Los apagones en Cuba se extienden entre 15 y 20 horas diarias en todo el país, mientras el transporte y la sanidad están operando en servicios mínimos
La llegada de ayuda humanitaria desde México, el anuncio de que Chile también enviará y la decisión de Moscú de mandar crudo a Cuba supusieron este jueves un motivo de mínima esperanza en la isla, asfixiada económica y energéticamente por el bloqueo petrolero de Estados Unidos, informó la agencia EFE.
Esta mañana entraron por la estrecha bocana de la bahía de La Habana dos buques de apoyo logístico de la Armada de México, el Papaloapan y el Isla Holbox, con 814 toneladas de alimentos y productos de higiene.
La ministra de Comercio Interior de Cuba, Betsy Díaz, agradeció la entrega en un acto sin prensa. “Nos sentimos acompañados por México, por su humanismo, su solidaridad y su hermandad”, dijo según el perfil en redes sociales del régimen cubano.
El Ejecutivo mexicano, que avanzó nuevos envíos de hasta 1,5000 toneladas de frijoles y leche en polvo, aseguró que sigue realizando gestiones diplomáticas con Washington para apoyar a Cuba y que sigue abierto a mediar en una potencial negociación entre ambos.

Estados Unidos cortó los envíos de petróleo venezolano a Cuba tras la operación militar con el secuestro el 3 de enero del dictador, Nicolás Maduro, y tres semanas después aprobó una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a quien proporcione crudo a la isla.
Otro aliado clave de Cuba, Rusia, anunció también su intención de mandar en breve un cargamento de petróleo y productos relacionados “en calidad de ayuda humanitaria” y a pesar del bloqueo estadunidense.
El portavoz de la dictadura rusa, Dmitri Peskov, explicó que Moscú y La Habana están evaluando diferentes fórmulas para concretar el apoyo energético, pero evitó dar detalles por “razones comprensibles”, en referencia a una posible represalia estadunidense.

Chile también enviará ayuda humanitaria de su fondo contra el hambre y la pobreza vía organismos multilaterales, anunció su canciller, Alberto van Klaveren, quien calificó de “drama humanitario” la situación en la isla.
En las últimas semanas distintos países han comprometido ayuda para Cuba, empezando por sus tradicionales aliados políticos, como Pekín, que anunció el envío de hasta 90,000 toneladas de arroz y una línea de “asistencia financiera emergente” de $80 millones.
Pero también Estados Unidos que, de forma paralela al salto cualitativo en su presión sobre la isla, ha informado de que, tras los $3 millones en ayuda que envió para los damnificados del huracán Melissa, está preparando mandar más por valor de $6 millones.
Esa primera ayuda demoró en ser entregada porque Washington puso como condición que fuese directamente distribuida a la población necesitada, sin la habitual intermediación del régimen cubano. Finalmente, la entrega se gestionó a través de la ONG católica Cáritas.
