Numerosas víctimas de abusos sexuales en el seno de la iglesia francesa consideran que el espacio que tendrán en la visita del papa León XIV al país este fin de semana es “insuficiente” y lamentan que no se les permita explicar al Santo Padre el dispositivo de escucha e indemnización “pionero”.
“Es una oportunidad perdida”, aseguró la presidenta de la Instancia Nacional Independiente para el Reconocimiento y la Reparación (INIRR), Marie Derain de Vaucresson, una institución creada por la Conferencia Episcopal francesa para canalizar las indemnizaciones a las víctimas de abusos en la iglesia.
Esta institución, que ha permitido ya indemnizar a casi 2.000 víctimas de las 330.000 identificadas por el informe elaborado en 2021, considera que la iniciativa lanzada por los obispos franceses puede servir de ejemplo para otros países.
León XIV se reunirá con siete víctimas a título individual durante su visita al santuario mariano de Lourdes, un número que diferentes colectivos consideran escaso y poco representativo.

“Podría haberse hecho un encuentro con un mayor número de víctimas y que se pusieran de acuerdo para lanzar un mensaje estructurado, colectivo”, señaló Derain de Vaucresson, que opinó que la iglesia francesa está “por delante” de otras en lo referente al reconocimiento y la indemnización de las víctimas.
Ese avance – dijo – “debería inspirar al Vaticano a llevar ese ejemplo de búsqueda de la verdad e incitar a otras conferencias episcopales a seguir ese camino”.
Al papa le diría: “Comprométase personalmente, comprometa al Vaticano y a las diferentes conferencias episcopales nacionales para que todos recorran el camino del reconocimiento y la reparación”.
“Lo importante es que el mensaje de las víctimas sea escuchado (…) Que entienda que el problema de las agresiones sexuales en la iglesia no es una página que se pasa”, aseguró a EFE Brigitte Navailles, víctima de abusos en la iglesia, que cree que la jerarquía debe emprender “cambios profundos” de calado teológico y litúrgico y que deben estar inspirado en “las palabras de las víctimas”.
De lo contrario, agregó, “nuestro testimonio, que ha costado mucho sufrimiento, habrá sido en vano”.

“Si pudiera hablar al papa le preguntaría ¿qué quiere hacer para que el sistema de silencio establecido e institucional pare?”, dijo a EFE Pierre, víctima también de abusos y que prefiere no dar su apellido.
Este joven se considera “afortunado” de haber encontrado una instancia de escucha y reconocimiento como el INIRR y a su juicio ese mismo camino debería proponerse en otros países para romper el silencio que durante años ha dominado en la iglesia.
Las víctimas también lamentaron que la iglesia francesa haya optado por acabar la labor del INIRR, que será sustituido por otra instancia cuyo cometido todavía no ha sido precisado pero que, sospechan, no tendrá la misma independencia.
“El trabajo del INIRR ha sido formidable (…) y mi temor es que el nuevo organismo no sea tan independiente”, señala Navailles.
La presidenta de la institución considera “imprescindible” que la nueva estructura tenga la misma independencia con la que ellos han trabajado y que no encuentra en las diferentes iniciativas adoptadas en otros países, como es el caso de España.
Derain de Vaucresson cree que queda mucho trabajo por hacer y que se había establecido una dinámica y una experiencia que ahora están amenazados.
“La nueva instancia necesitará tiempo y durante ese tiempo habrá personas que estarán en situación de inseguridad. Es una pena que se acabe con una institución que funciona bien”, agregó.
Lanzada en 2022, después del informe que identificó a 330.000 víctimas de abusos en Francia en la iglesia o instituciones religiosas, la INIRR ha recibido a 1.969 víctimas, de las que 1.184 ya han recibido una reparación, lo que ha costado a las arcas de la iglesia francesa casi cincuenta millones de euros.
