Los peruanos se sienten Prisioneros y Estafados, con la promesa de trabajar como vigilante en Rusia
Hace cien días que A. no tiene noticias de su padre, que en marzo partió a Rusia desde Lima con la promesa de trabajar como vigilante y recaudar una buena suma de dinero antes de su jubilación, pero tras ser enviado a primera línea de la guerra contra Ucrania figura como desaparecido, como más de un centenar de peruanos reclutados por el país europeo.
Desde finales de 2025, varios reclutadores han captado a cientos de peruanos, normalmente de bajos recursos económicos, según denuncian sus familiares, que aseguran que recibieron falsas promesas y han acabado en el frente de batalla junto a ciudadanos de diferentes países.
“Mi papá (60 años) viajó el 19 de marzo a Rusia con ofertas laborales de que iba a trabajar como vigilante. Le habían dicho que iba a hacer una labor en zonas tranquilas, cuidando torreones, bases militares, pero cuando llegó allá la situación era muy distinta”, relata a EFE A., que prefiere no identificarse por motivos de seguridad, desde un parque en el centro de la capital peruana.

Cuenta que hace años, su padre tuvo un contrato con una empresa estadounidense para realizar labores de seguridad en la guerra de Irak, y a inicios del pasado marzo un reclutador peruano se puso en contacto con él para ofrecerle viajar a Rusia y ejercer la misma función: vigilar instalaciones y recibir un generoso salario en dólares.
Pero cuando llegó a Rusia le hicieron firmar un contrato escrito en ruso sin traducción al español, el entrenamiento de meses que le prometieron se redujo a un par de semanas y pronto lo mandaron a primera línea en la frontera con Ucrania.
“Cuando mi papá se dio cuenta de la situación, todos se sentían estafados totalmente, los tenían como prisioneros porque les quitaron sus celulares (móviles) y las comidas eran muy pocas y malas”, dice mientras muestra el último mensaje de su padre, una fotografía de él junto a sus compañeros de unidad, todos ciudadanos de la India.
Desde ese mensaje, recibido el 23 de mayo, no han vuelto a tener noticias de él, no saben si ha fallecido en combate, si se ha entregado a Ucrania o si está herido en algún sanatorio.
Junto a más de 500 familiares de personas reclutadas, A. denunció en abril lo ocurrido ante la Policía Nacional de Perú (PNP), que derivó el caso a la Fiscalía como un presunto delito de trata de personas, pero reclaman que la investigación no avanza, los reclutadores siguen trabajando y otros peruanos llegan a Rusia.
“Estos contratos no respetan los derechos laborales nacionales e internacionales y la infracción de esto calza en el delito de trata de personas porque se denigra a la persona, no se respetan sus derechos humanos. Y se agrava el delito de trata de personas cuando la persona fallece en el desarrollo de esta actividad”, expone a EFE uno de los abogados de las familias, Percy Salinas.
Tras meses de súplicas a la Embajada de Rusia y a la Cancillería para obtener información sobre sus allegados, finalmente el 9 de agosto el Ministerio de Exteriores emitió un comunicado en el que detalló, según datos proporcionados por Rusia, que hay 459 peruanos en la guerra, con 11 fallecidos y 114 desaparecidos, entre los que se encuentra el padre de A.
Pero Salinas asegura que el número de peruanos en Rusia supera los 1.000 y la cantidad de fallecidos es mucho mayor.
El abogado revela a EFE que hace unos días un peruano herido escapó de un hospital ruso y consiguió llegar hasta la Embajada de Perú en Moscú, donde permanece a la espera de un salvoconducto.
“Él está malherido y en su unidad eran 15 peruanos. Es el único que sobrevivió y dice que ha visto desfilar unidades de peruanos, colombianos, bolivianos, y no regresan nunca. Cuando llegan a la zona del combate hay cientos de cadáveres, muchos de ellos peruanos”, cuenta Salinas.
Los familiares insisten en exigir a Rusia que otorgue información sobre sus allegados y a las autoridades peruanas que investiguen a los responsables para que, los que todavía puedan, regresen a casa.
