Una comisión revela 424 casos y decenas de abusadores en activo en la Iglesia lusa

Una comisión revela 424 casos y decenas de abusadores en activo en la Iglesia lusa
El presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa, José Ornelas, preside una misa en la Catedral de la Diócesis de Setúbal en abril de 2020. EFE/EPA/RUI MINDERICO

 Más de 424 menores abusados, cientos de abusadores identificados -decenas aún en activo- y la convicción de que la Iglesia encubrió estos delitos, son algunas de las conclusiones de la Comisión Independiente (CI) que investiga los abusos sexuales en la Iglesia Católica lusa.

En la recta final de su actividad, que concluirá con la entrega de un informe global el 31 de enero de 2023, la Comisión admitió este martes que los 424 testimonios confirmados hasta ahora se refieren a un mínimo de víctimas, pero que la cifra real es “muchísimo mayor que cuatro centenas”.

Los casos investigados por la CI, impulsada por la Conferencia Episcopal, se limitan a menores de 17 años y los abusos se produjeron en distintos lugares y situaciones, en todo el país y con víctimas -en su mayoría masculinas- de todos los grupos sociales.

El grueso de los delitos ha prescrito, aunque la Comisión ha enviado a la Fiscalía 17 casos susceptibles de procesos judiciales y estudia otros 30 que podrían ser investigados.

El coordinador de la Comisión, el pedopsiquiatra Pedro Strecht, quiso subrayar hoy la “valentía” de las víctimas para romper el silencio que cubría los abusos.

“Son personas con voz y nombre. No son un número indistinto” y la avalancha de información recibida por la CI confirma que “no estaban tan solos como suponían”, dijo.

PERFIL DE LOS ABUSADORES

Los abusadores identificados trabajan en el seno de la Iglesia Católica lusa -son tanto religiosos como laicos-, y cometieron sus delitos entre 1950 y 2022.

La mayoría no ha muerto, decenas están todavía en activo y, aunque la Comisión rechaza dar detalles, advierte que se repiten padrones de actuación que “deben ser evitados en el futuro”.

EL ENCUBRIMIENTO DE LA IGLESIA

“Claro que hubo encubrimiento de la Iglesia, está claro. Pero también de las familias”, sostiene el psiquiatra Daniel Sampaio.

¿Las razones del silencio de las familias? Miedo, desconocimiento, una legislación protectora para los abusadores y la vulnerabilidad de las víctimas.

Pese al encubrimiento de la Iglesia durante décadas, la CI aprecia un llamativo cambio de actitud de los obispos portugueses.

Las reticencias mostradas por algunos en un principio de la investigación de la CI , explican, se fueron venciendo y los obispos “terminaron por abrirse”.

El avance de la Comisión, previo a la presentación del informe final, coincide con la polémica abierta en Portugal por las investigaciones sobre el presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo José Ornelas, por presunto encubrimiento de abusos en la Iglesia, un tema sobre el que los expertos evitaron pronunciarse.

La CI ha trabajo sin “ningún tipo de presión externa”, se limitó a señalar Strecht.

EL CORAJE DE LAS VÍCTIMAS Y EL SÍMBOLO DEL PERDÓN

La Comisión reconoce el “coraje” y la “valentía” de las víctimas que han roto el silencio para denunciar.

Y ahora, continúa la CI, esperan un perdido de perdón de los abusadores y de la jerarquía católica lusa. Para materializarlo, la Comisión ha propuesto al reconocido arquitecto Siza Vieira la elaboración de un proyecto simbólico.

Sin embargo, admiten también desde la CI, el perdón no basta y “no interesa solo investigar el pasado sino mirar el futuro”.

Por eso, el informe final de la Comisión, que se hará público a finales de enero próximo, incluirá una serie de recomendaciones para identificar situaciones de posibles abusos y ayudar a las víctimas.

La Comisión terminará el 31 de octubre de recopilar testimonios para su investigación.

¿Y después? La CI confía en que la luz arrojada sobre el pasado permita un cambio para el futuro.

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