El Mingob pone a prueba un nuevo sistema que busca agilizar las entregas a privados de libertad sin bajar la guardia en seguridad y control
La fila cambió de escenario, pero el objetivo sigue siendo el mismo: que los insumos lleguen a quienes están privados de libertad. En apenas dos semanas, el Ministerio de Gobierno (Mingob) reporta la recepción y distribución de más de 7,600 bolsas de insumos mediante el nuevo procedimiento implementado desde el pasado 17 de agosto.
El mecanismo concentra la recepción en las instalaciones del antiguo Centro Femenino de Rehabilitación Cecilia Orillac de Chiari (Cefere) y organiza las jornadas de acuerdo con los centros penitenciarios a los que están destinados los paquetes.

Según Edilberto Culiolis, coordinador de Planes y Proyectos del Mingob, cerca del 41% de los familiares de las personas privadas de libertad ya ha participado en el proceso durante estas primeras semanas.
Un día a la vez
Este lunes se cumplió la décima jornada del nuevo sistema. Desde temprano, familiares llegaron al antiguo Cefere para entregar los insumos correspondientes a los privados de libertad del Centro Penitenciario La Nueva Joya.
Para algunos, el cambio ha significado una experiencia distinta. Argelis Pimentel, quien viajó desde Las Tablas, calificó positivamente la atención recibida.
Lo están haciendo muy bien, me ha encantado”, comentó tras completar el proceso.
La cifra, sin embargo, no es el único indicador que está sobre la mesa. El reto del Mingob es mantener el volumen de atención sin que la rapidez termine chocando con los controles de seguridad.
Culiolis resumió el desafío en una premisa: atender a muchas personas, pero sin perder el control ni el componente humano.

Se puede atender de manera masiva, sin perder el control, la seguridad, ni el sentido humano del proceso”, afirmó.
El nuevo mecanismo continuará desarrollándose de acuerdo con la programación establecida para cada centro penitenciario. Mientras tanto, las más de 7,600 bolsas movilizadas en estas primeras semanas sirven como primera prueba de un sistema que busca ordenar un proceso que involucra a miles de familiares y personas privadas de libertad.
La pregunta ahora es si el nuevo modelo logrará mantener este ritmo cuando aumente la demanda y se multiplique el flujo de familiares.
