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África bloquea su espacio aéreo al presidente de Taiwán y China lo celebra

África bloquea su espacio aéreo al presidente de Taiwán y China lo celebra
Lai Ching Te. EFE/EPA/Daniel Ceng

Lai Ching Te cancela su visita a Eswatini, el único estado aliado que le queda en el continente

El presidente taiwanés Lai Ching Te debía volar este miércoles a Eswatini, el único Estado africano que reconoce a su República de China. Pero el resto del continente parece haberse conjurado para impedirlo, con el aplauso de Pekín, informó el diario La Vanguardia.

La misma víspera, los tres primeros países africanos que debía sobrevolar el avión presidencial -Seychelles, Mauricio y Madagascar- retiraron el permiso a Lai para utilizar su espacio aéreo. Según el gobierno de Taipéi, el viaje queda pospuesto “por motivos de seguridad”.

En la práctica, el boicot de los tres vastos archipiélagos evita una toma de partido explícita por parte de Mozambique y Sudáfrica, vecinos de Eswatini.

Además, el presidente mozambiqueño, Daniel Chapo, se entrevistaba el martes con su homólogo Xi Jinping en Pekín.

Presidente mozambiqueño, Daniel Chapo.

Quien se lleva un disgusto es el rey Mswati III, puesto que Lai iba a ser su invitado de honor durante cinco días, en el 40 aniversario de su entronización. El monarca absoluto de Eswatini (antigua Swazilandia), que prohíbe los partidos políticos, está en deuda con la República de China y su cooperación.

No en vano esta mantiene una de las dos únicas embajadas en pie en su capital, Mbabane, con el añadido de que la otra, la de Sudáfrica, se aloja en realidad en un centro comercial.

En Taipéi se preguntan si su “ministerio de Exteriores” se excedió a la hora de vender el modesto viaje de Lai. 11 países, decía, iban a abrirle las puertas del continente africano. A la hora de la verdad, solo Somaliland -que nadie reconoce, excepto Israel- y solo en redes. Un logro contraproducente.

Lai Ching Te parece tener mala suerte, puesto que su anterior viaje oficial, previsto el año pasado a Guatemala, Belice y Paraguay, también tuvo que ser suspendido.

El presidente de EE.UU. Donald Trump (i) y el presidente chino Xi Jinping (c). EFE/EPA/YONHAP SOUTH KOREA

Coincidió con el momento más tenso en el pulso arancelario entre Donald Trump y Xi Jinping y el presidente estadunidense no quiso arruinarlo con la escala prevista de Lai en Nueva York. De hecho, tras dos años en el poder, el presidente taiwanés -también conocido como William Lai- solo ha conseguido realizar un tour diplomático. El que le llevó a tres microestados insulares del Pacífico: Palau, Islas Marshall y Tuvalu, que apenas suman 69,000 habitantes.

Mientras tanto, la jefa de la oposición y del Kuomintang, Cheng Li Wun, se reunía hace 12 días con el dictador de la República Popular de China, Xi Jinping -en la primera visita de ese nivel político en una década- Lai debe contentarse con visitas a actores secundarios, que encima acaban siendo canceladas. “Por coacciones económicas de Pekín”, asegura respecto al último fiasco un portavoz de Taipéi.

Pero no siempre fue así. Hace treinta años, todavía había once estados africanos que reconocían a Taiwán como la verdadera China, entre ellos Sudáfrica. Nelson Mandela cambió de bando. Uno de los más modestos era Eswatini (actualmente con un millón de habitantes). Pero esa modestia no impidió a la anterior presidenta taiwanesa, Tsai Ing Wen, visitar dos veces dicha monarquía absoluta, objeto de su cooperación.

Que William Lai no consiga lo mismo que su predecesora muestra que la relación con Taiwán ha seguido deteriorándose, mientras Pekín continuaba aumentando su influencia en África. El viaje de Lai parecía condenado, una semana antes de que China oficialice la exención total de aranceles a los productos de 53 países africanos. Todos, menos Eswatini.

Sin embargo, la práctica ausencia de reconocimiento diplomático no es el fin del mundo. Estados Unidos sigue armando hasta los dientes a Taiwán. Y cobrándoselo.

Este mes, con nuevos contratos de armamento firmados por $5,690 millones. Asimismo, el viernes pasado fue el día elegido por Japón para mandar cruzar el Estrecho de Formosa -que Pekín no considera que sean aguas internacionales- a uno de sus destructores. Nada menos que el aniversario de la humillante cesión de Taiwán a Japón por parte de la dinastía Qing, en 1895, tras perder la guerra sino-japonesa.

China replicó el domingo pasado mandando a una flotilla, que incluía un destructor y una fragata, a surcar las aguas entre las islas japonesas de Amami y Yokoate.

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