi 0,2 grados Celsius más altas.

“Estamos rompiendo récords de temperatura todo el tiempo”, afirmó Taalas.

Esos récords se extienden también a los océanos, los cuales absorben alrededor del 90 por ciento del exceso de calor que retiene el planeta como resultado de la mayor cantidad de gases de efecto invernadero. Las temperaturas oceánicas promedio de este año superan a las de 2018, las cuales ya eran récord, de acuerdo con el informe.

Desde el auge de las industrias en la segunda mitad del siglo XIX, cuando comenzaron las emisiones generalizadas de gases de efecto invernadero, el planeta se ha calentado alrededor de 1,1 grados Celsius.

Sin embargo, la velocidad con la que las temperaturas puedan seguir elevándose y el grado al que pueda empeorar la situación, dependerá en gran parte de si el mundo logra frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, y en qué medida. Tras nivelarse entre 2014 y 2016, las emisiones anuales del uso de combustibles fósiles para generar energía se han incrementado nuevamente.

El Acuerdo de París de 2015 hizo un llamado a los países a realizar esfuerzos para evitar que el aumento de la temperatura media global supere los 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, con un objetivo más estricto de 1,5 grados Celsius. Pero Estados Unidos, bajo el mandato de Donald Trump, está abandonando el acuerdo. Además, un informe de las Naciones Unidas del mes pasado indicó que aun si los países logran cumplir sus compromisos de reducir emisiones —y muchos de ellos están lejos de hacerlo—, el aumento de la temperatura sería más del doble del objetivo de los 1,5 grados Celsius.

La aceleración de algunos elementos del cambio climático ha sido prevista y actualmente se ha detectado gracias a los avances en las mediciones. Por ejemplo, las mediciones de los niveles de los océanos ahora son mucho más exhaustivas, frecuentes y precisas, gracias a los sensores satelitales utilizados en los últimos 25 años. En el pasado, los científicos tenían que depender de mareógrafos.

Por medio de datos satelitales, un estudio de 2018 descubrió que el aumento global del nivel del mar en la actualidad es de unos 4,5 milímetros al año. La tasa está aumentando alrededor de una décima de milímetro al año.

“Sabíamos que la tasa de aumento del nivel del mar estaba creciendo, pero teníamos problemas para detectarla”, dice Steven Nerem, investigador de la Universidad de Colorado y autor principal del estudio.

El estudio estimó que la aceleración tendría como consecuencia un aumento del nivel del mar de 65 centímetros para el final de este siglo, más del doble de lo que hubiera crecido si la tasa hubiese permanecido constante.

El aumento del nivel del mar sucede por una combinación del derretimiento de los glaciares y las capas de hielo, y la expansión térmica del agua de mar cuando la temperatura oceánica incrementa. Al igual que con la mayoría de los efectos previstos del cambio climático, existe un alto nivel de incertidumbre sobre los futuros niveles del mar.

“Nadie está completamente seguro de qué pasará para 2100”, dice Nerem. “Si las capas de hielo realmente empiezan a desaparecer, todo podría cambiar drásticamente”.

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