¡AGUA, QUE ME QUEMO! Con las lluvias, la capital se convierte en piscina sin membresía. Lo curioso es que el agua baja del cielo, pero la paciencia ciudadana lleva años por el drenaje. ¡Y nadie encuentra el tapón! —- EL QUE TENGA TECHO… Después del sismo, todo el mundo pendiente de las grietas. Ojalá la…

