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Universidad de Panamá reabre aulas tras el terremoto: ¿qué garantías hay para un regreso seguro?

Universidad de Panamá reabre aulas tras el terremoto: ¿qué garantías hay para un regreso seguro?
Universidad de Panamá. Fachada. UP.

Doce facultades retomarán las clases presenciales este lunes 19 de octubre, mientras otras unidades académicas seguirán temporalmente en modalidad no presencial. La decisión llega tras inspecciones en las instalaciones, pero el estado de cada sede y las condiciones de los estudiantes afectados siguen siendo puntos clave del retorno

La Universidad de Panamá (UP) comenzará este lunes el retorno escalonado a las clases presenciales, luego de las inspecciones realizadas en sus instalaciones tras el terremoto del pasado 9 de octubre. La medida busca recuperar la actividad académica sin ignorar las consecuencias de la emergencia que todavía enfrentan estudiantes y familias en distintas regiones del país.

La decisión, anunciada por la Rectoría y firmada por el rector José Emilio Moreno, establece que el regreso se realizará por etapas. No todas las facultades volverán al mismo tiempo y, en los centros regionales, la reincorporación dependerá de las condiciones particulares de cada sede.

El anuncio plantea una cuestión que va más allá de la reanudación del calendario académico: ¿cómo se garantizará que el retorno sea seguro para toda la comunidad universitaria?

Estas son las facultades que regresan este lunes

La primera fase contempla el retorno presencial de estudiantes de las siguientes 12 facultades:

  • Enfermería.
  • Medicina.
  • Psicología.
  • Medicina Veterinaria.
  • Odontología.
  • Bellas Artes.
  • Ingeniería.
  • Arquitectura.
  • Informática, Electrónica y Comunicación.
  • Economía.
  • Administración Pública.
  • Ciencias de la Educación.

Las facultades que no aparecen en esta lista continuarán temporalmente con clases no presenciales hasta que la Universidad anuncie una nueva fecha de reincorporación.

La decisión se adoptó tras las inspecciones efectuadas en las instalaciones universitarias y la evaluación de las dificultades que enfrenta parte del estudiantado como consecuencia de la emergencia.

El punto crítico: las condiciones de cada sede

Aunque la Rectoría informó que se realizaron inspecciones, la seguridad del retorno exige distinguir entre la revisión general de las instalaciones y la evaluación técnica de cada edificio, aula, laboratorio y espacio de circulación.

La información publicada hasta el momento no detalla de manera exhaustiva qué estructuras fueron inspeccionadas, qué metodología se utilizó, si se identificaron daños que requieren reparaciones ni cuáles fueron los resultados individuales por facultad.

Esto no significa que existan edificios inseguros. Significa que, para evaluar la solidez de la decisión, sería importante contar con información pública más específica sobre el alcance de las inspecciones y las condiciones que permitieron autorizar la reapertura.

En una institución con actividades que incluyen laboratorios, talleres, clínicas y prácticas profesionales, el regreso no puede evaluarse únicamente por la posibilidad de abrir las puertas. También deben considerarse las condiciones particulares de los espacios donde se desarrollan esas actividades.

Los centros regionales tendrán decisiones diferenciadas

En los Centros Regionales Universitarios, extensiones y programas anexos, los directores podrán decidir sobre el retorno según las condiciones particulares de cada instalación, en coordinación con las autoridades académicas.

Este modelo permite adaptar las decisiones a la realidad de cada región, pero también hace necesario comunicar con claridad qué sedes reabrirán, cuáles permanecerán temporalmente en modalidad no presencial y qué criterios se utilizarán para autorizar el regreso.

Las condiciones de transporte, el estado de las vías y las afectaciones sufridas por las familias también pueden influir en la asistencia. Una sede puede estar habilitada y, aun así, tener estudiantes que no estén en condiciones de regresar con normalidad.

La emergencia también afecta el bolsillo y la continuidad académica

La Rectoría solicitó a los docentes mantener criterios de flexibilidad con los estudiantes afectados por la emergencia, especialmente aquellos que sufrieron pérdidas materiales en sus hogares.

La medida reconoce una realidad que las estadísticas de matrícula no siempre reflejan: algunos estudiantes pueden enfrentar problemas de vivienda, falta de recursos, dificultades de transporte o responsabilidades familiares derivadas del terremoto.

La flexibilidad académica será importante para evitar que las consecuencias de la emergencia se conviertan también en retrasos, ausencias o dificultades para completar el semestre.

La Universidad, sin embargo, deberá comunicar cómo se atenderán los casos que requieran ajustes académicos y qué mecanismos estarán disponibles para los estudiantes que no puedan reincorporarse de inmediato.

Cafeterías y servicios: otro aspecto pendiente

La institución también indicó que el funcionamiento de las cafeterías estará sujeto a las autorizaciones correspondientes de las autoridades competentes, incluido el Cuerpo de Bomberos, según los reportes publicados.

Este punto tiene implicaciones prácticas para quienes pasan buena parte de la jornada en el campus. La reapertura de las aulas y la disponibilidad de los servicios complementarios no necesariamente ocurrirán al mismo tiempo.

Las preguntas que siguen sobre la mesa

Para completar la evaluación pública del retorno, la Universidad debería precisar:

  • ¿Qué edificios fueron inspeccionados y cuáles fueron los resultados técnicos?
  • ¿Se identificaron daños que requieran reparaciones antes de reabrir determinados espacios?
  • ¿Qué protocolo se aplicará si aparecen nuevas grietas o daños después de la reincorporación?
  • ¿Cuándo se publicará el calendario de retorno de las facultades pendientes?
  • ¿Qué apoyo recibirán los estudiantes que perdieron sus hogares o enfrentan dificultades para trasladarse?
  • ¿Cuál será el mecanismo de decisión para los centros regionales y sus extensiones?
  • Estas preguntas no constituyen una acusación contra la Universidad. Son aspectos relevantes para que estudiantes, docentes y familias puedan conocer las condiciones de la reapertura y exigir información verificable.

Volver a clases no es solo abrir las puertas

La Universidad de Panamá intenta recuperar la normalidad académica en medio de una emergencia que ha alterado la vida de numerosas familias. El retorno escalonado permite reanudar actividades sin convocar simultáneamente a toda la comunidad, pero su éxito dependerá de la transparencia de las evaluaciones, la atención a los estudiantes afectados y la capacidad de reaccionar ante cualquier nueva incidencia.

El lunes marcará el comienzo de una nueva etapa. La verdadera medida del éxito no será únicamente cuántos estudiantes regresen a las aulas, sino si pueden hacerlo en condiciones seguras y con las garantías necesarias para continuar su formación.

La pregunta de fondo es esta: ¿bastará con anunciar el regreso a clases o se publicarán también las evaluaciones que permitan a la comunidad universitaria comprobar que cada espacio está en condiciones de recibirla?

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