El antiguo cuartel general de Gadafi, ocupado por decenas de familias

El antiguo cuartel general de Gadafi, ocupado por decenas de familias
Muamar Muhamad Abu-minyar el Gadafi fue un militar y dictador9​10​ libio que gobernó su país durante 42 años, desde el 1 de septiembre de 196911​ hasta el día de su muerte en 2011. AFP.

En ruinas tras la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011, el antiguo cuartel general del dictador libio está ocupado por decenas de familias y se ha convertido en un símbolo de la crisis de la vivienda en Trípoli.

Coronada con tanques de agua y antenas parabólicas, la gruesa valla metálica que protege Bab Al Aziziya, el que fuera el complejo fortificado de Gadafi, parece interminable. Ante la puerta principal, los autos van y vienen, en tanto en el interior los jóvenes patean una pelota.

Arrasado por los bombardeos de la OTAN en 2011 y, posteriormente, destrozado por los rebeldes, el ex cuartel general está en su mayor parte en ruinas, pero una amplia zona del recinto se ha convertido en un verdadero barrio residencial para familias sin vivienda.

Habitan decenas de pequeñas casas que alguna vez fueron ocupadas por soldados, así como villas de exoficiales de alto rango del régimen, a veces reconstruyendo de manera rudimentaria garajes y otros recintos cerrados.

En total, “centenares” de libios se trasladaron a vivir “después de la revolución” en esta zona antes reservada para militares, señala Bashir, de 68 años. Él mismo reside desde 2012 en una casa de 400 m2 que restauró.

“No me quejo”, señala, mientras fuma, tocado con una gorra. Pero, “me costó caro. Puesto que la casa se había incendiado, y me tomó un año renovarla”, añade.

– “¡No me iré!” –

Ex residencia personal de Gadafi y sede de su régimen, este recinto levantado a comienzos de la década de 1980 y reforzado tras el bombardeo estadounidense de 1986, se extiende unos 6 kilómetros.

Ubicado en los suburbios al suroeste de Trípoli, contaba con un zoológico, una piscina, un cuartel e incluso algunas tiendas de campaña, puesto que Gadafi siempre aseguró que seguía el estilo de vida beduino.

Esta fortaleza también incluía una red de túneles que permitían al coronel moverse por Trípoli de forma discreta.

Tras su caída, las autoridades de la transición aspiraban a convertirlo en una zona verde, un parque de atracciones o inclusive en monumento en memoria de los “mártires”, pero el caos político posterior frenó todos los proyectos.

Las familias que se han instalado allí viven permanentemente bajo la amenaza del desalojo, mientras, en Trípoli, las excavadoras arrasan las construcciones medio caóticas que han florecido en todo este tiempo.

De acuerdo a información obtenida por la AFP, las autoridades planean convertir el recinto en un lugar de paseo.

“¡No me iré!”, afirma Hasan, quien pidió que su nombre fuera cambiado. El hombre gastó el equivalente a 27.000 euros (32.100 dólares) para renovar su casa.

“Se encontraba en un estado lamentable, sin puertas ni ventanas”, recuerda este cuarentón que se instaló allí “cuando Gadafi aún estaba vivo, poco antes de ser capturado”.

Una década después de la fatal persecución del dictador en su bastión de Sirte (centro-norte), en octubre de 2011, la situación política continúa siendo inestable, tras años de violencia y enfrentamientos entre facciones opuestas por hacerse con el poder.

La vida cotidiana de los libios continúa marcada por una importante escasez de dinero en efectivo, gasolina, electricidad, a lo que se suma la crisis habitacional.

Con un salario mínimo que oscila entre 450 y 600 dinares (75 a 100 euros, 90 a 120 dólares) para los funcionarios y un sector bancario atrasado, es más que difícil obtener una hipoteca.

“La vivienda escasea, las obras están detenidas y los precios se han disparado”, resume Bashir.

“Antes de la revolución era fácil conseguir vivienda, había menos gente [en Trípoli]. Actualmente, un apartamento cuesta unos 400.000 dinares (75.000 euros, 83.000 dólares). ¿De dónde se puede sacar tanto dinero?”, enfatiza.

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