Un llamado a la cordura

Un llamado a la cordura
Raúl Rodríguez, es abogado, expresidente del Movimiento de Abogados Gremialistas (MAG), exdiputado y expresidente de la Asamblea Nacional. Foto/Cortesía

En estos momentos, en los que el mundo entero atraviesa por una pandemia fuera de control y las autoridades de salud, seguridad y economía se esfuerzan para hacerle frente a la crítica situación, los ciudadanos debemos tener cordura y hacer un llamado de atención a cualquier grupo que, de manera espontánea o calculada, busque irresponsablemente exacerbar los ánimos del pueblo, aprovechándose de la incertidumbre general y el desconocimiento sobre la magnitud del daño que causará el coronavirus.

Es el momento de hacer un llamado a la tranquilidad y a la vez pedir el voto de confianza para las autoridades del Gobierno Nacional que están haciendo todo el esfuerzo a su alcance, principalmente nuestra mayor consideración a las autoridades del Ministerio de Salud y de la Caja de Seguro Social, y, sobretodo, todo nuestro respeto y admiración para el personal de salud que, poniendo en riesgo sus propias vidas y las de sus familiares y seres queridos, atienden de la mejor manera posible a las personas contagiadas por el SARS-CoV-2.

Estoy cien por ciento seguro que lo que menos quieren las autoridades en estos momentos es tomar algún tipo de acción de fuerza o represión contra las personas que no están cumpliendo con el llamado de quedarse en casa. Sin embargo, hay que ser enérgicos para hacer cumplir la cuarentena porque el virus no discrimina clase socioeconómica, raza, ni posición política. Si no hacemos lo que recomiendan las autoridades competentes, la crisis será peor.

Por otro lado, es importante frenar a cualquiera que vea en esta crisis la oportunidad de sacar ventajas, principalmente económica, aumentando desproporcionadamente el precio de los artículos de primera necesidad, y otros como lo son el alcohol, las mascarillas y la gel alcoholada, sumamente necesarios para evitar el contagio de esta enfermedad. Los comerciantes no deben ser indolentes, sino que deben actuar de cara al pueblo, con sentido de humanidad y no tratando de sacar exagerados beneficios personales en la venta de los alimentos. En resumen, la palabra clave, en estos momentos es solidaridad.

También hay que repudiar de manera enérgica a aquellos que tratan de exacerbar los ánimos o, como popularmente se dice, quieren pescar en río revuelto. No hay espacio en estos momentos para levantar discursos de reivindicaciones sociales y económicas.
Tenemos la confianza que pronto se tomarán las mejores decisiones para que aquellos que han quedado sin ingresos y que están obligados a quedarse en casa puedan tener un respiro en relación con el pago de sus obligaciones, al tiempo que puedan recibir de manera oportuna los alimentos o bonos que el gobierno ya ha comenzado a distribuir.

Finalmente, nuestro país vive momentos inéditos de crisis, por lo cual son necesarias dos cosas: la primera es hacer sacrificios y contribuir con la solución, sobre todo evitando propagar el virus y promover el caos, y la segunda: elevar nuestras oraciones a Dios y poner nuestra fe en Él para que nos proteja y ayude a soportar esta situación, a tomar la mejores decisiones e ilumine a nuestros dirigentes y gobernantes para poder salir así adelante en esta difícil prueba.

2 Respuestas
  1. NOS hacemos eco del llamado a la cordura

    Hay que ser positivos y colaborar en estos momentos
    Ser solidario con el vecino el empresario puede dar todos podemos dar y un aplauso a Los Ángeles blancos médicos y enfermeras que ponen su pecho cada día en la línea de batalla.

    A los diputados que tambuen se hagan sentir por una vez en la vida. Ellos. No son intocables por el virus

    A colaborar quedándose en casa.

    No a los juegos vivos. Deben alguna vez en su vida hacer algo por ellos mismos el estado no podrá siempre darles todos son recursos finitos.

  2. Excelente Reflexión…sin más que agregar al texto…Dios ilumine nuestro corazón para discernir y aportar medidas positivas por el bien de los menos afortunados.

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