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Ulloa llama a “tolerancia cero” ante abusos y pide carnavales con respeto y dignidad

Ulloa llama a “tolerancia cero” ante abusos y pide carnavales con respeto y dignidad
José Domingo Ulloa. Foto Arquidiócesis de Panamá.

El arzobispo centró su homilía en la búsqueda de la felicidad duradera, el cuidado de las víctimas y cuestionó la corrupción normalizada

El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, dedicó su homilía este domingo a tres mensajes centrales: una política de tolerancia cero frente a los abusos dentro de la Iglesia, el llamado a vivir los carnavales con una diversión sana y respetuosa, y una reflexión pastoral dirigida a adultos mayores, enfermos y personas privadas de libertad sobre la búsqueda de una felicidad que perdure.

Durante la celebración, Ulloa reiteró que la Arquidiócesis inició un proceso de evaluación independiente sobre su actuación en casos de abusos a menores ocurridos entre el 2001 y el 2026, a cargo de una Comisión de Transparencia auspiciada por universidades internacionales. El arzobispo sostuvo que el camino se emprende “con humildad” y poniendo a las víctimas en el centro, garantizando escucha confidencial y acompañamiento. “Reiteramos con absoluta claridad nuestra política de tolerancia cero”, afirmó, al definir la revisión como un acto de coherencia, rendición de cuentas y compromiso con espacios seguros. Dijo que “este camino no es fácil pero es necesario”.

El prelado también se refirió a la cercanía del carnaval y advirtió que la celebración solo puede considerarse auténtica cuando respeta la dignidad humana. Señaló que cuando la diversión pierde su sentido y traspasa los límites de la ética y del respeto a la dignidad de la persona, deja de ser verdaderamente un espacio de alegría y diversión.

 

En Panamá se celebran los carnavales con mojaderas o culecos. Archivo.

 

Mostró preocupación por cómo algunas tonadas y expresiones carnavalescas han descendido a niveles que no edifican, que ofenden y que hieren a las personas. “Jamás, bajo el pretexto de la diversión, podemos permitirnos humillar, ridiculizar o deshumanizar al otro.”, dijo Ulloa.

Instó a a compositores, intérpretes, animadores, organizadores y autoridades a asumir con responsabilidad el poder de la palabra y de la música, para que el carnaval sea un espacio de alegría compartida, respeto mutuo y celebración de la vida.Destacó que la felicidad verdadera nace de confiar, de servir, de dejarse tocar por el dolor del otro y de caminar con esperanza aun en medio de la fragilidad.

“En un país marcado por desigualdades, heridas sociales, violencia y corrupción normalizada, el Evangelio se vuelve exigente y profundamente actual. Nos invita a identificarnos con los pobres, a llorar con los que lloran, a tener hambre y sed de justicia, a ser misericordiosos y a trabajar por la paz, aun cuando esto nos cueste incomprensiones o críticas”, concluyó Ulloa.

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