Israel tomó este martes un complejo de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) en Jerusalén Este, donde, según afirma el Gobierno israelí, se construirá una escuela
La UNRWA informó en un comunicado de que cuatro vehículos armados y más de 50 miembros de las fuerzas de seguridad israelíes invadieron la instalación de la ONU cuando 20 de sus trabajadores estaban en su interior.
El complejo, conocido como Centro de Formación de Qalandia, está ubicado en el territorio palestino de Jerusalén Este, pero al otro lado del muro de separación de Cisjordania.
La evacuación se produce meses después de que el Parlamento israelí adoptara una decisión sin precedentes, que choca con el derecho internacional, despojando a la UNRWA de su inmunidad, decretando la expropiación de sus locales en Jerusalén Este y cortando sus suministros.

“La UNRWA condena inequívocamente esta incursión no autorizada y profundamente preocupante en el Centro de Formación de Qalandia. La entrada de fuerzas de seguridad armadas en una instalación de las Naciones Unidas, sin la autorización ni el consentimiento de la ONU, es inaceptable”, dice la organización, alegando que se trata de una instalación protegida por la inmunidad que le otorga el derecho internacional.
Y recuerda que este es el centro de formación profesional más antiguo de la UNRWA, que ha prestado servicios a los refugiados palestinos durante más de siete décadas.
“Israel está tomando medidas para endurecer su actuación contra la UNRWA en Jerusalén, iniciando la evacuación de las instalaciones de la agencia y expulsando a sus empleados”, denunció por su parte en un comunicado la Gobernación de Jerusalén, un órgano de la Autoridad Nacional Palestina que reivindica la soberanía palestina de Jerusalén Este (anexionada a Israel).
El Gobierno de Israel sostiene que ha comenzado “trabajos de renovación” para construir distintas infraestructuras, entre ellas un instituto masculino, con una inversión de 40 millones de séqueles (unos 11,5 millones de euros).
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores israelí asegura que el complejo se levantará en un terreno propiedad del Fondo Nacional Judío desde 1937, que ha cedido el espacio al Ayuntamiento de Jerusalén, de gobernanza israelí.
“Pese a no tener derechos de propiedad en la parcela, UNRWA ha amurallado el terreno durante décadas, negando a los residentes locales un espacio necesario para escuelas y servicios comunitarios”, afirma Exteriores sobre este área ubicada al otro lado del muro de separación (en la zona palestina) con el que Israel limita la movilidad de la población palestina de Cisjordania.
Frente a esto, la UNRWA alega que el Gobierno jordano le cedió el terreno en 1952 -cuando Jordania administraba Jerusalén Este- para un proyecto, aún vigente, de creación del centro.
A los trabajos de desalojo del centro acudió el ministro de Finanzas de Israel, el extremista judío y antiárabe Itamar Ben Gvir, que situó la acción como una venganza por la presunta participación de empleados de la UNRWA en Gaza en los ataques del 7 de octubre de 2023.
“Mi política es clara: la soberanía no se habla, la soberanía se ejecuta. La Policía de Israel seguirá actuando de forma decisiva para aplicar la ley, fortalecer la gobernanza y dejarlo claro: Jerusalén es la capital del Estado de Israel, y así seguirá siendo”, aseguró en sus redes.
Exteriores, por otro lado, anunció que el complejo a construir incluirá escuelas, una mezquita, espacios para el deporte e instalaciones sanitarias, “todo para el beneficio de la comunidad local”.
El pasado 30 de diciembre, el Parlamento israelí adoptó una decisión sin precedentes despojando a la UNRWA de su inmunidad. En dicha decisión se decretaba la expropiación en un plazo de 30 días de la sede de la UNRWA en Jerusalén Este y del Centro de Qalandia.
En enero, Israel comenzó a demoler la sede de Jerusalén Este, lo que provocó la condena del secretario general de la ONU, António Guterrres.
Exteriores reitera en su comunicado de este martes las razones que adujo para decretar la ilegalización de UNRWA, afirmando que empleados suyos “participaron en la masacre del 7 de octubre y en el secuestro de israelíes”.
En octubre de 2025, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) concluyó que Israel no ha probado los vínculos que alega entre la UNRWA y Hamás, ni la supuesta falta de neutralidad de la organización.
