La puesta en marcha en los próximos meses del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) permitirá a Argentina dar un salto exponencial como exportador de crudo a través de una monumental obra de infraestructura que hará posible incrementar los envíos de sus abundantes recursos petroleros
En Punta Colorada (1.200 kilómetros al sur de Buenos Aires), un sitio remoto de la patagónica provincia de Río Negro, sobre las costas del Atlántico, el ritmo es frenético: aquí se ultiman los detalles para que el oleoducto VMOS comience a llenarse entre finales de diciembre e inicios de enero y para que la primera exportación se concrete hacia marzo próximo.
“Este proyecto va cambiar la vida de Argentina. Que ingresen divisas a través de la exportación es poner en valor a Vaca Muerta”, destacó el vicepresidente de Infraestructura de la petrolera argentina YPF y presidente de VMOS, Gustavo Gallino, al visitar las obras en Punta Colorada junto a periodistas de diversos medios, entre ellos EFE.

En un área de 170 hectáreas, 1.600 operarios trabajan en la construcción de múltiples infraestructuras, incluidos seis tanques de 83 metros de diámetro y 30 metros de altura cada uno -casi el tamaño de un estadio de fútbol- y una capacidad de almacenamiento conjunta de 720.000 metros cúbicos de crudo (unos 4,5 millones de barriles).
Dos monoboyas para la carga del petróleo en buques lograron atravesar el convulsionado estrecho de Ormuz y llegaron hace tres semanas a las serenas aguas azul profundo del Golfo San Matías.
Proyecto clave para el crudo de Vaca Muerta
A unos 600 kilómetros de aquí, en la provincia de Neuquén (suroeste), el trabajo no es menos intenso: Vaca Muerta, la colosal formación de hidrocarburos no convencionales de Argentina, vive un creciente desarrollo de la mano de multimillonarias inversiones.
La formación, la cuarta mayor reserva mundial de crudo no convencional y la segunda de gas de ese tipo, comenzó a ser explotada por YPF en 2013 y su producción ya representa el 72 % del petróleo y el 60 % del gas natural extraído en Argentina.
Los saldos crecientes de producción permiten exportar: Argentina envía actualmente a otros países -principalmente de América- unos 60.200 metros cúbicos diarios de crudo a través de un oleoducto hacia Chile y, por vía marítima, desde los puertos atlánticos de Bahía Blanca y Caleta Córdova.
Pero las exportaciones no habrían podido crecer más en el futuro sin aumentar la capacidad de transporte por oleoductos, una limitación ante la cual un grupo de petroleras se unió a finales de 2024 para impulsar el VMOS, con una inversión de 3.000 millones de dólares.
El consorcio -integrado por YPF, Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Pluspetrol, Tecpetrol, GyP, Shell y Chevron- prevé que VMOS genere exportaciones anuales por 15.000 millones de dólares, que podrían ascender a 20.000 millones si los precios internacionales del crudo se mantienen altos.
Será un salto exponencial para Argentina, que en los primeros nueve meses de este año exportó crudo por 7.753 millones de dólares.
Según una reciente presentación del presidente y director ejecutivo de YPF, Horacio Marín, Argentina pasará a ser el decimotercer país con mayores exportaciones de crudo en 2030.
Monumental obra de ingeniería
El oleoducto VMOS, de 437 kilómetros de longitud entre Allen (Río Negro) y Punta Colorada, ya está listo y solo falta conectarlo con los oleoductos VMOC y Oldelval, que vienen desde el corazón de Vaca Muerta.
El VMOS tiene una capacidad de transporte inicial de 190.000 barriles diarios, que se elevará a mediados de 2027 a 390.000 barriles por día.
En una tercera fase, está previsto que alcance los 550.000 barriles diarios.
“Ya estamos estudiando la posibilidad de ampliar hasta los 750.000 barriles diarios y tenemos la ilusión de que en algún momento podamos llegar a un millón de barriles diarios”, afirmó Gallino.
Esa “ilusión” se asienta en los pronósticos de un fuerte aumento de la producción en Vaca Muerta, que en septiembre pasado llegó a un récord de 698.500 barriles diarios.
Los buques, con capacidad para transportar hasta dos millones de barriles de crudo, amarrarán y cargarán petróleo en las monoboyas, conectadas con la terminal de almacenamiento de Punta Colorada mediante un oleoducto terrestre de siete kilómetros y otro submarino de ocho kilómetros.
“Hace dos años, cuando empezamos a trabajar en el proyecto, era todo una quimera. Hoy es una realidad y un orgullo”, afirmó Gallino.
