El Consejo de Gabinete aprobó la declaratoria de emergencia en todo el país ante las proyecciones de menor lluvia y mayores temperaturas. Las autoridades advierten posibles impactos sobre el agua potable, la agricultura, la ganadería y la seguridad alimentaria
El Gobierno de Panamá activó este martes el estado de emergencia en todo el territorio nacional ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño, una decisión que busca reforzar la capacidad de respuesta del Estado frente al riesgo de sequía y déficit de precipitaciones.
La medida fue aprobada por el Consejo de Gabinete luego de recibir informes técnicos sobre las condiciones climáticas previstas para los próximos meses. El objetivo, según explicó el Ejecutivo, es anticiparse a los impactos del fenómeno y ejecutar acciones de prevención antes de que la situación se agrave.
El Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) ha advertido que el país podría experimentar un período marcado por menores precipitaciones y temperaturas por encima de los valores habituales.
De acuerdo con un informe presentado al Consejo de Gabinete en julio, el IMHPA proyectó para el período comprendido entre julio y diciembre de 2026 reducciones de las lluvias que podrían alcanzar hasta 55% en algunas regiones, acompañadas de incrementos de entre 1 y 3 grados Celsius en las temperaturas.
El escenario preocupa especialmente por sus posibles consecuencias sobre los caudales de los ríos, los sistemas de abastecimiento de agua potable, la producción agrícola y ganadera y la seguridad alimentaria.

El agro, uno de los principales focos de preocupación
El sector agropecuario figura entre las áreas que podrían recibir mayor impacto. El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) ya había advertido sobre la vulnerabilidad de regiones como Azuero y el Arco Seco, donde las condiciones de sequía pueden afectar directamente la producción.
Ante ese escenario, el Gobierno creó una Comisión Interinstitucional de Alto Nivel para coordinar las acciones frente a los posibles efectos de El Niño. En ella participan instituciones como el MIDA, los ministerios de Gobierno, Presidencia, Salud, Economía y Finanzas y Ambiente, además del IDAAN y el IMHPA.
La preocupación por el impacto climático también se ha trasladado al abastecimiento de alimentos. En junio, el Consejo de Gabinete autorizó la importación adicional de 786 mil quintales de arroz en cáscara, después de que las autoridades reportaran retrasos y disminuciones en las cosechas asociadas a las condiciones climáticas.
El agua vuelve al centro del debate
La declaratoria de emergencia coloca nuevamente la disponibilidad de agua entre las principales preocupaciones del país.
Panamá todavía enfrenta las consecuencias de períodos recientes de estrés hídrico que han obligado a tomar medidas para garantizar el suministro de agua potable y mantener las operaciones del Canal de Panamá.
El nuevo escenario climático podría aumentar la presión sobre los recursos hídricos durante los próximos meses, especialmente si se cumplen las proyecciones de reducción de las lluvias.
Con la declaratoria aprobada por el Consejo de Gabinete, el Ejecutivo busca adelantarse al impacto de El Niño, coordinar recursos entre las instituciones y establecer medidas que permitan reducir las consecuencias sobre la población y los sectores productivos.
El Gobierno ha insistido en que la estrategia es preventiva: actuar ahora para evitar que el déficit de lluvias termine convirtiéndose en una emergencia mayor.
La información fue confirmada a partir de los reportes del Consejo de Gabinete, el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).
