El presidente de Estados Unidos estaba descontento también con la supuesta falta de celo de la abogada a la hora de investigar a sus enemigos políticos
El presidente Donald Trump ha destituido este jueves a la fiscal general, Pam Bondi, debido a su frustración con el liderazgo de la abogada, incluyendo lo que él percibe como una falta de agresividad a la hora de perseguir a sus enemigos, así como por su gestión de los archivos del caso Epstein, informó el diario El Pais.
Bondi, que según el presidente pasará a ocupar un nuevo puesto, “sumamente necesario e importante”, en el sector privado, será sustituida interinamente por el fiscal general adjunto, Todd Blanche.
Trump había conversado en los últimos días con sus colaboradores sobre la posibilidad de destituir a Bondi, y este miércoles habló personalmente con ella acerca de tal eventualidad.
En dicha conversación -que una fuente describió como “dura”-, Trump indicó a la abogada que no le quedaba mucho tiempo en el cargo y que la reemplazaría próximamente.

Asimismo, las mismas fuentes informaron de que se le comunicó que, más adelante, se le asignaría un puesto diferente pero en la órbita de la administración de justicia. Según dos de esas fuentes, durante la conversación Trump planteó la posibilidad de nombrarla jueza.
Si bien Blanche, que dirigió la defensa de Trump en dos juicios, entre ellos el pago e dinero negro a una actriz porno, asume por ahora la dirección del departamento, varias fuentes han revelado que Trump está considerando nombrar al administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, aunque hay otros candidatos bajo consideración.
La posibilidad de reemplazar a Bondi por Zeldin surgió por primera vez en enero, pero luego se evaporó a medida que la cobertura mediática sobre el caso Epstein perdía relieve en las noticias, para alivio de la Casa Blanca.
Sin embargo, el lunes comenzó a circular nuevamente en el Ala Oeste el rumor de que Trump deseaba sustituir a Bondi por Zeldin, muy criticado por secundar el negacionismo climático de Trump.
En los últimos días, Bondi había preguntado en privado a sus colaboradores si veían su puesto en peligro -según revelaron fuentes a la CNN-, lo que sugería que no tenía claro su futuro.

Bondi estuvo presente durante el discurso a la Nación que Trump pronuncio en la noche de este miércoles sobre la guerra de Irán, al igual que horas antes, por la mañana, en la audiencia del Tribunal Supremo sobre la revocación del derecho de ciudadanía por nacimiento, a la que asistió Trump.
Su cese es el segundo en un mes en la cúpula de la administración republicana tras el de la secretaria de Seguridad Nacional y responsable de la política migratoria, Kristi Noem, el pasado 5 de marzo.
Trump se ha mostrado frustrado con Bondi en múltiples frentes, según diversas fuentes. En particular, está molesto por la gestión que hizo de los expedientes del caso Epstein y también ha manifestado su enfado por lo que considera falta de celo a la hora de investigar y procesar a sus adversarios políticos.
Sin embargo, en la practica, una vez que se instalo hace 14 meses en el puesto rápidamente ordenó investigaciones contra los adversarios de Trump, desatando una ola de indignación ante la sospecha de que la agencia encargada de hacer cumplir la ley estaba siendo utilizada como herramienta de venganza para promover la agenda política y personal del presidente.
Algunos miembros del círculo íntimo de Trump llevaban tiempo molestos por la gestión que Bondi hizo de los expedientes de Epstein, al considerar que sus declaraciones sobre el asunto contribuyeron a alimentar la impresión de que la administración estaba reteniendo indebidamente material, ocultándolo a la opinión pública.

El delicado caso convirtió a Bondi en blanco de la ira de los más conservadores, a pesar de su estrecha relación con Trump.
A muchos les frustró, en particular, que en una entrevista concedida a Fox News en febrero de 2025 afirmara que tenía una lista de clientes de Epstein “justo ahora sobre mi escritorio, lista para ser revisada”, y que posteriormente el departamento asegurara que tal lista no existía. Consciente de la contradicción, Bondi aclaró que se refería a toda la documentación relacionada con la investigación del caso -como los registros de vuelos- y no a una lista de clientes específica.
Desde que asumió la presidencia por segunda vez en enero del 2025, los fiscales federales han puesto en la mira al exdirector del FBI, James Comey, a la fiscal general de Nueva York, Leticia James, a la gobernadora de la Junta de la Reserva Federal, Lisa Cook, y al exasesor de seguridad nacional, John Bolton.
A la caída en desgracia de Bondi y Noem podría sumarse, según el diario británico The Guardian, la destitución de Tulsin Gbbard, como directora de Inteligencia Nacional. Trump ha estado sondeando a funcionarios del gabinete en las últimas semanas si debería reemplazarla a causa de un liderazgo insuficiente y porque en su día Gabbard protegió a Joe Kent, un subdirector de la agencia que dimitió tras declarar injusteificada la amenaza de Iràn.De confirmarse el cese de Gabbard, serían tres, probablemente no por casualidad, las mujeres víctimas de las veleidades como presidente de Trump.
