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Prorruso Rumen Radev se impone en las urnas y asume el reto de liderar Bulgaria

Prorruso Rumen Radev se impone en las urnas y asume el reto de liderar Bulgaria
Rumen Radev, líder de Bulgaria Progresista, deposita su voto. EFE/EPA/BORISLAV TROSHEV

Su victoria confirma el desgaste de los partidos tradicionales, aunque necesitará apoyos para gobernar

Bulgaria volvió a las urnas este domingo en sus octavas elecciones parlamentarias en apenas cinco años, en un intento más por poner fin a un prolongado ciclo de inestabilidad política. La victoria del nuevo partido liderado por el expresidente Rumen Radev, que partía como claro favorito, marca un punto de inflexión tras años de gobiernos débiles, informó el diario La Razón.

“Esperábamos ganar, era lo normal y natural”, afirmó Radev tras conocer los sondeos después del cierre de los colegios electorales, que le daban hasta un 39 % de los votos. El exmandatario ha centrado su campaña en la promesa de erradicar la corrupción y devolver estabilidad a un país que, desde el 2021, ha encadenado crisis institucionales, parlamentos fragmentados y Ejecutivos incapaces de completar su mandato.

El origen de este bloqueo se remonta a las protestas masivas que ese año pusieron fin a casi 12 años de gobierno del conservador Boyko Borisov.

Desde entonces, Bulgaria -con una población de 6.5 millones de habitantes- ha vivido una sucesión de coaliciones frágiles, ninguna de las cuales ha resistido más de un año antes de caer, ya sea por la presión de la ciudadanía o por maniobras parlamentarias.

 EFE/EPA/BORISLAV TROSHEV

Ese clima de descontento ha ido alimentando la desconfianza hacia la clase política tradicional, reduciendo la participación electoral en anteriores citas y aumentando la sensación de parálisis.

En este contexto, Radev ha sabido presentarse como una alternativa capaz de encauzar el malestar de la ciudadanía. Tras votar en Sofía este domingo, el líder aseguró que el país necesita “un camino hacia una Bulgaria democrática, moderna y europea” y defendió la puesta en marcha de un programa sólido que permita sacar a los ciudadanos “de esta difícil situación lo antes posible”.

Radev señaló que estos comicios son la oportunidad para “recuperar” el país de los oligarcas, aunque subrayó la necesidad de mantener relaciones de “respeto mutuo” con Moscú.

Más allá del desenlace, estos comicios reflejan el intento del país por cerrar una etapa de inestabilidad crónica y avanzar hacia un escenario político más previsible, en el que cuestiones como la corrupción, el funcionamiento de las instituciones y el rumbo internacional del país seguirán en el centro del debate.

Más de tres décadas después de la caída del comunismo en 1989, Bulgaria ha experimentado una transformación profunda. Su ingreso en la Unión Europea en el 2007 y, más recientemente, en la eurozona el pasado 1 de enero han consolidado su integración en la arquitectura comunitaria.

En este escenario, la participación electoral parece haber repuntado con fuerza, reflejo de una ciudadanía más movilizada tras años de dejadez. Las previsiones apuntaban a una afluencia cercana al 60%, muy por encima de comicios anteriores, en los que apenas superó un tercio del censo. Ese aumento también se interpreta como una respuesta al desgaste de fuerzas tradicionales como GERB o el Movimiento por los Derechos y las Libertades.

EFE/EPA/BORISLAV TROSHEV

Con todo, el panorama político sigue fragmentado, lo que anticipa nuevas negociaciones para formar gobierno. Aunque la victoria de Bulgaria

Progresista supone el resultado más sólido para una sola fuerza en años, la falta de mayoría absoluta obliga a buscar aliados, en un país donde la demanda de reformas y estabilidad se ha convertido en una prioridad urgente.

De confirmarse ese 39% que auguran los sondeos, la formación de Radev controlaría 111 de los 240 escaños de la Cámara búlgara. Este resultado lo dejaría a las puertas de la mayoría, a una distancia de diez actas de la mayoría absoluta necesaria para gobernar en solitario. La incógnita ahora está en su política de alianzas: Radev debe decidir si busca una coalición con los reformistas liberales proeuropeos (que representan un 14%), o si opta por un bloque soberanista.

Esa segunda opción, que requeriría el apoyo del Partido Socialista (4%) y de las fuerzas nacionalistas (5%), podría inclinar la balanza hacia posiciones más alineadas con Moscú.

A partir de ahora se abre el principal reto: La gobernabilidad. Sin mayoría absoluta, Bulgaria Progresista se verá obligada a comenzar una ronda de negociaciones para formar Ejecutivo.

Sondeos a pie de urna

Radev ganó las elecciones legislativas en Bulgaria con hasta el 39% de los votos, una victoria clara pero insuficiente para gobernar en solitario, de acuerdo con los primeros sondeos a pie de urna. Según la encuesta de la agencia Alpha Research, Bulgaria Progresista, la formación creada por

Radev después de dimitir como jefe de Estado en enero, habría obtenido el 37,5 % de los votos, mientras que la empresa demoscópica Trend le da incluso el 39,2%.

En segundo lugar queda, a cierta distancia, el partido conservador Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria, liderado por el tres veces primer ministro Boiko Borisov, con alrededor del 16% de los votos. La coalición europeísta de corte liberal Continuemos el Cambio- Bulgaria Democrática (PP-DB) lograría hasta el 14,3%, mientras que la formación DPS-Nuevo Comienzo, liderada por un empresario sancionado por EEUU y Reino Unido por corrupción, sumaría hasta el 8,4%.

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