Fracasa el quinto intento de los demócratas para limitar los poderes de guerra del presidente estadunidense y obligarle a que pida la aprobación de los legisladores
Los intentos de los demócratas para limitar los poderes de guerra del presidente estadunidense, Donald Trump, no consiguen superar en el Congreso el veto de la mayoría republicana, que frena la intención de exigirle la aprobación de los legisladores antes de actuar en la ofensiva contra Irán, informó la agencia EFE.
El miércoles se produjo el último ejemplo. Por 46 votos frente a 51, la Cámara Alta bloqueó una resolución impulsada por la senadora Tammy Baldwin que buscaba poner fin “de inmediato” a ese conflicto, tachado de “ilegal” y que habría forzado a Trump a requerir una autorización parlamentaria para retomarlo.
Hasta ahora ha habido cinco tentativas en el Senado desde el pasado 4 de marzo y otras dos en la Cámara de Representantes. Ambos hemiciclos están bajo control republicano.
Trump inició junto con Israel la guerra contra Irán el 28 de febrero sin la aprobación del Congreso y envió su carta formal de notificación el 2 de marzo.

En aquel momento afirmó que actuó bajo su autoridad como comandante en jefe para para proteger las bases estadunidenses en Medio Oriente, “promover los intereses nacionales vitales” del país y en defensa colectiva de sus aliados regionales.
La Resolución de Poderes de Guerra de 1973 permite al mandatario eludir al Congreso en un primer momento, pero le exige notificar la acción militar en las 48 horas posteriores y a partir de entonces prohíbe que las fuerzas permanezcan desplegadas más de 60 días sin la autorización pertinente, con una extensión adicional de otros 30.
El primer margen se cumple este 1 de mayo y el líder republicano empieza a enfrentarse no solo a la oposición ciudadana, sino cierto rechazo en sus filas, con algunos senadores conservadores opuestos a concederle ese mes extra.
Según resume el diario The New York Times, pasado ese primer plazo de 60 días Trump contaría básicamente con tres opciones: Solicitar autorización del Congreso para continuar la ofensiva, comenzar a reducir la participación de Estados Unidos o aplicar esa prórroga de 30 días para garantizar una retirada segura.
La Resolución de Poderes de Guerra fue aprobada en 1973, tras la escalada de la guerra de Vietnam, para impulsar que el comandante en jefe deba consultar al Congreso antes de implicar a las fuerzas en hostilidades activas o inminentes. Salió adelante a pesar del veto del entonces presidente, el republicano Richard Nixon.
En la Biblioteca Presidencial Nixon se destaca que la controversia la ha acompañado desde el principio: Mientras el poder ejecutivo cita continuamente la necesidad de una mayor flexibilidad para proteger militarmente los intereses de Estados Unidos en el extranjero, el poder legislativo afirma su necesidad de mantener su control sobre el poder presidencial.
A poco más de una semana de que se cumpla el plazo de los 60 días, el rechazo sigue patente entre la ciudadanía: Según un sondeo efectuado por Reuters/Ipsos entre el 15 y el 20 de abril, solo un 36% de estadunidenses apoya los bombardeos contra la República Islámica, un porcentaje similar al de la encuesta inmediatamente anterior.
