Crisis y coronavirus: un combo a veces "imposible" para empresas en Argentina

Crisis y coronavirus: un combo a veces "imposible" para empresas en Argentina
Pequeñas empresas han tenido que cerrar en Argentina. Foto: AFP.

“Lo que va a quedar de todo esto, cuando se termine la cuarentena por la Covid-19, es una catástrofe”, pronostica un hombre de 55 años que en agosto debió cerrar su pequeña empresa.

 

La pandemia del coronavirus, que llegó a Argentina durante una de sus peores crisis económicas, marcada por una fuerte devaluación de su moneda, empuja a muchas pequeñas y medianas empresas a la quiebra y algunas multinacionales extranjeras optan por irse del país.

“Lo que va a quedar de todo esto, cuando se termine la cuarentena por la Covid-19, es una catástrofe”, pronostica un hombre de 55 años que en agosto debió cerrar su pequeña empresa de servicios con 16 empleados, tras más de 15 años de trabajo.

“Tenemos más de 27.000 muertos, pasamos el millón de casos y encima sumaremos  miles de desocupados”, lamenta en diálogo con la AFP. Para este empresario, que pidió no ser identificado por el delicado momento que atraviesa, tener una empresa en Argentina es una “carrera de obstáculos, con unas exigencias tributarias descomunales y a cambio, un Estado que no da nada”.

“El problema no es de ahora”, aclara. “Esto simplemente lo hizo imposible”, resumió.

– “Unas 60.000 pymes cerraron” –

Argentina está en recesión desde 2018. A partir de allí, el peso se ha derrumbado frente al dólar, la inflación se ha disparado y la pobreza y el desempleo han crecido.

Pero con la llegada de la pandemia del coronavirus, todo se ha profundizado.

Pedro Cascales, secretario de Prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), advierte que las pymes están en “alerta roja” por la prolongada cuarentena que el gobierno del presidente Alberto Fernández decretó el 20 de marzo para evitar la multiplicación de los contagios por el coronavirus.

“Unas 60.000 pymes cerraron o están cerca de hacerlo en todo el país a raíz del impacto de la pandemia”, explica a la AFP. Según sus cálculos, esto implicaría que entre 600.000 y 800.000 personas se queden sin trabajo, una situación que se agrava porque la mayoría de las pymes son empresas familiares.

Cascales asegura que los problemas van más allá de la pandemia. “Hay problemas estructurales: impuestos muy altos, por encima del 33%, y una legislación laboral muy rígida”, explica.

“La contracara de eso es una enorme informalidad, que se estima en un 40% en Argentina”, añade.

Casi todo los rubros están en declive, incluso aquellos considerados esenciales como alimentos o farmacias. Los analistas advierten que esto tendrá un fuerte impacto en la tercera economía de América Latina, para la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una caída del 11,8% este año.

Según la CAME, estas micro, pequeñas y medianas empresas representan el 44% del Producto Interno Bruto y movilizan un 70% del empleo privado del país.

El gobierno argentino ejecutó un programa de ayuda (ATP) para pagar parte de los salarios del sector privado durante el confinamiento. Sin embargo, “el ATP cubre muy poco, una pyme tiene que pagar mucho más que eso”, dice Cascales.

– “Insostenible” –

No son solo las pymes locales las que deciden bajar sus persianas. Varias grandes empresas multinacionales como las chilenas Falabella y la aerolínea Latam, o la empresa química estadounidense Axalta, decidieron recientemente dejar sus operaciones en Argentina.

La francesa Danone, cuya facturación cayó un 9,3% en el tercer trimestre del año en el país, señaló que ponía en “revisión” su negocio en Argentina, en el marco de un plan de reorganización y de reestructuración de sus marcas.

“La pandemia tiene un efecto muy negativo en gran parte de las economías del mundo. En nuestro país, a este fenómeno global recesivo se suma una significativa volatilidad macroeconómica. Pero además, se agrega una fuerte incertidumbre sobre las reglas de juego que rigen el funcionamiento de muchas industrias”, explicó Carlos Winograd, profesor de la Paris School of Economics.

“La crisis sanitaria, en parte inevitable, sumada a la crisis (económica), hace que algunas empresas vean su situación muy comprometida”, añadió, al indicar que de todas maneras “no se puede hablar de éxodo”.

Un alto responsable de una empresa multinacional, que pidió el anonimato, se quejó de que se les “hace casi imposible operar en un país con poderosos sindicatos y un nivel alto de control de precios y divisas, y varias formas de control estatal”.

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