El Gobierno endurece el discurso contra las estructuras criminales y los estamentos de seguridad muestran capturas, armas, droga y dinero decomisado
Pero detrás de cada operativo queda una pregunta que los números de las aprehensiones no responden: ¿cuántas de esas estructuras terminan realmente desarticuladas?.
El presidente José Raúl Mulino aseguró que los estamentos de seguridad mantienen una ofensiva contra integrantes de bandas criminales de alto perfil.
El mensaje oficial es claro: perseguir, capturar y llevar ante la justicia a quienes forman parte de organizaciones dedicadas al crimen. Pero en materia de seguridad, una captura no es el final de la historia. Es apenas el comienzo.
Los números de la ofensiva
La Policía Nacional informó que durante las últimas 24 horas fueron aprehendidas 183 personas en distintos puntos del país.
En ese mismo balance se reportaron 87 allanamientos, cuatro armas de fuego, municiones, un proveedor y B/.18,261.31 en efectivo. También fueron incautados ocho vehículos y recuperados otros tres relacionados con denuncias de robo o hurto.
Pero estos números deben leerse con cuidado. Aprehendido no significa condenado. Una persona puede ser detenida, pasar por una audiencia, quedar bajo investigación, recibir una medida cautelar y posteriormente ser absuelta o enfrentar otro desenlace judicial.
Por eso, el verdadero indicador está más adelante en la cadena.
Poseidón: cuatro años detrás de una organización
La Operación Poseidón permite dimensionar lo que significa investigar una estructura criminal.
De acuerdo con la Policía Nacional, la investigación se extendió durante 48 meses y estuvo dirigida contra una organización dedicada al tráfico de drogas.
Durante el proceso fueron reportados 68 aprehendidos, además de importantes decomisos.
Entre ellos figuran:
- 13,615.51 kilogramos de sustancias ilícitas.
- 17 fusiles de asalto.
- 12 armas de fuego.
- 11 embarcaciones.
En la fase más reciente fueron aprehendidas 12 personas y quedaron otras cinco requeridas.
También se reportó el decomiso de una finca, ocho vehículos, seis embarcaciones, dos motores fuera de borda, un arma de fuego y B/.6,773.91 en efectivo. Son cifras importantes.
Pero nuevamente aparece la pregunta que va más allá del operativo:
¿Cuántas de esas 68 personas terminarán condenadas?
Y hay otra todavía más importante:
¿La estructura criminal queda realmente desmontada o simplemente pierde algunos de sus integrantes?
El indicador que falta. El país recibe con frecuencia comunicados sobre operativos, capturas y decomisos.
Pero para evaluar el resultado completo de una investigación habría que seguir cinco pasos:
- Aprehensión.
- Imputación.
- Juicio.
- Condena o absolución.
- Comiso definitivo de los bienes vinculados al delito.
La primera cifra suele aparecer rápidamente. Las últimas cuatro requieren tiempo y seguimiento. Y ahí está el reto periodístico. Porque una estructura criminal no solamente está formada por personas.
También tiene dinero, vehículos, propiedades, armas, contactos, logística y capacidad para reemplazar a quienes son capturados.
La pregunta de esta primera entrega
El Gobierno asegura que está persiguiendo a las bandas. Los estamentos reportan capturas. Las investigaciones acumulan decomisos. Pero para saber si una operación desarticuló realmente una organización criminal hay que seguir el expediente hasta el final.
¿Cuántos de los detenidos terminan condenados?
¿Cuántas estructuras dejan de operar después de los operativos?
¿Y cuántos bienes vinculados a esas organizaciones terminan definitivamente en manos del Estado?
En la segunda entrega, la lupa estará precisamente allí:

