El ministro Roberto Linares reveló ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional que seis de cada 10 funcionarios del Ministerio de Desarrollo Agropecuario están jubilados. Advirtió que esta situación representa un obstáculo para modernizar la institución y responder a los nuevos desafíos del sector
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) enfrenta un reto interno que podría tener consecuencias directas sobre su capacidad para atender al sector productivo: el 60% de su personal está jubilado.
La cifra fue revelada este martes por el ministro de Desarrollo Agropecuario, Roberto Linares, durante la sustentación del presupuesto de la institución ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional.
Linares calificó esta realidad como “un gran atraso” y planteó la necesidad de renovar la estructura laboral del ministerio para darle paso a una nueva generación de profesionales y fortalecer las capacidades técnicas de la institución.
El dato adquiere especial relevancia ante los desafíos que enfrenta actualmente el campo panameño, entre ellos el impacto de las condiciones climáticas, la amenaza del fenómeno de El Niño, la disponibilidad de agua y la necesidad de garantizar la producción nacional.
Un ministerio que necesita renovarse
Para Linares, la elevada proporción de funcionarios jubilados dificulta el proceso de modernización del MIDA y obliga a buscar mecanismos para incorporar nuevo personal.
La renovación no solo supone llenar plazas vacantes. También implica garantizar que el ministerio cuente con especialistas capaces de responder a las nuevas necesidades de los productores, especialmente en materia de tecnología, producción sostenible, manejo del agua y adaptación al cambio climático.
El escenario resulta particularmente sensible para el sector agropecuario, que depende de una respuesta rápida del Estado ante fenómenos como sequías, exceso de lluvias, pérdida de cultivos y dificultades en la producción.
El desafío va más allá del presupuesto
La advertencia del ministro se produjo mientras defendía ante los diputados las necesidades presupuestarias del MIDA.
Sin embargo, el debate dejó claro que el problema de la institución no se limita a cuánto dinero recibe, sino también a quiénes ejecutan las políticas y programas destinados al campo.
Con seis de cada 10 funcionarios en condición de jubilación, el MIDA enfrenta el reto de garantizar una transición ordenada que permita aprovechar la experiencia acumulada de su personal, mientras incorpora nuevos profesionales.
La situación abre además el debate sobre la planificación del recurso humano dentro de las instituciones públicas y la necesidad de evitar que la jubilación masiva termine debilitando servicios esenciales.
Para Linares, la renovación del personal es parte de la transformación que necesita el ministerio para responder a los retos actuales del sector agropecuario.
El mensaje quedó planteado ante los diputados: modernizar el MIDA no pasa únicamente por aumentar su presupuesto, sino también por renovar su fuerza laboral.
