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Relaciones tóxicas aceleran el envejecimiento nueve meses

Relaciones tóxicas aceleran el envejecimiento nueve meses

Una investigación publicada en la revista PNAS cuantifica el impacto del estrés social crónico en el organismo

Tener a una persona tóxica cerca no es solo un problema de bienestar emocional; es un factor de riesgo para el envejecimiento prematuro. Según un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista PNAS, los vínculos sociales negativos actúan como factores de estrés crónico capaces de acelerar la edad biológica de una persona en una media de nueve meses por cada relación conflictiva. Esta “factura” física se manifiesta de forma externa a través de la aparición de canas, manchas cutáneas y arrugas, transformando el malestar psicológico en un deterioro estético tangible, informó el diario La Razón.

Narcís Cardoner, jefe de Psiquiatría del Hospital Sant Pau, explica que estas situaciones de tensión constante en el entorno laboral o personal disparan los niveles de cortisol en el organismo. Este aumento sostenido de la “hormona del estrés” no solo afecta a la piel y el cabello, sino que tiene un impacto profundo en la salud mental, incrementando significativamente el riesgo de sufrir depresión. Los datos son alarmantes: cerca del 30% de la población reconoce tener al menos un vínculo tóxico en su círculo más cercano.

El estudio destaca que no todos los entornos nos afectan por igual. Paradójicamente, las parejas suelen tener un impacto menor (8,7%) en comparación con el ámbito laboral, donde los compañeros de trabajo presentan una de las tasas de conflictividad más altas (11,3%). Esta diferencia radica, según los expertos, en la capacidad de elección: es más sencillo romper un vínculo sentimental que uno profesional o familiar. En el espectro del parentesco, los padres (9,8%) y los hijos (9,7%) son los que generan mayor estrés crónico, mientras que los amigos y los vecinos se sitúan en los niveles más bajos de toxicidad percibida.

Consuelo Borrás, catedrática de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, es tajante en su recomendación para promover un envejecimiento saludable: “Cuando tengas una persona negativa, mejor dejarla para no tener arrugas”. Sin embargo, el informe advierte de que la vulnerabilidad ante estos “acosadores” sociales no es equitativa. Las mujeres, las personas fumadoras y aquellos que sufrieron experiencias adversas en la infancia tienen más probabilidades de verse atrapados en estas dinámicas perjudiciales, lo que subraya la necesidad de intervenciones sociales que protejan la salud biológica a través de una mejor gestión de nuestro entorno afectivo.

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