La megaobra ya supera un tercio de ejecución y concentra unos 2,300 trabajadores. El proyecto conectará la capital con Panamá Oeste y contempla un peaje para financiar su mantenimiento
La construcción del Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá alcanzó un 39% de avance, mientras las autoridades y responsables del proyecto mantienen como fecha prevista de culminación diciembre de 2028.
La obra, considerada estratégica para la movilidad nacional, mantiene actualmente a unos 2,300 trabajadores en los diferentes frentes de construcción, con labores concentradas en fundaciones y columnas que darán forma a la nueva infraestructura.
El proyecto busca mejorar la conexión entre la ciudad de Panamá y Panamá Oeste, una de las zonas con mayor crecimiento urbano del país y donde miles de personas enfrentan diariamente largos desplazamientos.

Uno de los componentes más importantes será la incorporación de la Línea 3 del Metro de Panamá, que utilizará la nueva infraestructura para ampliar la conexión del sistema de transporte hacia el sector oeste.
La expectativa oficial es que el puente permita distribuir mejor el flujo vehicular y ofrecer una nueva alternativa de conexión sobre el Canal, reduciendo la presión sobre las vías existentes.
Pero el proyecto también tiene un elemento que ya genera atención entre los futuros usuarios: el nuevo puente contempla el cobro de un peaje.
La medida se plantea como un mecanismo para garantizar los recursos destinados al mantenimiento de una infraestructura de alta complejidad y con una vida útil proyectada de aproximadamente 100 años.
El monto del peaje y las condiciones para su aplicación serán algunos de los temas que deberán definirse antes de la entrada en operación de la obra.
Mientras tanto, los trabajos continúan y el proyecto entra en una etapa clave de ejecución. Para 2027 se espera que la fuerza laboral aumente hasta entre 3,000 y 3,500 trabajadores, con el objetivo de mantener el ritmo de construcción.
Con un avance del 39%, el Cuarto Puente comienza a tomar forma sobre el Canal. Ahora el desafío será cumplir el cronograma, controlar los costos y garantizar que la megaobra esté lista en 2028 para responder a una de las mayores demandas de movilidad del país.
